Por el precio de un Frigopie, mucho más divertido a la par que con peor sabor puedes tener el magnífico libro inspirado en el blog. Pulsa en este enlace y disfruta: Si lo sé, no crezco: Las historias de MundoAcido Aprovecha esta oportunidad de leer el libro del que todos están hablando y cuando digo todos me refiero a algunos miembros de mi familia.

17 octubre 2007

Proyectos

Proyectos. Todos tenemos de eso. Tenerlos es gratis, conseguirlos puede resultar bastante caro. El caso es que tengo uno. Uno grande.
Muchas veces ya he comenzado a escribir, en blogs, en blocs, en libretas de anillas y tantas veces como comencé abandoné de forma cobarde arrinconando las libretas, arrancando las hojas o perdiéndolas directamente en el fondo de mi memoria y en el fondo de mis cajones.
Ahora siento que es diferente, por primera vez no me he metido en un proyecto ambicioso, no quiero hacer algo que requiera una gran investigación ni quiero convertirme en el próximo Pérez Reverte (me sale una barba de pena), solo quiero escribir por el gusto de escribir algo que le guste a alguien aunque solo sea a mi mujer y mi madre. Si sigo con esta mentalidad lo acabaré aunque solo sea por orgullo.
Por primera vez también se como empieza, como discurre y como acaba. He hecho fichas de los personajes, por lo menos de los principales y tengo la historia.
Mi ilusión que viniera Planeta, Dolmen, Seix Barral, Barco de Vapor o la editorial del Teo Desayuna y me lo publicara sin que implicara que yo me gastara dinero, ver mi libro en una tienda aunque sea al lado del libro de autoayuda del Dioni tiene que ser una satisfacción parecida a comerse un pollo con los dedos.
Pero una vez más estoy corriendo mucho, por le momento lo principal es ser ordenado y tenaz (por no decir cabezón) y escribir todos los días.
Que dedique mi neurona a desarrollar la historia implicará que cuando le pida que piense algo para el blog lo mismo comunica, prometo ir explicando mis avances y que haré precios especiales a los lectores que ya me habéis soportado durante ya casi dos años.
Para que nos aburráis mucho en mi ausencia neuronal os recomiendo que os leáis lo que escribí antes de los dolores, en las primeras entradas y le echéis un ojo a mis aventuras de hoy y de siempre.


Grasias de antebraso


15 octubre 2007

Disculpas

Aprovecho mi vuelta para disculparme por mi larga ausencia. Llevo un tiempo más espeso que una papilla de maicena, intentaré escribir pero la verdad que no prometo nada.

Malas personas

Hasta ahora estaba convencido de que las malas personas eran como las meigas, yo no las conozco pero haberlas haylas, pero ahora que el odio asesino ha abandonado mi cuerpo puedo decir con la tranquilidad que dan tres Diacepanes que he conocido una mala persona de verdad. Ahora en la distancia haré un pequeño análisis.
En realidad las malas personas no son malas en sentido puro, la maldad en ellas es como el trozo de lechuga entre los dientes, todo el mundo, incluidos los perros, te lo ven pero uno vive ajeno a este adorno. Ellos no son conscientes de su maldad, aunque con ella harían palidecer a Herodes. El origen de su maldad tiene que venir de su crianza, o de la ausencia de ella vamos, es como si les hubieran explicado todo con libros sin fotografías. Así les va, que no saben reír por ejemplo, esto no sería un problema si no lo intentaran. Mi malo particular tiene este problema, se ríe como si le hubieran implantado cuatro molares más por lado, uno no es capaz de entender la expresión “risa sardónica” si no lo ha visto a él. Es la típica risa que esperarías de Brutus mientras retorcía la daga en la espalda de Cesar mientras dice: “Nada más lejos, con esta acción mía que provocarte algún perjuicio, y si no fuera así ruego me disculpes.” Pues este es igual, vamos que nada más le falta decirme: “Mira he conseguido que trabajes ochenta horas semanales, pero no me lo agradezcas por favor si no ha sido nada” Y justo después suelta la sonrisa. Normalmente una sonrisa tranquiliza, una sonrisa hace amable un rostro, en su caso una sonrisa provoca un nerviosismo y un malestar. Si te pilla con mal cuerpo es como comerse cuarenta “Smints” de golpe, te da unas cagaleras. Es la primera vez que una sonrisa podría ser considerada un arma.
Después estaría el trato exquisito, no se puede decir que sean estupidos o maleducados, es más se podría decir que son educados en extremo, una educación que no es que levante una barrera alrededor, levanta un muro y cava un foso alrededor. En su caso la educación ante todo, sobre todo cuando se te acerca y tienes la impresión que te está diciendo: “¿Recuerdas el puñal que te clavé antes? Mira es que encontré un poco de sal y me dije, ‘que mejor que echarle un buen puñado en la herida mientras orino en ella’” (siento la imagen escatológica)
¿Qué me pasa entonces? Que cuando trato con ellos me pongo nervioso, tartamudeo, hablo como el Ozores en sus tiempos mozos y encima parezco imbécil.
Una vez conoces a uno de estos te dan ganas de robarle una isla a Ronaldo y alejarte de la sociedad, porque uno desearía con las fuerzas que se desea un lavabo después de un litro de cerveza, que solamente hubiera una persona así por planeta, pero la triste realidad es que son una plaga, sin ir más lejos está demostrado que lo acabó con los dinosaurios fue uno que no sabía sonreír.
Como resultado de mis divagaciones quiero dejar un mensaje a los padres del mundo, aseguraos que los libros con que educáis a vuestros hijos tengan fotos.

17 septiembre 2007

Conducción



Leo en las noticias que España e Italia son los dos países que más han reducido el número de accidentes. Antes ya desconfiaba de los periódicos gratuitos pero ahora es que ya me los leeré como si fuera “el Jueves”.
¿Alguien que haya conducido por Italia puede decir que se pongan algo de su parte para reducir los accidentes?
En mi periplo italiano, conduciendo el micromachine que alquilé por sus carreteras, comprendí porque las carreras de cuadrigas se inventaron allí. En Italia se debe aprender a conducir jugando al “Need for Speed” o viendo películas como “Too Fast too furious”. Ya me imagino las clases de teórica en la autoescuela: “Cuando el semáforo se ponga rojo ustedes deben pisar el embrague a fondo y acelerar mientras miran desafiantes a los coches de alrededor. Al pasar a verde suelten embrague y aceleren hasta que les de una rampa en la pierna de la fuerza”, bueno todo esto en un perfecto italiano.
Por si alguno le apetece ir le explico un par de cosas que son diferentes de la conducción en España.
1. Las líneas continuas no impiden adelantar. Aquí en España estamos cargados de puñetas. La línea continua se puede pisar porque no se rompe, es más al traspasarlo no se sufre ningún castigo divino instantáneo. Por esto mismo se puede adelantar aunque la visibilidad sea nula, llueva, sea de noche y circules sin luces. Los coches italianos están preparados para colisiones frontales.
2. Los semáforos en rojo no obligan a pararse. Un semáforos en Italia siempre están en verde, lo que sucede es que hay tres tipos de verde, un verde claro, un verde anaranjado y un verde rojizo, pero verde al fin y al cabo. Si te despistas y te paras cualquier vehículo que te siga se sentirá en la obligación de hacerte notar tu error pitándote hasta que se le rompa la bocina.
3. Cada coche Italiano incorpora la señalización de la velocidad máxima de la vía. Esto está en el cuadro de sobre el volante, una de las esferas, donde pone “kmh”. La velocidad máxima es el último número que hay a la derecha.

Si los italianos han reducido el número de accidentes será por gracia divina, eso o es que yo no supe ver la “buena conducción” que demostraban.

Hipocresia

Exageráis la hipocresía de los hombres. La mayoría piensa demasiado poco para permitirse el lujo de poder pensar doble.

Marguerite Yourcenar

14 septiembre 2007

Uñero

En los últimos días, hablando con un par de amigos, he recordado la única vez en mi vida que me han remendado en un quirófano. Os pongo en antecedentes.

Erase una vez un dedo gordo del pie izquierdo que decidió engordar. Una uña mal cortada se cruzó en su camino, la uña resentida al crecer decidió que una buena forma de enseñar una lección era clavarse en la carne que la rodeaba. El dedo se puso con obesidad mórbida y de un color como si le hubieran dicho un par de piropos ruborizantes. Además que el roce de una pluma
provoca las más altas cotas de dolor. Yo como soy todo un machote y le tengo un miedo atroz a los médicos evité en lo posible dar muestras de dolor, así que iba llorando por las esquinas. Pero llegó el día en que andaba como Charlotte solo apoyando el talón y mi dolor solo podía pasar desapercibo ante un gato de escayola.

El médico de cabecera dijo que eso era un uñero y me mando a un sitio donde me harían una pequeña operación.

Llegó el día de la operación, yo no tenía un dedo tenía un botijo lleno de… bueno de lo que se llenan las heridas infectadas (que no quiero ser escatológico). La sala de espera era un poema, comparándola con una sala de espera de un dentista esta última sería una fiesta rave. Entró una chica y al poco rato salió andando prácticamente normal, con la cara blanca como el yeso pero andando. Eso me tranquilizó.

Llegó mi turno.

Entro en la sala, y un hombre enmascarillado me manda quitarme zapatos y calcetines, subirme el pantalón y tumbarme en una camilla. Antes de continuar hago un llamamiento por si hay entre los lectores alguno de los que se enmascarillan en los quirófanos: Frenad las camillas. Cierto es que no soy muy habilidoso, pero si enciman no le traban las ruedas a la camilla al
hacer el esfuerzo de salta encima, la camilla se mueve y se corre un riesgo real de partirse los riñones contra las escaleritas de metal que te ponen para subir. Además yo que soy duro de oído hice lo que me dijo el hombre pero no en el mismo orden, primero me subí, una vez que estaba boca arriba empecé a mover cual tortuga panza arriba intentando quitarme zapatos y calcetines. Es lo que tienen los nervios, que te hacen comportarte como todo un tonto profesional.

El enmascarillado se acercó a mi, me puso como una especie de cortina para que no me viera el pie.

- Ahora te pondré la anestesia. (Mira ahora me va a retransmitir la operación, espero que no sea como los partidos de la Sexta)
- Bueno. – Creo que no esperaba mi bendición para empezar.

Al momento de pincharme escuche un crack, un “mierda” y se me mojó el pie. Cuando estas tumbado en una camilla en un quirófano nadie nunca debería escuchar un “mierda” del médico que tiene que operarlo.

- Se me ha roto la aguja de la anestesia, ahora te pondré otra.

Segundo intento de ponerme la anestesia y un segundo “mierda”.

Escuchar uno es malo, escuchar dos es para decirle que prefieres ir al veterinario.

- Se ha vuelto a romper la aguja, pero me parece que ahora ha entrado más.

Señores enmascarillados quiten de su vocabulario la frase “me parece” en ese momento una persona empeñaría el piso por un poco de seguridad y “me parece” transmite la misma seguridad que un mono barbero afeitando con una katana.

Esperamos diez minutos:

- Vamos a comenzar, si te duele me lo dices.

Clavo el bisturí, escalpelo, cuchillo jamonero...

- AAAAAAHDUELEDUELEDUELEAAAAAHDUELEDUELE

- Bueno pondremos un poco más de anestesia.

Ahora cualquiera podría decir que palabra vino después del tercer intento anestesístico. Exacto el tercer “mierda”. El pie me chorreaba anestesia, a todo esto gracias que no era cloroformo porque si no tendría un cirujano tumbado a mis pies.

- Vamos a seguir. Si te duele avisa.

-AAAAAAAAAAAAAAH

-Ahora no puedo parar. Esto va a durar diez minutos.¿Quieres algo para moder?

- Eing?

-Manolo ven y cógele de los hombros

Apareció enmascarillado dos y me cogio por los hombros como si quisiera unirme a la camilla de forma indisoluble. Lo siguiente que sentí fue un dolor, uno solo, un dolor de esos que te sube por toda la columna tensandola como si fuera a tocar un solo de violín. Si hubiera podido pensar hubiera acusado a la madre del cirujano de comerciar con su cuerpo o algún otro improperio del todo innecesario e injusto hacia sus familiares, pero en ese momento el cerebro está disfrutando del glorioso momento de liberación de endorfinas provocadas por un dolor intenso. No hay sitio para pensar, bueno miento, solo se piensa en “DUEEEEELEEEEEE!!!!!”.

No grité y solo solté una lágrima. Cuando uno llora en plan anime, con ríos de lágrimas resbalando por las mejillas, no es preocupante.

Pero si ves a alguien con la mandíbula tensa y suelta una lagrima gorda como una naranja entonces te puede empezar a dar pena.

Cuando noté que cosía dolía pero sentí un alivio. Salí andando del quirófano (para qué darme una silla de ruedas). Le di un nuevo sentido a eso de estar pálido, desde ese momento yo creo que sale mi foto en la definición. No quise dar explicaciones y salimos a la calle, fui incapaz de dar más de dos pasos y acabe dentro de un taxi. Lo bueno de todo esto es que no tuve problemas cuando se me fue el efecto de la anestesia, como no me pusieron.

13 septiembre 2007

Vacaciones Part II

Tras unos días tranquilos visitando toda la Toscana en el Micromachine que alquilamos llegó el día de la vuelta. Las aventuras en el aeropuerto de Barcelona quedan en nada en comparación con el de Pisa, pero no avanzaré acontecimientos.
Primero quiero que conste en acta que nosotros estábamos alojados en San Gimignano, un pueblo muy bonito y muy lejos de todo, había veces que estaba lejos hasta de si mismo. Nuestro vuelo salía a las doce de la mañana, yo calcule que tardaríamos una media hora en llegar desde San Gimignano hasta Pisa. ¿Cómo lo calculé? Pues básicamente mira la posición de la luna, la velocidad del viento y dije media hora como podía haber dicho tres días. Es como cuando dices “Llego en cinco minutos” cuando sabes de sobra que te queda mínimo treinta. El caso es que nos montamos en el micromachine con el sentimiento ese que te viene cuando se acaba un viaje, monto el GPS, marcó la dirección de destino (estando parado eh!, que no quiero multas), y me sale tiempo estimado 1h 35m. Pocas veces tres números me habían preocupado tanto, en el momento que ví el GPS faltarían unos diez minutos para las diez. Tenía dos horas para hacer el viaje, llenar el depósito del coche, devolver el coche, que me hicieran un cheque para la devolución de la fianza del coche, pelearme porque no me querían hacer el cheque, facturar las maletas, pasar los controles policiales, montarme en un avión. Yo no se mucho de aviones pero me habían dicho que no es como el metro, tu no puedes ir corriendo por la pista haciéndole señales al piloto y que te abra la puerta en el último momento.
“Corre como el viento” susurré donde suponía que debería tener los oídos el micromachine. Respondió y corrimos por valles y colinas, campos y huertos. Todo iba bien hasta que llegamos a la entrada de Pisa donde había caravana. Pero de pronto los coches que estaban enfrente de mi comenzaron a apartarse al arcén. Desde la separación de las aguas del mar Rojo no ha habido nada más espectacular. Al ir adelantando a los coches todos me dedicaban miradas de esas que se utilizan para mirar a quien ha apostado todo tu dinero al único caballo de tres patas de la carrera. Algo me hacía suponer que no es que se notara que iba apuradillo de tiempo, lo mismo la ambulancia que venia echando luces, un ruido infernal, pisándome los talones tenía algo que ver… El caso es que con ambulancia o sin ella conseguí avanzar lo suficiente hasta la salida de la gasolinera, al llegar estaba cerrada, con su cadenita toda mona ella barrando la entrada.
Fui corriendo a otra gasolinera que me indicaba el GPS, dejo el coche en un surtidor, no había nadie para atender. Habían incrustado el lector de tarjetas en el surtidor, era autoservicio total. Marco la cantidad, meto la tarjeta y… “Tarjeta no conocida”. Hice todo lo posible por presentarle la tarjeta pero no se quisieron conocer. En este momento decidí que mandaría la gasolina a un sitio húmedo y calentito de mal olor.
Vuelta a la caravana para devolver el coche. Llego al stand de los micromachines, le digo en mi super ingles que el coche está mejor que cuando lo hicieron salvo que no tiene el deposito lleno. El chico me dice que claro que si no tiene el deposito lleno no me puede devolver el dinero en cheque que deje en fianza porque no saben cuanto se gastarán en llenarlo. YO había dejado en fianza quinientos eurazos, que eso son quinientos motivos para debatir un poco en todos los idiomas que conocía para que me devolviera el dinero.
Pero el chico me miraba como el sapo que sabe que quieres decirle algo pero que solo oye sonidos. Con ganas de soltarle alguna fresca en italiano me fui, con la impotencia de no saber ninguna. Ibamos arrastrando las maletas pero de la velocidad no llegaban a tocar el suelo.
Llegamos a los mostradores donde se facturan las maleta y una amable señorita a medio manicurarse nos dice que el avión ya ha cerrado las puertas de bodega. Le pongo la mejor cara de pena que tengo y le pregunto que qué hago con la maleta. Ella, vuelta a sus uñas, me indica que me vaya a facturar.
Correr con bultos por un aeropuerto no es recomendable, los carabinieri no saben apreciar la buena forma demostrada. Esquivando a dos conseguimos llegar a la zona de embarque donde otra amable señorita me dice: “Qui cosa fai?”. Podría haber intentado hablar en ingles, o meter palabras en italiano. Pero no hablaba en español y rápido, estilo Ozores. Mis carreras habian llamado la atención de una carabinieri que venía atravesando todo un pasillo de cuerdas.
La chica del “Qui cosa fai?” me indica que vuelva a la zona de facturación a ver que hacemos, a todo esto mi mujer ya había pasado el control policial y estaba al otro lado. La escena parecía sacada más de No sin mi hija pero esta vez era algo así como “Yo no conozco a ese hombre”. La zona de facturación está como a unos 500 metros de distancia, añadiendo que hay un laberinto de cuerdas de esos que ponen para hacer colas largas en el minimo espacio. Yo no tenía tiempo de jugar a recorrer pasillitos de cuerdas con una maleta de 15 kg. Asi que me agache y fui pasando por debajo. Algunos ya se habrán dado cuenta de que no soy un portento de agilidad y sincronización motriz, asi que alguno postes que aguantaban las cuerdas no aguantaron mis embites y acabaron por el suelo con lo que el laberinto no quedó tan bonito como lo habían pensado. Por el rabillo del ojo veía la caribineiri que me iba siguiendo a cierta distancia ya sospechando que era por mis nervios lo mismo era uno de AlQaeda con sobredosis de cafeína.
Al llegar al sitio de facturación otra amable señorita me recibió como lo haría mi madre después de haber roto la vajilla. Me dejo bien clarito que estaba loco, pero me recogió la maleta, en este momento me dieron ganas de abrazar la maleta con la idea de que nunca en la vida la volvería a ver.
Vuelta a correr, colándome en la cola del control policial, nunca nadie tuvo tantas ganas de pasar un control de la Policía. Al llegar ya tenía tres carabinieri a mi lado, supongo que era el comité de bienvenida para los atletas aeroportuarios. Al pasar por el arco detector de metales pitó. Me miré y tenía dos céntimos delatadores. No quisieron atender a explicaciones, me apartaron y me cachearon como en las pelis, como no descubrieron ningún arma (lo que no sabían es que soy como Chuck Norris, mis puños están considerados armas) me dejaron subir al avión.
Nos sentamos y yo estaba que si me dan un huevo metido en un vaso del temblequeo lo transformo en mayonesa.
Volvimos a Barcelona, nuestra maleta voló con nosotros y todavía estoy sin cargos. Que más puedo pedir.

12 septiembre 2007

Mis vacaciones. Part I

Primer día de cole en Cataluña, todos los plastidecores listos, las gomas Milán (que buenas estaban las gomas Milán) todavía sin morder y el boli de 6 colores imposible de coger listo en el estuche. Cienes de millones de niños hoy escribirán esta redacción: “Que hiciste en vacaciones” y el niño que llevo dentro (no estoy embarazado) me impulsa ha hacerlo yo también.
Este no está siendo un año para echar cohetes en ningún sentido, por esto mismo necesitaba las vacaciones como el comer. Desde hace ya meses planeamos irnos de vacaciones a la Toscana. Conociéndome como me conozco estaba convencido que al verme la torre de Pisa se acabaría de tumbar, Venecia se hundiría del todo y el entero cuerpo de “carabinieri” me perseguiría como si de un Bourne cualquiera se tratara. Pero lo cierto es que han sido unos vacaciones muy tranquilas, no ha pasado nada (o prácticamente nada) durante los días de vacaciones, también es cierto que condensé todas las cosas que tenían que pasarme en el primer y último día, en los dos aeropuertos.
Hay veces que tienes la certeza de que algo va a salir mal, es un sentimiento que es tan mío como el hambre, pues los aeropuertos despiertan mi sentido arácnido, hormiguinico, escarabajinico. Yo he viajado muy poco y en avión menos todavía, así que es entrar en un aeropuerto y me transformo en Paco Martínez Soria en “El abuelo visita la ciudad”. Todo es tan grande, te dicen tantas cosas, hay tantas letras por todos lados y sobre todo hay tanta gente que te mete codazos que me pierdo.
Para hacerlo más divertido mi vuelo era de la compañía ClickAir, esta que no se gasta dinero en publicidad porque ya sale en la tele todos los días en los telediarios. Así que iba yo con la idea de que mi vuelo no llegaría nunca, o no saldría, o nos utilizarían como tropa de refuerzo para el cuerpo de paracaidistas, que se yo.
Al llegar busqué el stand de ClickAir donde había un hombre leyendo unos papeles, pacientemente me quedé de pie esperando que me mirara, entonces recordé mi habilidad de moverme en las sombras por lo que el pobre hombre era imposible que me hubiera visto. Decidí manifestarme ante él, no eso de coger una pancarta sino hacerle notar mi presencia.
- HOLA!!!
- hm…
- Buenas, mira es que
- ¿si?
- he comprado por internet
- ¿si?
- (una burra voladora y quería saber si la podía inscribir como transporte aéreo de pasajeros) un billete con vosotros para ir a Pisa
- 31 a 37
- ¿perdón?
- 31 a 37
- no si entenderlo lo he entendido pero es que…
- Mostradores 31 a 37
Daban ganas de decirle “logaritmo neperiano de 2355” y seguro que me contesta 31 a 37.
Busque entre los millares de mostradores el 31 y al verlo fuimos para allá alegremente arrastrando nuestras maletas, cuando saltó sobre nosotros cual felino un guardia de seguridad calvo borrándonos el paso.
- Donde van?
- 31 al 37 – uno que aprende rápido.
- Tienen que ir para allá- mientras decía esto señalaba al infinito con su dedo calvo también.
Desafiando toda lógica comenzamos a caminar en dirección contraria a los mostradores hasta llegar a un punto donde otro guardia de seguridad calvo, nos indicó “amablemente” que teníamos que dar la vuelta y comenzar a ir por un pasillito de esos que haces como si estuvieras en cualquier parque de atracciones, tras diez minutos andando por pasillos hechos de cuerdas volví a llegar al calvo 1 que me volvió a indicar el camino ya recorrido. Le hice notar que ya había hecho ese camino, entonces me envió hacia las puertas de entrada. Allí pude encontrar un grupo de gente haciendo cola enfrente de nada, le pregunté al último y me confirmó que eran los valientes que ya habían hecho el camino de cuerdas.
Embarcamos sin problemas, llegamos sin muchas turbulencias y demás anomalías, como única cosa reseñar que viaje junto a un tío con narcolepsia, fue tocar el asiento del avión y quedarse frito con esa pose que da un aire de saber estar y elegancia que es cuando se te va la cabeza para atrás y se te abre la boca como si esperarás que te caiga un bocata del cielo. En un avión es útil, si hay problemas y cae la mascarilla de oxigeno se te encaja directamente en la boca.
La diversión de verdad llegó cuando aterrizamos en Pisa. Yo por internet había alquilado un coche (por internet se puede hacer de todo), era un Lancia Ypsilon con la casa Hertz. Salimos del aeropuerto con todas nuestras maletas y ni rastro de la Hertz, al fondo se veía un letrerito que decía: “Rent a car” y una flecha. Seguimos la flecha hasta un tenderete en mitad de la nada, allí nos quedamos hasta que llego un bus que nos llevó hasta la zona de alquiler de coches.
Me dirigí al mostrador de Hertz con una pregunta en mente: “Parla Espagnolo?” Aunque en verdad no me hacía falta porque yo domino el Ingles, años estudiando inglés han hecho que sea capaz de mantener una conversación fluida con cualquier angloparlante no mayor de tres años. En el stand de Hertz habia una amable mujer seca como una mojama, que no hablaba nada que no fuera italiano y italianinglish. Le acerqué la impresión con mi reserva, busco en el ordenador y salió la reserva. Apunto cuatro cosillas y me dice (iré poniendo la traducción)
- Please, a creditcard (por favor, tarjeta de credito)
- I have payed before (Yo antes pagar)
- I need a credit card (necesito una tarjeta de credito)
- I don’t have anyone here (No tener ninguno tarjeto aquí)
- No creditcard no car (No hay manos no hay galletas)
- What can I do now? (Que puedo hacer ahora?)
- Call this number and they refound your money (Llame aqui y le devolverán el dinero)
- I don’t want money I want cars (NO quiero dinero quiero coches)
- No creditcard no car (Yo querría que te fueras)
Asi que después de hablar con otro italiano me devolvieron el importe de la reserva después de quedarse una parte en concepto de anulación de la reserva (pero que majetes que son) desde aquí inicio una campaña para que todos los que me leen (que son tres) no alquileis nunca coches en Hertz, es más alquiladlos en Avis y os paseáis delante de ellos con los contratos en alto.
Junto al puesto de Hertz estaban las paradas de Europcar, Avis y demás compañias que fui visitando religiosamente con mi ingles perfecto pidiendo coche. Recibiendo negativas por respuesta, yo creo que les pido en matrimonio y hubiera tenido más éxito. Mientras tanto el cielo de Pisa se puso en consonancia con mi estado de animo y se puso negro como el tizón, se rompió y cayó agua como si quisiera convertir Pisa en Venecia.
En la última casa de alquiler de coches me alquilaron un micromachine. Un Fiat Panda color azurra. Tenía una arandela suelta lo que hacía que cada vez que nos movíamos parecía que llevaramos un coche de caballos. Eso sí el coche tenía una aceleración que ni un formula 1. Los primeros semáforos parecía que en vez de conducirlo estuviera domándolo.
Pero bueno ya estaba en Italia y podíamos movernos tranquilamente por todos lados.
La aventura del viaje de vuelta la dejo para otro lado y queda tambien pendiente que os cuente un poco mis impresiones de Italia y los italianos.

10 septiembre 2007

Vuelta al cole

Llegadas estas fechas y como soy un "bon minyó" (niño bueno) como dicen en mi tierra es hora de volver al cole. He estado de vacaciones, de vagueo, de panxing de muchas cosas, pero la verdad que no me he acercado al blog demasiado. Siento todos aquellos que habeis venido buscando algún desastre más mio y no habeis encontrado nada, prometo compensar.
Ahora que se rompe la veda ya volveré a escribir con la misma frecuencia de antes. Espero reecontrarme con mis compis de clase, mis compañeros blogueros y otra vez a compartir historias.

Buena vuelta al cole.

31 julio 2007

Trasquilando

El sábado me corté el pelo, me hacía falta porque la gente por la calle ya me pedía que le cantara “La barbacoa” y me pedían autógrafos. Descubrí que el peluquero es de los establecimientos que no me gusta visitar, vamos para nada…
Como tenía un día atrevido y como no tengo un peluquero fijo decidí probar uno nuevo, así que el sábado a las 11 me presenté en el nuevo peluquero, que resultó ser una de esas cadenas donde te cortan el pelo unas chicas muy monas recién salidas de la facultad de peluquería de la Salle y ya se sabe cuando empiezas en el mundo laboral y más en un trabajo tan creativo como la peluquería lo que se quiere es demostrar que uno tiene idas propias y super molonas de la muerte, por esto no es extraño conversaciones de este estilo:
- ¿Qué te hago?
- Pues mira normalmente …
- Te quedarían muy bien unas mechas
- No pero no quiero mechas, yo lo que quiero es que …
- Unas mechas asi disimuladas que casi no se vean
- Pero si es que si no ven para que las quiero, yo si con que quede…
- Entonces algo más extremado, unas rubias…
- … hmm… No quiero mechas, quiero que el pelo
- Bueno tu verás pero el chico de antes le he hecho unas mechas.
- POSIBLEMENTE EL CHICO DE ANTES QUISIERA MECHAS O NO TUVIERA PERSONALIDAD… YO NO QUIERO MECHAS
- Bueno, ni un par de mechas?
- Sic. Quiero el pelo corto hacia delante despuntado SIN MECHAS

Y después viene la conversación de que: “Es que claro, a los chicos no se les puede hacer nada.” “A las chicas si que puedes jugar más” Desde aquí digo, para jugar está la Nintendo DS que es la mar de divertida, mi cabeza la suelo llevar siempre encima y aunque el pelo crece hasta que lo hace no me apetece ir a lo Beckham por la calle.
Bueno pues el caso es que al llegar a la peluquería estaba vacía salvo por tres mujeres. La primera de ellas con la cabeza envuelta a parches con papel de plata, la otra con una especie de barro en el bigote y la otra con la cabeza llena de una especie de gusanitos multicolores. Tuve un escalofrío por la espalda de esos que indican que hay que salir por donde entraste y no decir ni los buenos días. Pero una chica muy atenta, debió oler mi miedo y se me acercó y me tono nota, me acompaño a una silla al lado de la mujer de los gusanitos y me dijo “Espera media hora”. Claro ¿qué hago yo media hora allí sentadito? Pues me fui a buscar revistas, como todas las peluquerías tienen la paradita de revistas. Lo malo es que sobretodo creen en los tópicos: Para machos el solomotos y para hembras el VOGUE. Después por si viene alguna niña el SuperPop, Vale, RBD y demás, pero ni un triste Cinemanía, ni un viajar. Eso si lo que tenía esta es 15 HOLAS, 4 SEMANAS y 25 Diez Minutos. Así que con un par de Holas y un Semanas volví a mi sitio. Que niña mas mona ha tenido la Leticia, que ojos y la Leonor, como ha crecido esa niña, Susana Hoyos creo que se ha separado (aunque no se bien que es) aunque Lidia de OT triunfa en el teatro y los Beckham dan una fiesta como la Versace, creo que no era la misma fiesta aunque podría ser… por cierto alguien ha visto a Donatella Versace ¿antes era un hombre?
Bueno después de ampliar mi cultura del corazón me coge la misma chica atenta del principio y me pone un babero negro. Bueno, como decía hoy mismo para comer y para dormir siempre estoy listo. Después me pone una bata negra y me la ata y encima de la bata un babero blanco, en el cuello una toalla caliente. Parecía que estaba poniéndome un kimono más que preparándome para cortarme el pelo.
Después de toda la preparación me sienta en un silla de esa con la picalavacabezas con el hueco para meter el cuello. Un inciso, señores fabricantes de picas lavacabezas y sillas para esa picas. En el país donde ustedes viven ¿Todos miden metro y medio? ¿Las hacen en Laponia? Si nace un niño crece más ¿Qué hacen? ¿Lo matan?
Tras el inciso, lavarse la cabeza que normalmente es una experiencia buena se convierte en algo semejante a que te pateen los riñones. La picalavacabezas estaba mal puesta y casi me saca una vértebra cervical de sitio, para meter el cuello tuve que encorvar la espalda, el primer agua que me echaron estaba como para hervir un huevo en 10 segundos. Tras el lavado me sentaron frente a un espejo. Me hizo un primer peinado humillante digno de Ace Ventura y la llamaron por telefono… Tras cinco minutos esperando que colgara me recoloco el pelo, momentos después viene y me peina a ralla. Todo esto sin decir nada. Yo estaba por decirle porque no te peinas a ralla los brazos reina. Tras esto me preguntó como lo quería, a lo que yo iba a decirle que lo quería con toda mi alma que ya eran casi dos meses juntos todos los días, pero me limité a darle instrucciones.
En este punto hay una pregunta que si la cagas te acordarás el próximo mes: ¿Te paso la máquina? ¿A que numero? Yo que tengo una memoria privilegiada no soy capaz de recordar lo que comí ayer y me piden que me acuerde el numero al que me lo pasaron la ultima vez, así que le digo corto pero no rapado. Me dice “Te lo haré al dos”.
Cuando una peluquera está acostumbrada a cortar las puntas se nota, se nota porque coge la máquina esa como si fuera a trasquilar una oveja hiperactiva drogada de éxtasis. De la primera pasada me dio un viaje en un hueso del cráneo por la parte de atrás que me vibraron hasta las orejas, oí un “lo siento”.
El resto fue más o menos igual, iba dándole con ganas a la maquina esa trasquiladora. El verdadero problema llegó cuando comenzó con las tijeras, no es que me las clavará pero casi lo hubiera preferido, la buena mujer empezó a cortar y al llegar al flequillo vio mis entradas… yo tengo entradas digamos como si fuera para un concierto de Pablo Milanés pero al acabar ella las entradas eran dignas de uno de Bisbal. Le dio por ir cortando todos los pelos, uno a uno de las entradas, lo cierto es que nunca podré agradecérselo bastante.
Así fue mi experiencia en la transquiladora que ya no me verá más, al menos no tendrá mi cabeza en sus manos a menos que sea la ultima peluquera en la tierra.

26 julio 2007

Comprar

No me gusta ir a comprar, no llegaría a decir que lo odio pero por ahí rondaría. Normalmente solo compro por supervivencia, compro la comida necesaria para pasar la semana, los trapos necesarios para cubrir mi cuerpo y los cacharros tecnológicos necesarios para saciar mi espíritu geek. Pero hay establecimientos que me repatea sobremanera ir… la razón es: NO SE COMPRAR EN ELLOS. Un ejemplo de esto lo tenemos en las ferreterías, yo no se comprar en una ferretería.
Normalmente las cosas que compras en una ferretería son de un solo uso, te puedes comprar una caja de 250 tornillos para utilizar sólo dos que cuando la vayas a buscar habrá desaparecido y esto siempre me ha pasado cuando había hecho un hueco en mi apretada agenda para colgar un cuadro, arreglar una silla… Pongamos que quería colgar algo de la pared. Toca ir a la ferretería:
- Hola necesito un clavo de esos que tienen forma de L…
- Alcayatas
- Eso alcayatas, pues necesito
- ¿Cuántas necesita?
- Pues yo creo que con dos
- Vienen en cajas de 75, 150 o 250
- Pues dame la de 75 que ya aprovecharé y montaré el museo del Prado en casa
- Tambien necesito un tornillo de esos que uno de extremos tiene forma de C
- perdona
- Si hombre de esos que se ponen en la parte de atrás de los cuadros, se atornilla – mientras decía esto iba haciendo gestos del todo impropios sacados de contexto (haciendo un circulo con los dedos pulgar e indice y pasando el indice de la mano contraria por en medio)
- Cancamos
- Pues eso cancamos
- ¿Abiertos o cerrados?
- ¿Los abiertos se pueden cerrar?
- No ¿por?
- Por saberlo, pues dame …
- vienen en cajas de 93, 134, 230
- Veo que esta pensado para que cuadre con la de las alcayatas, dame la de 93 una de abiertos y otra de cerrados
Todo esto para llegar y darme cuenta de que los tacos que tengo no coinciden con el diámetro de los bichos esos y bailan cuando hago los taladros, se caen y no hay forma de desatascarlos. Tras usar 5 alcayatas y 3 cancamos para colgar un cuadro tengo la completa seguridad de que la caja de herramientas es la entrada a una realidad paralela, tipo Narnia pero en cutre, es dejar la cajita allí y desaparece para siempre y va a parar al mundo donde viven Ana de “Enrique y Ana”, Ramón de OT y el guapo de los hermanos Calatrava. Allí viven felices correteando en campos y atornillándose contra los árboles.
Tambien como no se lo que voy a comprar tampoco se lo que pesan las cosas, recuerdo un día cuando estaba de obras en mi anterior piso que el albañil me mando a comprar cinco sacos de hormigón y tres de cemento. Llego a la tienda, que estaba tres calles arriba de mi casa, con las manos en los bolsillos y pido los sacos como si estuviera pidiendo bolsas de pipas.
En un momento sobre el mostrador había 8 sacos de 25 kg cada uno. Yo no soy de naturaleza fuerte, vamos yo no soy de naturaleza soy más bien de estar sentado enfrente de un ordenador. Cuando el chico me vio me dice:
- ¿Como te llevarás todo esto?
Me dieron ganas de decirle “Con telekinesis” pero le dije:
-Me parece que dividiré esto en el maximo de paquetes posibles y dare tantos viajes como paquetes
- ein?
- Que daré ocho viajes, leñe
- Si quieres te podemos dejar una carretilla como ya nos conocemos…
Para aquellos que no sepan lo que es una carretilla es un engendro diabolico que tiene una rueda delante, una cesta oxidada encima y dos mangos para cogerla por detrás. Yo cargué todos los saquitos de 25kg en la carretilla. Paremos un momento aquí para hacer un pequeño calculo al estilo un dos tres: Tenemos 8 sacos a 25 kg cada uno da un total de 200kg.
Tras poner los 200kg sobre la carretilla la empujé por la tienda, no sin esfuerzo hasta la calle. La calle tiene una inclinación considerable, la única razón por la que siempre está limpia es porque la suciedad resbala hasta la primera calle recta. Al salir se produjo un suceso curioso. Si yo por aquella pesaba unos 85, hemos de restárselos a los 200kg de la carretilla con lo que me ganaba por unos 115kg suficientes como para que en cuanto pisara la rampa de la calle echara a correr calle abajo la carretilla con un pelele cogiéndole por los mangos, el pelele era yo. En un primer momento intenté controlar el cesto del demonio pero era imposible tenía la habilidad de un mono manco borracho conduciendo una bici, así que mi única preocupación era mantenerla recta y gritar lo máximo posible con mi mejor voz, a la vez que rezaba para que nadie saliera de su casa ni se cruzara en mi loca carrera calle abajo, por una parte me daba cosilla atropella a alguien con la carretilla loca y también me daba un poco de aprensión que en algún cruce de los que tenía que hacer en los que podía mirar, pero me era imposible parar un coche, moto o camión me parara contra su radiador. Llamarme quisquilloso.
Cuando conseguí llegar al portal de casa me toco subir los saquitos uno a uno dos pisos hasta mi antigua vivienda.
Otra tienda a la que me daba bastante rabia ir a comprar es a la pescadería. Recuerdo que mi madre me decía:
-Ves y compra un kilo de mairas (y mi mente enferma siempre añadía gomeces kempes) si están bien, si no están bien compra sardinas si estan bien de precio y son frescas sino compra boquerones pero sólo si son frescos
- Como se si un pez de esos está bien?
- Pues si le miras a los ojos lo sabrás
Eso si que me lo explicaron, mirando a los ojos de la gente y los pescados puedes aprender muchas cosas de ellos.
Asi que llegaba yo a la tienda o pescadería. Lo primero que llama la atención de estas tiendas es la gente que las atiende. Las pescateras gritan, gritan mucho. Normalmente en el mercado sabes donde estan siguiendo las indicaciones auditivas:
- MIRA NENA QUE SEPIA TENGO, GUAPAS QUE LO TENGO FRESCO, MIRA QUE SARDINAS PERO SI TODAVÍA SE MUEVEN
En otro contexto no me acercaría a ninguna mujer que se ofreciera a enseñarme su sepia porque la tiene fresca, sin importarme a que se quiera referir con sepia. Pero aquí como embrujado por su canto de sirena te acercas a la zona de pescaderías. Llama la atención que todo está mojado, hay hielo y hojas de lechuga por todas partes. En bandejas cubiertas de hielo hay peces multicolores y multiformes. La filosofía de las pescaderías es similar a la Bolsa tu vas un dia y tienes las mairas a 3 euros kilos, vas mañana a 5 y pasado a 2. Todo radica en saber comprar, como nunca supe siempre las compraba a 5 euros kilo.
El caso es que llegaba alli a la pescadería y ponte a mirar a los ojos de los peces, he de decir que son bastante inexpresivos, pero bueno tras un pequeño careo con esos pequeños seres muertos me decido por las mairas y siempre la misma cuestión:
- ¿Te quito la cabeza?
Si todos los asesinos fueran así de educados habrían muchos menos crímenes, porque para encontrar gente deseosa de que le quiten la cabeza…
- Te puedo quitar la cabeza y las tripas
Mucho mejor, si enterraran a peso saldría mucho más barato. Como supongo que se refiere a rematar las mairas le dejo que proceda, y con un cuchillo digno de daga de Alatriste se pone a darles viajes a las mairas mientras canturrea y chilla:
- ULTIMO KILO DE MAIRAS A 3 EUROS GUAPAAAA!!!!
- Pero si a mi me has cobrado a 5 euros
- Pero tú no te has llevado el último…
Caratonto se te queda. Pero nada comparable a pagar, lo peor viene cuando te da el cambio, dan ganas de decirle: “Por sus hijos y los nietos que vendrán quitese el guante para darme el cambio” pero no te da un billete manchado de visceras de pescado y tinta de calamar, mojado y mugriento que no sabes si guardarlo en la cartera o comprarte cualquier chorrada para pagar con el enseguida.
¿Se entiende ahora porque no me gusta comprar?

25 julio 2007

Remember - De obras en el baño (Parte II)

Realmente el vecino de abajo, al que hice una nueva ventana (ver entrada anterior), ni montó ni en cólera ni en ningún otro sentimiento. Resultaron ser una pareja de esas que quedan pocas, se chillaban todas las noches, bueno ella chillaba el balbuceaba palabras. El tema del agujerito lo llevaron bastante bien, no puedo decir lo mismo de las humedades, al montar las tuberías del baño en mi ignorancia y en la soledad de una tarde de invierno se me olvidó colocar esparto en los tapones, esto que parece insignificante no lo es tanto. Tu te olvidas el esparto y en una semana en el piso de abajo salen los jardines colgantes de babilonia en edición de bolsillo.
El vecino balbuceador vino a verme y entre el que balbuceaba y yo que cuando me pongo nervioso hablo como el Ozores la conversación parecida cifrada o como mínimo digna de salir en “Los bingueros”.
Cuando baje a su piso me di cuenta de las costumbres de esta exótica pareja, todo el piso estaba lleno de ropa en montoncitos cuidadosamente desordenados, en el mejor de los casos, o esparcidos cual vertedero en el peor de los mismos. Sobre una mesa estaban todo tipo de botellas que, como diría Ferry Pratchet, parecían hechas por un soplador de vidrio borracho que en ese momento tuviera hipo, en algunas de ellas habían velas en otras colillas y en todas mugre. Una mugre más antigua que los propios dueños de las botellas.
Tras ver que la humedad había provocado un ecosistema propio en el baño con una especie de lianas que colgaban rodeándolo todo. El seguro de mi piso se hizo cargo de todo, incluida la colocación de esparto en el tapón.
De mi antiguo lavabo se podría escribir una novela para él solo. Era un lavabo que reinventó el término pequeño, no es que no pudiera estar mi mujer secándose el pelo mientras yo me afeitaba, no. Es que no podía estar yo mientras YO me afeitaba. El amigo que me ayudó en la instalación de agua nos hizo ver que era muy feo que al abrir la puerta vieras la ducha así que tras un detallado estudio de 5 minutos decidimos mover la ducha a la izquierda de la puerta el wc al lado de la ducha y lavamanos enfrente la puerta, con lo que quedaría una baldosa de 50x50cm para hacer bailes regionales o lo que tuviéramos a bien hacer en el baño.
Preparamos todos los desagües y llego el albañil. Este hombre, que a la postre era mi primo, me dijo que el plato de ducha no tenia altura suficiente para el desagüe, que el lavamanos no podía estar tan bajo por la altura de las entradas de agua y que el WC no cabía.
Cuando te planteas remodelar el baño lo que es la taza es de esas cosas que sabes que echaras de menos si no la pones desde el primer día. Así que descartamos la idea de suprimir la taza, no se planteó en ningún momento. La solución fue esta:
1. Hacer un pequeño escalón y colocar el lavamanos encima. Con lo que lavarse la cara era del todo incomodo con la pica que te llega a medio pecho y sin poder meter las manos bien.
2. Comprar un miniplato de ducha, fuera de todo estándar. Además para darle la altura necesaria tuvimos que elevar el plato unos cincuenta centímetros. Además como era tan enana no se hacían mamparas de baño en ese tamaño con lo que solo pudimos poner una cortina. Yo me apunté al gimnasio solo para ducharme. Nadie se puede imaginar lo que es ducharse montado en un podio a lo gogo, envuelto con una cortina de plástico que cuando te echabas el primer agua se te pegaba al cuerpo como si fuera con velcro. Era ducharse como si te hubieran puesto una bolsa de plástico en la cabeza.
3. La taza la tuvimos que subir un poco y montar la cisterna un poco en el plato de ducha… un poco triste la verdad
Eso si para compensar lo pusimos todo con unos colores preciosos y con lacitos, asi que cuando la gente entraba en el baño siempre decía “Que mono” a lo que yo respondía “Te lo cambio”.

24 julio 2007

Remember - Las obras PARTE I

Estaba yo en la ducha matinal, medio dormido medio somnoliento, cuando me he puesto a recordar como me fueron mis inicios en este mundo como ser independiente, más concretamente en la entrada en el primer piso como pareja.
Recordaba yo como preparábamos el piso para que fuera habitable, como empezamos a preparar la metamorfosis de cuadra a “hogar, dulce hogar”.
Lo primero era quitar todo lo viejo (que era mucho). No voy a desvelar ahora mi habilidad para las reformas (caldera, fregadera) pero por aquel entonces todavía no sabía yo el gran potencial que tenía como manitas, así que nos pusimos toda la familia a preparar el piso para la entrada de los especialistas. La cosa era que cuando todo estuviera listo un amigo nos haría la instalación de luz y agua, mi primo albañil nos haría el alicatado y colocación de suelos y otro (no familiar ni amigo) colocaría puertas y detalles en madera.
A fin de irme preparando fui a la ferretería y compré lo que me dijeron que íbamos a necesitar: unas macetas (de camino a la ferretería iba yo pensando que compraría geranios que viven más) y unas picoletas (unas mujeres guardia civiles). Al final me vendieron unos martillos a lo Thor, esto eran las macetas, y dos picos de minero pero para los enanitos de Blancanieves. Al llegar a casa y estando solo quise probar la resistencia de las paredes y le metí un picoletazo justo en sitio donde pasaba el cable de entrada de la electricidad, lo mío es habilidad innata con lo que a partir de aquella nunca más hubo luz durante las obras.
Entramos a trabajar una navidad de hace ya muchos años, mis vecinos no supieron apreciar que cada día empezáramos a picar baldosas, derribar paredes y quitar muebles viejos desde las 8 de la mañana. Algunos en su incomprensión querían o mandarme a la horca o llamar los maridos de las picoletas. Estando nosotros echando a tierra los azulejos de la cocina, no sin ruido, apareció “la presidenta”. La presidenta consorte era una mujer de unos sesenta años, esférica, con el pelo rizado y largo, si hubiera cuello se lo hubiera cubierto por completo hasta los hombros que en su caso le salían de las orejas. Pues estaba esta buena mujer por la ventana del patio de luces gritándome:
- ¡¡¡¡SI ES QUE NO RESPETAIS NADA!!! ¡¡¡VOY A LLAMAR A LA GUARDIA CIVIL Y OS METERÁ A TODOS EN LA CARCEL!!!
- Bueno no se altere que estamos apunto de acabar…
- ¡¡¡ES NAVIDAD Y NO PARAIS DE HACER RUIDO!!! ¡¡¡QUE SE VA A CAER LA CASA!!!
- A partir de ahora no haremos mucho más ruido – esto no me lo creia ni yo, mientras decía esto agachado a mi derecha estaba un amigo picando baldosas, a él no se le veía desde fuera. El caso que el buen hombre picó más de la cuenta y le dio a lo que le llaman el nervio de la ventana. Sería como si te das un golpe en el codo que te entra la risa tonta, pues la ventana también tiene de eso, si le das un golpe y te lo cargas pierde todo aguante. Así que estando yo disculpándome con “la presidenta consorte” veo que la ventana se empieza mover descontroladamente, se contonea como mujer de baja moralidad y finalmente se precipita por el patio de luces estallando contra el patio del bajos.
- ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡VAIS A MATAR A LA SEÑORA JOSEFA!!!!!!!!!!!!!!!!!!
- … lo… siento… te mataré chaval…
Finalmente no murió nadie, ni la señora Josefa, que resultó ser la vecina más maja de toda la comunidad, ni mi amigo.
Llegó el día en que tuvimos que desmontar el lavabo. Por raro que parezca en un baño de 2,5 metros cuadrados habían conseguido meter una bañera, pero como no nos convencía la idea un día me acerque yo solito a desmontarla. Hice saltar todas las baldosas que le servían de apoyo, todas las laterales, superiores y demás. No calculé el tiempo y se hizo de noche (¿había dicho ya que había roto la instalación de la luz el primer día?). El orgullo que es muy malo me hizo pensar que si ahora me iba de allí sin quitar la bañera que pensaría de mi novia que sería mi mujer en el futuro. Lo mismo se daba cuenta de que era un trasto integral.
Cerré lo ojos, cosa del todo innecesaria porque no se veía nada y pegué un primer tironcillo de la bañera para desatascarla de su esquina. La bañera ni se inmuto a mi petición. Busqué a tientas un par de asideros y pegué un segundo tirón esta vez era un tirón de los que provocan pequeñas elongaciones. Esta vez la bañera me acompañó un poco pero se lo repensó y volvió con rabia a su sitio. A cabezón no me gana nadie y mucho menos un ser que yo creía carente de toda voluntad, afiancé mis pies contra la pared y di un estirón de esos que o se venía o me rompía los codos, y no se vino, casi doblego su voluntad se vino un buen trozo pero volvió a su esquina quejándose y haciendo una serie de ruidos guturales.
A tientas salí del baño a buscar un arma y volví con la maceta. Con todas mis fuerzas le di un macetazo a ciegas al borde de la bañera, sonó un GOOOONG que ni en la puerta del sol en fin de año, mis brazos vibraron descontroladamente, la vibración fue subiendo hasta que llegó a la cabeza y se me cayeron dos empastes. Palpé la bañera donde esperaba encontrar las aristas del trozo roto y solo encontré una muesca. Ahora hagamos una pequeña operación aritmética: Un mínimo de 4 horas peleándome con la bañera + la mitad de ellas completamente a oscuras + la impotencia de no ser capaz de mover un cubo grande = subidón de adrenalina de esos que llevan a exclamar “Como me llamo David que rompo este engendro del diablo, lo rompo y no quedará ni el recuerdo”. Armado con la maceta, con la cara manchada de barro y lágrimas comencé a golpear la bañera, la golpeaba con furia, sin precisión. Astillas de paredes y loza caían por todas partes, el polvo lo cubría todo, teniendo en cuenta de que estaba sumido en la más profunda oscuridad, el ambiente era de lo más agradable. Estando yo cegado por la ira y por la ausencia de luz martilleé destrozando todo a mi paso hasta que… un rayo de luz salió del suelo rompiendo la oscuridad. Esto sería mucho más poético si en realidad no se tratara de que había atravesado el suelo y la luz que entraba era del baño del vecino del piso inferior, el cual nunca supo apreciar suficiente la nueva ventana.
A la luz del nuevo día pude ver como toda bañera está atornillada a la tubería que le sirve de desagüe, el desagüe fue lo único que quedo de la bañera el resto se convirtió en polvo de porcelana que estuvimos recogiendo durante varios días.
La cosa no terminó aquí pero no lo contaré todo ahora… mañana más.

23 julio 2007

El hámster rarito

En una oficina todos somos como hámsteres, cada uno con su rueda girando sin parar un cierto numero de horas al día, parando para comer pipas a cada rato, bueno desde que se prohibió comer pipas dentro de la jaula algún que otro hámster como pipas a escondidas en el esquinero para mear.
La tranquilidad de la jaula muchas veces se ve alterada cuando uno se entera de que va a llegar un nuevo compañero de rueda, entonces surgen las dudas, ¿será hámster o hámstera? ¿Cómo será? ¿Se integrará bien?
El caso que de entre todos los tipos nuevos de compañeros que te pueden tocar el peor, y aquí estoy siendo muy arriesgado, es “el rarito”.
Yo no creo en eso de las auras… menos en este caso, el rarito tiene un aura de mal rollo a su alrededor, porque es como si desprendiera un olor extraño, lo ves y arrugas la nariz (siempre hablando en sentido figurado, que si encima es literal…). Todos sabemos que los hámsteres no tienen bolsillos pero si tuvieran el hámster rarito lo tendría lleno de bolis de múltiples colores y un par de pendrives usb de 25 GB cada uno, por descontado que no tendría ni un solo mp3, todo serían trozos de código que habría escrito él en su otra jaula.
Cuando otros animales se conocen se huelen el culo, se ve que hay una especie de segregación hormonal que les sirve para identificarlos, bueno no se… , en los hámsteres no hay esa costumbre, simplemente estrechan la pata delantera derecha y hacen preguntas por compromiso. En el caso de que el nuevo roedor sea un “rarito” en cuanto se va al bebedero el resto se reúne corriendo y comentan todos los detalles del nuevo. Todos sabemos que todo hámster tiene una maruja dentro.
Los problemas llegan cuando hay que empezar a dar vueltas, el nuevo siempre hace comentarios del tipo:
- Pues donde estaba yo eso lo hacían los hámsteres becarios
- ¿Y corréis en esa dirección? Pero si es un atraso…
- Pensaba que no volvería a ver ruedas tan antiguas en mucho tiempo.
- Yo es que había trabajado siempre con cobayas esas si que saben hacer las cosas bien…
El resto de currantes están entre probar si es capaz de atravesar las barras de la jaula de una patada en el culo o de ignorarlo. Y aunque solo el gran spaghetti volador sabe que lo intentan es imposible ignorarlo, así que, medio adrede medio a conciencia, le van dando pequeñas “puyaitas”, pequeños toques, como por ejemplo cambiar las horas de comer pipas…
Espero que esta pequeña ida de olla que he tenido hoy seáis capaces de perdonarla, será porque es lunes, será porque sigo trabajando cuando muchos se fueron de vacaciones o será porque estoy a diez minutos de ir a comer pipas con un rarito… no se…

17 julio 2007

El juego

Pues venga vamos a por el meme este al que me "invitaron" a participar desde SullaMiaStrada.
Reglas
1. Cada jugador(a) comienza con un listado de ocho cosas sobre sí mismo.
2. Tienen que escribir en su blog esas ocho cosas, junto con las reglas del juego.
3. Tienen que seleccionar a ocho personas más para invitar a jugar, y anotar sus blogs/nombres.
4. No olvides dejarles un comentario en sus blogs respectivos de que han sido invitadas a participar, refiriendo al post de tu blog: "El Juego".

Cosas sobre mi mismo

1. Estoy casado y no tengo hijos y ahora mismo ni pienso tener, y no estoy hablando de mi imposibilidad biologica de albergar vida dentro y expulsarla tras un tiempo de maduración, es que en casa tras hablarlo tranquilamente hemos decidido por el momento no tener "miniyos" corriendo por el comedor. Sería la versión no verde de Shrek, no sigo por si me tachan de hacer spoiler.

2. A falta de niños tengo un conejo en casa (el de mi avatar). Si la gente normal tiene perros y gatos, nosotros tenemos un conejo con una mala leche de cuidado, su principal afición es pegar seis coces de madrugada que ni el cortes bailando sobre unos tablones.

3. Escribo un blog porque mi gran ilusión algún dia sería poder dedicarme a esto, no a escribir blogs, sino a escribir. Será por la falta de tiempo o por la falta de calidad que nunca me puse en serio. Aqui dejo dicho que algún dia alguien leera algo mio publicado y yo mismo colgaré el libro en pdf en el emule.

4. Me encanta viajar, ver sitios nuevos, visitar monumentos (historicos), ver castillos o para resumirlo como diría mi mujer: "Es que te encanta ver piedras y si están todas esparcidas por el suelo mejor". Tambien me gusta echarle fotos a las "piedras".

5. Llevo un tiempo que estoy a perpetuidad a regimen, en el mejor de los casos lo empiezo por la mañana y lo acabo por la noche cuando no a medio día. Nuestro cuerpo en verano tendría que tener un dispositivo para guardar los helados que cada cierto tiempo se vaciaría y no engordarían. Yo no puedo vivir sin helados...

6. Tengo poca fuerza de voluntad, como diría Sergio soy un procrastinador de la pradera, empiezo muchisimas cosas pero acabar bien poquitas. Respondiendo a su punto 8 del juego, esto no tiene cura. Pasaremos a la historia como los que comenzaron todo y no acabaron nada, pero no debe ser tan malo, mira Gaudí lo hizo y todo el mundo lo admira (hasta los japoneses)

7. Suelo prejuzgar bastante del primer golpe de vista, bueno lo mismo dedico dos golpes de vista. Muchas personas me han sorprendido siendo bellisimas personas despues de que yo hubiera pensado que se trataban de unos chulos indomables y al revés también me ha pasado, pero la vena maruja que llevo dentra me impulsa y domina.

8. Me cuesta bastante iniciar conversaciones, siempre digo que soy mejor replicando o "apostillando" que iniciando una conversación interesante, esto es un problema por ejemplo en el peluquero que siempre espera que le de conversación...

Bueno y hasta aqui este super meme, algún dia encontraré algun otro por ahí y os lo pasare a todos >:-)
Y ahora los siguiente sufridores:
1. Coletas Un blog muy curioso que conocí por casualidad, creo que por un comentario y que ahora leo asiduamente
2. Etiam Un blog de los que engancha, eso si, cuando le da por escribir no hay quien pueda seguir su ritmo.
3. Swaze Un blog que voy leyendo, al que descubrí en mis inicios en el mundo de las bitacoras, una de mis primeras visitas a las que no extorsioné para que entraran
4. SeisDias Un blog que me referencio un dia y que incluso habló bien de mi, todavía no le he podido sobornar para que siga haciendolo

Y ya no se a quien más poner, si alguno conoce algun blog bueno al que engancharme a leer que me lo diga, que solo poder poner cuatro es muy triste, es más triste que robar incluso.

15 julio 2007

Un día de hortelano

Estoy haciendo una lista de los trabajos que no haré nunca salvo riesgo de morir de inanición, hasta el pasado sábado la lista era corta: albañil, electricista, subidor de calderas a pulso… pero ahora he de añadir uno que entra fuerte en la lista. La entrada fuerte de esta semana es: Hortelano, agricultor, como quiera que se llame la persona que se agacha y recoge de unas plantas bolas rojas (conocidas como tomates) y similares.

Pero comenzando por el principio, como les gusta a las mayoría de los mortales, he de decir que mi padre, que a parte de una bellísima persona tiene un vicio, le encanta irse a un terreno que tiene y plantar todo tipo de plantas de esas que echan frutos multicolores (con lo fácil que es ir a la frutería, enfundarse un guante de plástico que hace que suden las manos como nunca antes habías pensado que era posible y coger frutas que sabes con toda seguridad que han sido sulfatadas y plantadas en invernaderos o en el peor de los casos viajado en la barriga de cualquier avión desde la otra punta del globo). Pues no mi padre, preocupado por su dieta y por sus ratos libres, ha decidido plantar tomateras, calabacineras, berenjeneras, cebolleras y otra cosa que echa hojas altas y verdes, la verdad es que no se si esto ultimo lo plantó o ha nacido por voluntad propia ahí en medio, porque pinta comestible no tiene.

El caso es que las plantas no tienen botón de pausa pero si que tienen botón de avance rápido, porque de verdes a podridas lo hacen en menos de una semana. Las plantas también tienen una manía, si no les pones agua se rebelan y se secan y como últimamente la lluvia en Barcelona es eso que cae cinco minutos solo cuando lavas el coche, las plantas se ve que le habían mandado un sms a mi padre diciéndole que o se presentaba en breve con un par de cubos de agua o empezarían a matar tomates que tenían tomados como rehenes. El problema es que el viernes operaron a mi madre y mi padre por mucho que le guste el terreno no estaba dispuesto a dejar a mi madre sola el día siguiente de la operación. Ahora no se si será por la ausencia de pelo o porque otra extraña razón lo que pensaba mi padre se podía leer perfectamente desde fuera: “Después de todo lo que me ha costado montar las tomateras y mantenerlas vivas ahora van a matar a los tomates a traición, tomates indefensos… que lastima, tomates que no han podido conocer lo que es la vida ni un buen gazpacho ni una triste ensalada.”

Después de leer todo esto yo que soy de natural impulsivo como un caracol en un día de sol, le dije:

- No te preocupes, yo mañana madrugo, voy al terreno y riego tomates y congéneres vegetales y paso informe de daños.

- No te preocupes, que me sabe mal, mira la manguera ya esta puesta en los bidones, mira como esta la piscina, revisa el goteo que no salga mucho agua, hay unos tapones, unos calabacines que no se como estarán, mira las berenjenas y las cebollas pero no les pongas agua…. – y siguió un rato más, seguro que no recordaba que yo tengo serias dificultades para distinguir un calabacín de un pepino cuando están en una caja de madera con un precio escrito en tiza

Llegó el sábado por la mañana y me dormí, no mucho solo una hora, pero bueno lo suficiente como para coger todo el efecto salida. Después de un ratito haciendo amistades con mis vecinos de caravana llegué al terreno.

Lo primero que me llamó la atención cuando vi el huerto es el orden, la ausencia de él. Las malas hierbas no respetan nada crecen por todas partes y el doble de rápido que las buenas. Así que donde de deberían estar las cebollas habían crecido flores, en un primer momento he de reconocer que dudé si no sería la flor de la cebolla, pero después de pensarlo un ratillo pensé que nadie regala ramos de flores de cebolla, además ¿a que olerían?, ¿harían llorar al olerlas? Se que es duro verlo así pero entonces me di cuenta de que esas flores de mirada cándida en realidad se trataban de “MALAS HIERBAS” y con un rápido pero certero movimiento las arranqué casi de raíz.

Me acerqué a las tomateras que eran las plantas más rebeldes y pude ver los tomates que custodiaban como rehenes, si los tomates hubieran tenido ojos su mirada hubiera sido de alivio. Corriendo fui a una especie de piscina donde se almacena el agua para regar a ver como estaba, al llegar me encontré una libelula de un azul turquesa precioso del tamaño de un cuervo grande que me miró con sus ojos hexagonales y me dijo un “HOLA” con la voz ronca del que lleva tiempo sin hablar, en realidad no me dijo nada pero viendo el tamaño que tenía su cabeza seguro que su cerebro le daba para tener capacidad de habla y no me dijo nada porque no tenía nada importante que decirme o porque era de carácter tímido. El caso es que había agua, supongo que estaría llena la piscina pero al beber el bicho ese (por cierto ¿alguien se ha fijado que beben por el culo?) en ese momento se encontraba a mitad.

Corriendo (no acabo de entender porque iba corriendo a todos los sitios cuando llevaban una semana sin agua no les iba a ir de 30 segundos). Junto a los bidones que distribuían el agua al sistema de riego por goteo, donde estaba ya preparada la manguera, había una avispa. Era UNA AVISPA si me hubiera querido picar me atraviesa y eso que yo no soy especialmente fino, pero seguro que la pille pensando en el ultimo libro que se había leído y, tras dedicarme la mirada del que sabe que el que tiene delante no le supone ningún peligro, se fue un par de metro más allá a seguir pensando en sus cosas.

Llené los dos bidones y bajé a ver como iba el riego por goteo, revise mata a mata a ver si le caían gotitas, y el resultado era afirmativo. Entonces recordé que las calabecineras también necesitan agua así que recorde que al final de cada circuito de goteo había un taponcito que al quitarlo regaría esas plantas infernales engendros del averno, ahora explico los motivos de estos adjetivos.

Mi padre es de las personas que cuando cierran un bote no le abres ni con una sierra de calar. Recuerdo en casa que el día que cerraba él la mermelada ya podías echarle de ganas que lo único que te quedaba por hacer era ver como se ponía mala. Pues con los taponcitos del sistema de goteo se ve que los cerró con ganas, porque vamos sacar a Excalibur de la roca me habría costado menos. Llegué a pensar que los tapones iban a rosca y al intentar girarlo lo único que conseguí fue levantarme las pieles de los dos índices de mis fuertes manos curtidas al teclado de un ordenador. Dirigí todas las fuerzas de mi cuerpo a las puntas de mis dedos, he de decir en mi defensa que los taponcitos tenían un punto de agarré de menos de un centímetro, ideal para hacer fuerza. Conseguí sacar los taponcitos uno tras otros y regué los calabacines, lo divertido fue sacar el último tapón que estaba en mitad de una mata de calabecinera. Fue meter la mano y me acordé la semilla del calabacín, del que descubrió los calabacines y por ultimo de mi padre. La calabecinera esa muerde, tú le metes la mano y te la desgracia, juro que fueron menos de 10 segundos pero me dejó mano como si me hubiera estado varias horas peleando con un gato de 10 kilos, pero como no hay dolor conseguí quitar el tapón y prometerme que no comería calabacines en mi vida.

Después de recoger tocaba recoger los tomates y otras verduras que pedían ser rescatadas, al acercarme a la primera mata y apartar un tomate todavía no apto para su recolección pero que estorbaba para coger a uno rojo como un pañuelo de san Fermín me encontré una araña, pero una araña que haría salir corriendo a un hobbit cualquiera. Ella estaba colgando de su hilo comiéndose un tomate maduro que había abierto por la mitad y he de suponer que le había puesto un poquillo de sal. En este punto ya dudaba de si mi padre en realidad no era un zoólogo loco y estaba criando insectos de tamaños descomunales para la conquista del mundo. La aparté no sin miedo y recogí el tomate, recogí todos lo tomates, pimientos y berenjenas y dos cebollas. Todo esto lo recogí con la ayuda de un cuchillo que utilice para ir cortando los tallos.

Después de lavar el cuchillo me di una última vuelta por mis nuevos dominios y vi una berenjena de buen año, lista para ser recogida y por pereza no fui a buscar el cuchillo de vuelta e intenté arrancarla con mis manos desnudas. Si alguien alguna vez ve una berenjena que no la coja si no va con un guante como los de entrenar halcones, si la calabecinera muerde la berenjenera araña como si te dispusieras a bañar un gato arisco que ha pasado una mala noche en un barreño de agua fría, intenté por todos los medios arrancar la berenjena sin desgraciar la planta… el resultado… que la berenjena sigue ahí colgadita y que yo me quedé con las ganas de chutar la planta y mandarla al huerto del vecino.

El resultado de mi día de hortelano fue unos 10 kilos de tomates, dos pimientos, dos berenjenas (pudieron ser tres) dos cebollas y un calabacín, los índices ensangrentados y con heridas, los antebrazos con más arañazos que un raspador de gatos, picadas en tobillos y brazos de múltiples bichos y no todos ellos conocidos, pero también la felicidad hoy de haber comido los primeros tomates recogidos por mí.

En la vida, salvo desgracia, plantaré un huerto propio, al menos hasta que no saquen las calabecineras y berenjeneras para informaticos con dispensador de frutos.

27 junio 2007

Generador de Caos

¿Soy un generador de caos? De verdad que hay días en que no puedo negar la evidencia y reconocer que lo mismo algo de caos si que genero, al final haré un cartel que colgando de mi cuello diga: “Aléjense o aténganse a las consecuencias”.
Digo todo esto por lo que sucedió ayer. Después de un alegre día de trabajo en la oficina a 19º grados salí a la calle donde el sol, que no entiende de oficinistas con piel de pollo, había calentado el ambiente hasta los 30º. La reacción que se provoca no se puede explicar, es para vivirla. Llego a mi coche que llevaba todo el día al sol y estaba como para cocer pan sobre el volante (si alguien es capaz de mantener el buen humor de esto es un santo varón).
Decido entrar en Barcelona por la C-58. Mala elección había una caravana de esas que permite que dos desconocidos que vayan en coche paralelos inicien una relación que culmine en matrimonio al entrar en la ciudad. Decido coger la primera salida y atravesar Cerdanyola (una ciudad). Mala elección, caravana y conducción por ciudad es para los nervios lo que una hoguera de San Juan en una gasolinera, pero como no había vuelta atrás atravieso toda la ciudad hasta llegar a uno de esos cruces donde confluyen 4 carreteras de 3 carriles cada una, semáforos en ámbar intermitente y los coches cediéndose amablemente el paso mientras los conductores decían: “Pase usted por favor”.
Para amenizar la velada empezaron a salir personas, a decenas. Salían de todas partes corriendo entre los coches, saltando por encima de ellos. Por un momento todos nos quedamos parados esperando a ver en que acababa todo aquello. Los más mayores de ellos comenzaron a cogerse de las manos y a cortar carriles de las carreteras, alguno de los coches que estaban delante de mí intentaron pasar antes de que terminaran la formación pero enseguida los más jóvenes de esos engendros se lanzaron sobre el coche y empezaron a golpear el capó y el techo por lo que todos entendimos con una claridad meridiana que por ahí no íbamos a pasar. Al momento empezaron a llegar los refuerzos de la avanzadilla que había conquistado la carretera y estos llegaron con la infraestructura, vallas de obra amarillas con las que empezaron a cortar más carriles. La cosa se ponía fea porque el numero de soldaditos aumentaba por momentos. Otro coche que estaba delante de mí intentó coger un desvío pero un escuadrón de descamisados salió a cortar el camino y tras cortarle el camino comenzaron a zarandear el coche y golpearle el techo. Yo que soy un tío listo entendí que tampoco querían que cogiéramos ese desvío.
A todo esto estaba yo sentado en el coche pensando que tenía prisa y que o me llevaba por delante un venerable anciano que hacía de barrera humana delante de mí o daba un quiebro e intentaba escapar por el desvío arriesgándome a que la panda de mandriles saltara sobre mi coche y comenzarán a golpearlo. Estando yo con estás elucubraciones vi como por detrás mío llegaba el tercer batallón de infantería mecanizada, quillos con motos llevando más vayas de obra y colocándolas por detrás. La idea no era cortar carriles sino encerrarnos en una jaula de vayas, reconozco que mi carisma y poder de persuasión estarían al nivel del de mejillón cebra así que en ningún momento me plantee bajarme del coche a pedir explicaciones, pero tampoco tenía como una opción el quedarme a ver como me encerraban allí. Mire al viejete de delante, mire el cruce lleno de orangutanes con palos y di volantazo giro de 180 grados atravesando una continua y saliendo por una especie de polígono industrial saliendo a la parte más alta de Ciudad Meridiana que es como una ciudad feudal pero en feo, teniendo que atravesarla entera y acabando donde quería estar en un principio tardando solo 45 minutos en un trayecto que normalmente hago en 10.
Hoy me he enterado que esa panda de energúmenos descerebrados se estaba manifestando por la inseguridad ciudadana en Ciutat Meridiana… se ve que querían más.

25 junio 2007

Agua caliente





¡YA TENGO CALDERA! Después de una buena temporada luchando día sí día también por tener agua caliente, de tener que aguantar que la caldera se riera de nosotros apagándose justo después de la primera enjabonada en la ducha y de estar calentando cazos para fregar los platos (con el riesgo mortal que eso conlleva sobretodo en el transporte), ya está la caldera instalada y rugiendo agua caliente por sus intestinos, pero no ha sido fácil, no ha sido nada fácil.

Para comenzar si juntáramos a todos lo manitas y habilidosos y los nacionalizáramos españoles a mí me tocaría vivir en Papua Nueva Guinea. Como tengo que ser sincero conmigo mismo esto es algo que tengo ya asumido, genero caos a mi paso, por eso que sólo plantearme arreglar algo en casa me produce cierto desasosiego, pero viendo que cuando se acostumbra al agua caliente después se echa de menos, nos pusimos en casa a buscar una solución.

Primero era buscar quien nos pondría la caldera, alguien normal hubiera llamado a Gas Natural o a la compañía que le atracara cada dos meses con el recibo para comprarla, financiarla e instalarla, he de reconocer que yo tuve este momento de debilidad y tendencia a la normalidad, pero entonces me dije: ¿Qué eres? ¿Una persona normal? NOO. Entonces me puse en contacto con mi cuñada que tiene un vecino / amigo que su hermano trabaja para Gas Natural, le convencí (previo acuerdo de un precio) para que viniera a casa a instalar la caldera que yo compraría.

¿Dónde comprarías algo que si explota remodela la cocina y crea agujeros de un tamaño que podría desfilar tranquilamente una comparsa del carnaval de Cádiz? Pues por Internet, leyendo foros, un respeto que soy informático. Así que después de consultar paginas y paginas, llame a un distribuidor de material de calefacción para instaladores. Module mi voz hasta conseguir voz de instalador, ante todo seguridad.

-Hola, mira, que necesito para una instalación que tengo que hacer una caldera Yunkers y he visto vuestros precios en un catálogo que me han hecho llegar.

- Muy bien, que querría ¿Atmosférica o Estanca?

- Hmm, uy que se corttt… quenotoigobien…

Vale a documentarse más, atmosférica suena mal, no se me sonaba como a bomba de hidrogeno y Estanca… de estanca no tenía referencias, así que tras volverme a documentar y utilizar el comodín de la llamada, me dijeron que tenía que comprar una estanca. Vuelvo a llamar a la tienda y les digo con mi mejor voz de instalador:

- Mira antes no pude seguir hablando, pero la caldera que quiero es la estanca

- Pues serán 966€

- Perfecto, cuando puedo pasar a buscarla

- Podrás venir mañana

“Mañana” era el viernes, día que a las 18:30 tenía que estar en el veterinario para una revisión, no mía mal pensados, de mi conejo… (no pienso dar más explicaciones), los viernes yo trabajo hasta las 15h, con el atasco conseguí llegar a la tienda a las 16h. Primera fallo, no tenía ni idea de lo que puede pensar una caldera, no es que dude de mi fuerza, no dudo, lo tengo clarísimo se que no tengo de eso yo tengo brazos solo para equilibrar el cuerpo ¿Y si no podía moverla?

Al llegar a la tienda me saluda un chico de esos que dejó de estudiar justo en el destete, y me dice:

- Mira esa es tu caldera –dice esto señalando una caja de mas o menos 150x50x50

En cuanto se mete en la rebotica (tienen rebotica las tiendas de calderas) hago un intento de alzamiento de caldera y la levanto dos centímetros del suelo y me descoyunto las dos clavículas. Cómo no tenían echa la factura tenía que estar entrando y saliendo varias veces así que cada vez que el chico entraba yo iba arrastrando la caja por la tienda como si fuera SOKOBAN intentando encararla a la puerta para tener que moverla lo menos posible dentro de la tienda a la vista de los profesionales (recordemos que yo estaba con mi voz de “soy un instalador de la leche”). En un momento de despiste entró en la tienda un hombre de esos que visten de mono azul manchado y que a cualquier hora del día te dicen eso de: “Es que ahora mismo me iba a tomar una cervecita”, al entrar me dice:

- Está Miguel? – y sin esperar respuesta grita – MIGUEEEEEE que cada día tienes esto más desordenado, que tienes cajas por todas partes y le mete un empujón a MI CALDERA y la devuelve a la posición original.

No lloré porque seguí en modo “soy un pofesiona” solo me volví a colocar tras la caldera y vuelta otra vez a empujar, el hombre me miro con cara de disculpa y siguió gritándole cosas a MIGUEEEE, que resultó no estar en la tienda.

Salió el chico, me hizo la factura y me dice:

- SI vienes solo yo te ayudo a cargarla en la furgoneta.

Yo me limité a señalarle mi 307 a lo que él respondió con un “cabrá” que no si era un anunció, una amenaza o una profecía. Caber, cupo en el coche aunque tuve que subirla notando como las clavículas y hombros insistían en hacerse notar. Un solo pensamiento recorría mi mente “TENGO QUE SUBIR ESTO CUATRO PISOS”

Llegué a casa, bueno a la portería a las 17:15h, esto es importante no solo porque a las 18h tenía que salir de casa con un conejo metido en un transportín sino porque todavía no había podido comer lo que ayuda mucho si tienes que cargar con un trasto y subirlo a patita cuatro pisos. Tuve momentos de todo en la ascensión que me llevó media hora, momentos de depresión donde las lagrimas resbalaban libremente por mis mejillas, momentos de subidón de adrenalina donde subía cuatro peldaños de golpe y rompía las fibras del bíceps como si estuviera hecho de gasas, momentos de balanceo descontrolado donde caldera y yo podríamos haber acabado en un abrazo mortal al final de las escaleras. Llegué a la puerta con la seguridad de que la iba nunca sería la misma después de perder la movilidad de los brazos para siempre. Empuje la caldera como pude hasta el recibidor, saludé y en 10 minutos me comí dos platos y postre, metí al conejo en el transportín y al veterinario.

Al día siguiente (sábado) el instalador me había dicho que vendría a las 9:30 así que yo me levanté a las 8:30 preparado para comer un desayuno de esos de órdago. Prepare mi leche con Colacao (he tenido que dejar el café), me preparé una tostada con mantequilla y… suena el timbre… “HOLA SOY EL DE LA CALDERA”… El desayuno al garete, corre a ponerte algo de ropa (algo más que el pantalón del pijama).

Entra el buen hombre con las herramientas y me dice:

- Vete al lavabo y llena dos cubos de agua

- ¿Qué es para enfriar las soldaduras?

- No, porque vamos a cortar el agua y a lo mejor nos dan ganas de ir al lavabo

Nadie dijo que instalar iba a ser poetico. Al desmontar la caldera vieja empezó a caer agua que supongo que tendría en sus circuitos así que me mandó a buscar un barreño, mientras yo buscaba el barreño el buen hombre cogío la ensaladera que mi mujer utiliza para las ensaladas (que es de cristal y con grabados) para recoger el agua sucia que iba saliendo… cuando volví y lo ví pensé “Como lo vea mi mujer” y al instante oigo una voz:

- ¿QUÉ HACE CON LA ENSALADERA?

- Recoger agua – por que ser original pudiendo ser obvio.

- ¿POR QUÉ NO LE HAS DADO UN BARREÑO?

- Porque no he tenido tiempo…



Tapamos la lavadora con un fular y nos pusimos a trabajar, ahora quito hierros, ahora pongo hierros.

- Bueno ahora tendrías que descolgar la caldera vieja. Yo te guío.

Así que ya me ves pillándome los dedos para coger una caldera que pesaba un muerto, no tenía ningún punto de agarre pero si muchos bordes cortantes (¿pero que mente enferma diseña calderas?, ¿los que echaron del proceso de selección para diseñar guillotinas?) Baje la caldera con su inestimable guía, hizo las marcas para los soportes de la nueva colocó el soporte en la pared, al hacerlo me dice:

- Bueno ahora cuelga la nueva que yo te digo si queda recta.

Tentado estuve de decirle que yo tengo un ojo espectacular para darme cuenta de la rectitud de los aparatos pero como soy tonto y se me nota, subí la caldera (¿había dicho ya que estaba sin desayunar?).

Entonces el buen hombre se puso a soldar tubos, tubitos, tubos más gordos, codos y demás y cuando lo tuvo todo montado en la caldera contra la pared se dio cuenta de que faltaba una soldadura y ¿Qué hizo? Soldarlo contra la pared, enchufó el soldador con su llama de palmo y ale a soldar los tubos. Yo creo que la baldosa por un monto recordó cuando la estaban cociendo por primera vez allá en su niñez y la convirtieron en una pieza de porcelana. Por suerte no le paso nada salvo el ennegrecerse como si hubiera sobrevivido a Hiroshima, nada que no se pueda arreglar con un buen rato limpiando.

Después de probar que todo funcionaba el hombre me dice, bueno ahora ayúdame a bajar la caldera vieja a la furgoneta que ya me la llevo yo. Vuelta a mover un cacharro del infierno escaleras abajo cuatro pisos.

Pero todo vale la pena cuando enciendo el grifo y agua calienta mis manos.

En resumen, os pongo las dos opciones:

OPCION FACIL

- Llamada a Gas Natural 0,15 cents.

- Caldera + Instalación mientras desayuno viendo ShinChan 1200 €

- TOTAL 1200,15€



OPCION ACIDA

- 2 Llamadas al proveedor 0,30

- Caldera 966€

- Instalación 150€

- Poder escribir una estrada nueva en el blog, no poder mirar hacia la derecha de los nudos que tengo en la espalda y tener los brazos como si fuera de esparto: NO TIENE PRECIO



20 junio 2007

En Punta Cana

Será por el calor, será porque trabajo en un sitio donde el que controla el aire acondicionado es un psicópata, pero el caso es que no paro de pensar en las vacaciones, para ser más preciso recuerdo mis mejores vacaciones, el viaje de novios, nuestro viaje a Punta Cana, paraíso de tumbonas y del comer hasta morir, era un concepto parecido al Valhala vikingo pero en vez de luchar hasta morir cada día y renacer al amanecer, aquí se trataba de comer si tu madre estuviera detrás diciéndote eso de: “No te levantas de la mesa hasta que no te lo acabes todo”.

De las muchas anécdotas que con tiempo ya iré contando algún día si vivo suficiente recuerdo especialmente una excursión “La visita a la romana”. Los turistas somos como grandes borregos pero ya sin lana, viene el guía con sus cuatro palabras melosas y nos dice donde mirar y por donde andar y ale todos a seguirle.

La excursión ya empezó rara, muy temprano por la mañana tuvimos que levantarnos, tan temprano que todavía no estaba abierta la cocina del hotel al juntarnos con el resto de españolitos vemos que todos llevan una bolsita de picnic, todos menos nosotros.

- Ah, ¿no pedisteis ayer por la noche que os prepararan el desayuno para hoy?
- Pues… ejem… es que no sabí… no quería… NO
- Pues dicen que no nos darán de comer hasta el mediodía.

Bueno cuando has estado comiendo como si acabaras de salir del programa de ese de supervivientes durante unos días tienes reservas suficientes para aguantar unas horas más.


Nuestro guía era un hombre de cara redonda como luna, muy gracioso (como casi todos los dominicanos). Nos montamos en una barca que en la parte trasera tenía como un gran ventilador que entraba en agua, entonces el guía nos dice:

- Oye España (en la republica Dominicana nadie te llama por tu nombre, eres: España) Este rio es el Chavón, en este río se rodaron películas como Apocalypse now, Parque Jurasico y alguna de Rambo. Durante toda la excursión no perdáis las gorras porque hoy va ha hacer calor. Este tipo de lancha se llama lancha rápida, agarraos bien porque ahora la pondremos a toda maq…

Y sin terminar de hablar, arrancan la bañera esa con ventilador, se empina la barca, nos vamos todos hacia el ventilador y se nos vuelan las gorras. Yo creo que nos salían las típicas arrugas de la velocidad en la cara. Llegados a un punto pararon la barcaza esa y llegamos a Altos de Chavón, que como su propio nombre indica estaba en una especie de acantilado sobre el río y de ahí a la Romana (un pueblecito muy majete), a todo esto íbamos
acumulando calor en la testa a unos niveles de esos que hacen estallar las chicharras.

Corre que te corre nos llevaron a piscina natural de agua salada, sobre las 12, donde nos dieron de comer: un canapé y todo el ron que quisieras beber. Cuando llevas todo la mañana al borde de la insolación, sin comer y deshidratado lo mejor que te pueden ofrecer es: RON. Pero como la sed manda más que la cabeza bebimos un par de vasos que no quitan la sed pero
marean que da gusto, intentando mantener la verticalidad lo mejor posible fuimos a la playa donde nos dieron de comer macarrones y un muslo de pollo, después de comer nos tiramos bajo una palmera a ver si el dolor de cabeza remitía un poco, pero no dio tiempo, otra vez corre que te corre nos llevaron a un barco, de esos de vapor, donde pudimos bailar “súper animados” el Follow the leader follow the leader.

En nuestro grupo de españoles macarras había también un matrimonio alemán, a la mujer los dominicanos la llamaban Mama Kong por su envergadura. Esta buena mujer se convirtió en el centro de atención cuando tuvimos que abandonar el barco para volver a las “lanchas rápidas”. Para salir del barco dispusieron una escalera de cuerdas que bajaba por un lateral del barco hasta la lancha, cuando se disponía a bajar Mama Kong todos nos asomamos esperando a que hiciera algo espectacular pero no paso nada, pasito a pasito la buena mujer movió sus carnes escalera abajo y se sentó en un tablón que hacia de asiento en la barcaza, después de su marido llegó mi turno. Todavía es hoy el día en que me preguntó ¿qué me paso por la cabeza? En vez de bajar de espaldas cogiendo las cuerdas con las manos y cuidadosamente, baje en plan vedette, mirada al frente, un paso adelante y… caida al vacío. Lo mismo es que
esperaba que hubieran puesto escaleras automáticas de bajada. El caso es que caí entre los dos tablones que servían de asientos encajado entre mochilas y maderas con lo que no pude sentarme bien en todo el camino de vuelta. La cara de Mama Kong no tenía desperdicio, supongo que pensaría algo así como “Españolos toreros locos”.


Mi mujer que tenía un dolor de cabeza considerable no podía ni reírse así que simplemente se sentó lo más cerca de mí que le permitía el que yo estuviera esparcido por el suelo de la barcaza. Al llegar a la orilla ella empezó a salir y yo empecé ha hacer aspavientos para levantarme. La medio adelanto y cuando estoy a punto de saltar a la arena de otra playa oigo tras de mí:

- Creo que tengo una insolación, me duele muchísimo la cabeza.

Y yo que soy un tío gentil me giró para ofrecerle mi brazo para ayudarla a bajar con la mala pata de que estaba más cerca de lo que me pensaba y di un codazo justo en mitad la cabeza… En esos momentos no hay que preguntar ¿Te he hecho daño? ¿Te duele? La respuesta es SIIIIII.

Conseguimos llegar al hotel, nos echamos en la cama a descansar y solo dormimos 14 horas seguidas.



15 junio 2007

Vacaciones de verano

Ayer tuve una conversación que me hizo recordar mi infancia, en especial mi infancia en vacaciones. Algo tendrá que ver en Barcelona ya estemos “disfrutando” de un bochorno de esos que cuando subes cuatro cuestas te hace ir como si hubieras estado haciendo unos largos en una piscina de aceite.

Recordaba yo cuando era chiquitín y con mis padres iba a la playa, casi siempre por la parte de Girona (muy recomendable, de lo mejor en playas de las que he estado). Quizá alguno haya podido deducir por algunas entradas anteriores que siempre he tenido una extraña relación con los deportes y los deportes acuáticos no iban a ser una excepción, pero si algo tenía la industria en ayudas para la natación es que te incentivaba para que aprendieras a nadar sin ayudas cuanto antes. Porque sino no se explica el diseño de los artilugios que hacían para que aprendieras a nadar.

El primero de esos aparatos del demonio que recuerdo yo son los flotadores, he visto con el paso del tiempo se han ido agrandando y ahora parecen más neumáticos de tractor más que la cámara de bici que parecían en mis años. El caso es que daba igual cuando te compraras el flotador que siempre quedaba pequeño así que se daban esas extrañas escenas, teniendo que levantar los brazos y que mi padre me lo encasquetara como si me estuviera poniendo una brida, creo recodar alguna escena de metérmelo a rosca. Pero lo mejor no era que quedara pequeño sino eran LAS COSTURAS. Estoy convencido de que el tío que lo pensó no le explicaron para que lo querían y se pensaba que seria una especie de cámara de neumático hortera, porque sino no se explica el por qué de esas costuras que te irritaban el michelín y el interior de los brazos hasta hacerlos sangrar, vamos que cuando salía del agua (normalmente cuando mi padre me gritaba: “SAL YA QUE LUEGO ME MOJAS EL COCHE”) tenía que andar como John Wayne, vamos que parecía un vaquero a punto de desenfundar. Pero como el mar cura, al menos el mar de mis años, los niños al grito de “NO HAY DOLOR” estábamos todo el día en el agua y cual coches de autochoque rebotábamos unos contra otros, el problema venía cuando el mar se picaba y se levantaban olas. Como tenía el flotador encasquetado en la cintura alguna que otra vez lo que hacia la ola era voltearme y me quedaba haciendo el pinopuente con lo que tenía que venir mi padre a enderezarme (¿había dicho ya algo de mi habilidad innata para el deporte?)

Luego recuerdo que aprendí un poco más me compraron una especie de burbuja de corcho rosa, era ROSA, que se ataba al pecho con una especie de correo de persiana con un broche de hierro colado que se oxidaba el primer día. Si alguno no ha vivido esta maravillosa experiencia que pruebe a atarse una cuerda de esparta en los sobacos, la aprieta y que alguien la vaya girando, estirando de ella, IMPORTANTE si fuera posible que alguien coja un broche de hierro y mientras uno tira que le vaya clavándole el broche en el pecho. Yo creo que fue un milagro que a ningún niño le amputara los brazos ese engendro de la inquisición.

El caso es que a mi la burbuja me duró poco y me compraron “los manguitos” es la misma filosofía del flotador pero en pequeño… todo en pequeño menos las costuras que seguían afiladas como katanas. Ahora dividiendo el flotador se podían hacer más cortes en mucho menos tiempo era como intentar depilarse las axilas utilizando como cuchilla una piedra de silex. Por no hablar de lo útil que resulta intentar aprender a nadar con algo que no te deja meter los brazos bajo el agua, vamos que nadabas gracias al juego de muñecas…

¿Era o no era normal que aprendiéramos a nadar sin ayudas cuanto antes? Estoy convencido que a David Meca de pequeño le ponían manguitos mas burbuja por esto mismo esa gran especialización.

Además teníamos que aprender a nadar bien porque cada cierto tiempo pasaba la avioneta de NIVEA y lanzaba pelotas, lanzaba pelotas a una distancia mas o menos a unas cinco piscinas olímpicas de distancia de la orilla, pero daba igual, 3500 niños se lanzaban al agua para alcanzar alguna de las 100 pelotas que habia lanzado la avioneta. No es solo que tuvieras que nadar como si persiguiera el diablo además tenías que ir como si fueras en un carro de BenHur dándole guantazos al niño de al lado. Cuando llegabas a la pelota te cogías a ella como si te fuera la vida, realmente te iba la vida porque habías tragado tanta agua y estabas tan echo polvo que si te soltabas te ibas al fondo a plomo. Así que cuando volvías a saber respirar y dejabas de eructar de la cantidad de agua tragada volvías a la orilla con la pelota entre las manos y recorriendo una distancia larga como la carretera 66 a base de ir chapoteando con los pies y ¿Todo para qué? Para no poder jugar nunca con la dichosa pelota porque era ponerse a jugar y una ráfaga de aire la colaba en el techo del chiringuito.

¡Las vacaciones ya nunca volverán a ser lo mismo que cuando éramos pequeños! (… y eso que teníamos que hacer los cuadernos de Vacaciones Santillana)

11 junio 2007

Pse... Tirando que no es poco

Leo que mi “colega” de Sullamiastrada ha estado haciendo buenas acciones por ahí, salvando a los incautos motoristas de volver a los triciclos. Después otra gran escritora de blogs, Las piezas perdidas de Etiam, está montando tablaos flamencos en su boca con su muela del juicio ejerciendo de gran inquisidora. Otra colega de blog, Con un par de coletas, va haciendo (aunque se cuenta poco ultimamente). Pero me han hecho pensar otra vez, esto no os lo perdonaré nunca en la vida. ¿Qué hecho yo desde mi pelea contra los steps?

Pues he hecho tantas cosas que no he hecho ninguna. Por una parte, y con esto no quiero dar pena, una enfermedad en la familia nos ha dejado un poco tiritando, son de esos palos que o los recibes a la primera o te van dando cada vez que piensas en ellos. Esto ha provocado que mis ganas de escribir en el blog, o mis cosas alegres y dicharacheras que contar, tendieran peligrosamente a cero. Ahora no es que el problema haya pasado, que no lo ha hecho, pero la sanidad privada es a la sanidad privada lo mismo que el correcaminos a Elmer. El caso es que en 15 dias se ha pasado del diagnostico a la extirpación exitosa.

Por otro lado estaría el tema laboral, llevo unos dias experimentando si sería posible para un humano reproducirse por mitosis, ya sabeis eso de las estrellas de mar, te arrancas un abrazo, a tí te sale otro brazo y del brazo arrancado sale un nuevo individuo identico al dueño original del brazo. Yo estoy convencido de que esto es posible, el problema que me encuentro es que por una parte mis investigaciones no tienen el suficiente patrocinio y financiación y por otro lado no encuentro sujetos que quieran someterse voluntariamente a los experimentos... de desagradecidos está el mundo lleno.

Internamente he estado luchando una guerra de guerrillas contra mis amigas las Helicobacter Pyloris, que vendrían a ser como el Ejercito de Liberación Nacional siendo mi estomado el estado opresor, asi que desde dentro han estado escaparse y como los conductos habituales se ve que no molan, intentaban atravesar “campo a traves” el estomago haciendo ventanas y puertas adyacentes. El problema es que iniciaron las obras sin los permisos necesarios así que he decidido expropiarlas de mi estomago, a base de bombas quimicas. Efectos secundarios.... variados... empezando por tres noches de pesadillas, mareos, nauseas, mal sabor de boca 10 dias seguidos. Pero, y no quiero con esto cantar victoria, cual mosso de esquadra cabreado he conseguido desalojar a los okupas que estaban en mis tripas.

El resto del tiempo era realmente poco y me he dedicado a dormir, poco muy poco, comer, mucho más de lo que debería, e intentar ir al gimnasio, menos mucho menos de lo que me gustaría.

Mañana empiezo una nueva vida, empezará cada mañana y morirá al dormirme, mis planes es volver a ser el dueño de mi vida, al menos de mi vida consciente. Quiero volver a decidir que hago solo sometido a: las necesidades fisiologicas, a mi mujer, a mi jefe, a las necesidades del momento, a las ocurrencias de algunos usuarios,... y por ultimo a mi mismo ejejeeje