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23 febrero 2007

Robos

De algo que ya hable hace un tiempo fue de mis dificultades para entrar en este mundo, lo mismo por estas dificultades o por cosas de la genetica que hay veces que es muy graciosa a mi toco en el reparto de caras una triste, como me han dicho a veces "es que tienes cara de no haber roto un plato", hasta el punto que si se quemara un edificio y yo fuera la unica persona cerca y en mis manos se encontraran una garrafa de gasolina y un mechero seguirían buscando culpables.
Esto que podría parecer una ventaja si lo unes a mi caracter, que vendría a ser el de un Buey que tomara Dormidina es una combinación nada recomendable.
Parte de la humanidad que se ha intentado aprovechar de esta apariencia desvalida han sido los amigos de lo ajeno y en más de una ocasión.
La primera que recuerdo fue en la entrada de una estación de metro, iba yo feliz y contento (y solo) cuando se me acercaron dos hombres de esos a los que el agua de la ducha no llegaría a tocarles la piel por la capa roña que los recubría.
- Chaval tienes cien pesetas (es que hace tiempo ya)
- Pues no
- Dame todo lo que tengas
- ¿Puedo volver a las cien pesetas?
- Tengo una navaja
- Yoooo... es que iba al cineee... es que he quedaooo... si te llevas el dinero no podre ir
- Dame todo lo que tengas
Viendo que no le preocupaba que me perdiera la pelicula, y sobretodo viendo que la gente que había en la parada estaba convenientemente dandome la espalda disimulando, le di las 900 pesetas que llevaba encima.
Pero no fue la única vez, tiempo más tarde se me acerco un tiparraco aficionado a sustancias adictivas y muy educadamente me dijo:
- Tengo el mono dame la cartera - mientras yo andaba por la calle, no me pare y el tio me mantuvo el paso
- No
- Que me des la cartera que tengo el mono
Por mucho que me permutara las palabras dentro de la frase no me iba a convencer, contra dos y con navaja no me atrevía pero contra uno con las pupilas grandes de como paellas todavía me planteaba... echar a correr. Pero mientras me pensaba cual sería el mejor momento para comenzar mi marcha atletica oí un golpe a mi lado, algo así como un ¡GOONGGGG!!! me giré y me encotré a mi domador de monos en el suelo y la farola vengadora que le había atizado en toda la frente, podría haberme quedado a socorrerle o a partirle dos costillas pero opté por seguir mi camino.
Por último, una tercera vez, esta vez dentro del vagón del metro, se me sienta un tiparraco y me dice:
- Acabo de salir de la carcel y necesito dinero, dame lo que lleves
- Pues has escogido al peor del vagon voy al instituto y llevo el dinero justo para una pasta en el descanso
- A mi me gustaría que mis hijos estudiaran, pues no me des na que tienes que comer pa que te crezca la cabeza
- esto...
- Es más te voy a dar un telefono por si alguien se mete contigo me llamas y le parto la cara...
- es que... gracias
Y así acabo yo con mis veinte durillos pa la pasta y con un telefono de un partidor de caras a domicilio.

Ahora ya hace bastante que no me atracan, piden o quitan dinero (y sigo teniendo la misma cara) ¿Serán las canas? ¿Será que se me nota que pago hipoteca?

3 comentarios:

Etiam dijo...

Ácido, jomío... los maleantes patanegras de verdad tienen su alto código ético y moral, tienen complejo de Robin Hood y sólo roban al que no ven necesitado o que se limpian los mocos con billetes de veinte euros. Además, cuando uno paga hipoteca, no sé, tiene un brillo especial en la mirada, una semisonrisa amarga y tenuemente se ve en su frente el código de barras con el que Hacienda te tatúa cuando eres un currito con piso.
Oye, ¿me pasas el teléfono? XD

lanobil, dijo...

Me gusta tu Blog, me parece muy original. No me preocupan
los votos, me interesa más tu opinión sobre mi bitácora. Un saludo

http://laflordelapocalipsis.blogspot.com/

coletas dijo...

A mí los que siempre me acaban sableando son los merodeantes de estaciones de bus o tren, los de...tengo que ir a Bilbao y me faltán dos euros para el billete venga va enrollaté etc...que algunas veces y por quitártelos de encima les pagarías el billete y hasta un bocata para el viaje...