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30 enero 2008

He vuelto a volver al gimnasio

Nada tiene que ver con los propósitos que hacen muchos de año nuevo (yo me hago propósitos de día nuevo), está más relacionado con iniciar una nueva etapa laboral.
Algún día, y será pronto, escribiré sobre lo que dejo atrás pero por ahora baste decir que se acabó el proyecto donde estaba y una vez más, como botella de cristal en los ochenta, devolvieron el envase a mi oficina. No es la primera vez que aterrizo en oficinas, es la segunda, y coincidiendo que hacía poco me había borrado de mi anterior gimnasio, al que convertí en ONG al contribuir fielmente mi cuota mensual sin hacer ningún uso, miré de apuntarme al gimnasio de la calle.
El gimnasio es de la cadena DIR. Aunque es ligeramente más caro que los típicos UBAE que subvenciona el ayuntamiento de Barcelona he de reconocer que vale la pena pagar la diferencia (Si no eres el señor DIR no leas lo que sigue: Señor Dir estoy abierto a cualquier aportación económica que quiera realizar por la publicidad NO GRATUITA que le estoy haciendo.)
Eso si el gimnasio tiene una serie de peculiaridades merecedoras de ser escritas aquí.
1. Es un gimnasio no apto para feos o no musculados. Estoy por borrarme y eso que solo llevo cinco días. Mi primera impresión al bajar a la sala de máquinas (siempre que escribo esto me viene a la mente al escena de los Hermanos Marx echando carbón a un tren en la película... en una película) fue que estaban rodando un anuncio, si es que hasta sudaban bien. En los UBAE la gente suda como los humanos, a roales y no creo que haga falta que indique donde salen los roales, pero aquí no, es como si tuvieran una máquina dispensadora de sudor y antes de entrar se lo untaran.
No quiero dar a entender cosas que no son, pero es chocante ser el más "recio" (como diría mi abuelo) de la sala, pero si hasta el de mantenimiento que debe tener 93 años va marcando abdominales. Han conseguido que me esté planteando ir en gabardina, al menos el primer año.
2. Las máquinas no fallan, se sublevan. Que falle una máquina es comprensible, por muy cools o chachis que sean, lo que no es tan normal es que la máquina intente matarte. Me subo a la cinta de correr, le introduzco mi peso como si estuviera marcando el pin de la visa en el cajero (tapando la pantalla), le marco la velocidad deseada, enciendo la tele de la máquina (sisisi, si cada máquina tiene su tele particular, ¿no dije que eran superfashiondelamuerte?) y la maquina empieza con un movimiento regular "increscendo" hasta los ocho kmh momento en el cual, la maquina da una especie de respingo, llamale temblor si quieres y cambia la dirección de la cinta medio segundo. Tiempo suficiente, por otra parte, para tener la sensación de que o recuperas el centro de gravedad o lo siguiente que te saldrá por la boca sera el coxis. Doy un par de zapatazos y cuando estaba apunto de ponerme a correr para atrás la máquina corrige la mal función y se pone a rodar a 9 kmh en la dirección correcta un par de segundos pero entre terribles temblores. Cuando voy a darle al botoncito de stop, la máquina que además de tele debe tener cámara, cambia el sentido de nuevo y una vez más casi practico el jogging horizontal, esta vez no intento recuperar el centro de gravedad sino que salto para poner los pies en los laterales de la cinta que no se mueven. Pero como tengo la agilidad de una chirla consigo poner un pie en el lateral pero el otro vuelve a aterrizar en la cinta que había vuelto a avanzar pero entre temblores. Para no irme al suelo comienzo a mover el pie de la cinta como si me estuviera impulsando yendo en patinete hasta que consigo atinar a darle al botoncito del demonio. Ya en el suelo, me siento como un superviviente, como Ulises.
Para mi que no es normal, pero bueno así es más divertido.
3. ¿Qué comen los monitores? Hay 2400 monitores en la sala de fitness (o también conocida como la sala de los gruñidos por los sonidos que se escapan al mover los pesos). Cuando me acerqué a que me hicieran la rutina me atendió uno que si me hubiera dicho que se llamaba Oleg y que tenía prisa porque tenía que zarpar en un drakar a tomar Islandia le hubiera dado todo el crédito del mundo. El buen hombre alcanzaría facilmente los dos metros... y de alto también. Me comienza ha hacer una serie de preguntas:
- ¿Que quieres conseguir viniendo al gimnasio?
- Ponerme en forma (¿Cuantos habrán contestado aquí: "novia"?)
- ¿Pongo perder peso?
- Ponlo
- ¿Te gustaría ganar masa muscular?
-(nononooo... si mis brazos de alambre es lo ultimo en las revista de moda.) PONLO TAMBIEN
- ¿Te gustaría ganar resistencia?
- Y fuerza, ponme de todo eso
-Tendrás que hacer ejercicios hasta que tiemblen los brazos y piernas del esfuerzo
- ¿Solo tengo que hacer una de cada?-Aquípone cara nórdico de que se ha reído por última vez cuando Noruega fletó el primer drakar a América, vamos que si se reía sería muy dentro
- Ten esta hoja y haces los ejercicios durante seis semanas y ...
- ... me volveré como tú
- ... después hablamos
4. Qué miedo da el baño turco. Hoy ha sido el primer día que he entrado en un baño turco. Y la primera impresión es que se me empañaban las gafas, lo que me ha hecho comprobar que ya no las llevaba puestas. Se intuía unos bancos. Si yo ya veo mal sin gafas solo hay que imaginar lo bien que veía encima caminando por una olla de verdura al vapor.
Me ha dado por pensar que lo más probable es que no estuviera solo y aquí me ha entrado el pánico. "YA VERAS COMO ME SIENTO EN EL REGAZO DE UN TÍO" así que tímidamente me he acercado al banco más cercano y al llegar he intuido un par de piernas así que he dado un par de pasos a la derecha hasta encontrar un banco libre.
La sensación es de estar respirando agua, agua con tomillo o laurel, no se decir, pero era una sensación no buena, no me atrevería a decir mala pero era "no buena".
Cada poco rato caían gotas del techo a una temperatura ideal para cocer coles. En un momento la maquina de vapor a resurgido de sus húmedas cenizas y ha comenzado a hacer ruido y ha llenado de vapor la habitación hasta convertirlo en un mundo de algodón. En ese momento me veía incapaz de encontrar la puerta así que he tenido que esperar a que la buena máquina acabara la demostración y se pudieran volver a intuir las baldosas para poder salir

Estas son las primeras, espero que de muchas, reflexiones que me provocado el gimnasio, al menos en los cinco primeros días. Ya iré contando si alguna máquina más intenta atentar contra mi vida o si Oleg (para mi siempre será Oleg) finalmente entrena con el martillo de guerra.

29 enero 2008

Hoy lo he roto

Yo, que soy una persona tranquila, necesito empezar los días de forma sosegada, con tiempo para mis cereales, alguna galletita y un café (no pido que sea de cafetera, con un Marcilla soluble soy feliz).
¿Cuántos días soy capaz de conseguir esto? Ni uno solo, todos los días me peino mientras me pongo los pantalones, me tomo los cereales sin leche y cuando me doy cuenta de que algo me falta me tengo que tomar la leche sola para conseguir despegarme los cereales de la garganta, cuando no me voy colocando la corbata mientras bajo las escaleras con la mochila en la espalda, unas llaves en la mano (que no necesariamente tienen que ser de casa, pueden ser de cualquier sitio porque con las prisas algún que otro día acabo cogiendo las llaves de mis padres pensando que eran las mías, la solución poner todas las llaves en el mismo llavero e ir como si fuera un sereno por la calle, bueno también está la opción de olvidárselas)
Si a todo esto le juntamos la mala convivencia que tengo yo con mi despertador juntamos que hoy ha sido un despertar horrible. Durante un tiempo me ponía un móvil que tengo sin tarjeta para hacerme de despertador pero como todo el mundo comenzó a decir que dormir con un móvil en la habitación provoca mutaciones, alteración de los sentidos y el crecimiento de pelos en las orejas decidí que iría castigado fuera del cuarto.
Tenía un despertador analógico, usease de esos con tres palitos que marcan las horas, pero apagarlo era muy sencillo, en seguida mi subconsciente se aprendió donde estaba la palanquita y lo apagaba mientras yo dormía. Me compré un despertador digital que para apagarlo hacía falta una combinación de teclas, el caso es que no sin esfuerzo por su parte mi yo dormido había conseguido apagarlo, pero hoy se ha superado. En un alarde de habilidad proporcional a la que me falta despierto, mi yo dormido ha conseguido apagar el despertador, cambiar la hora y cambiar la hora de la alarma. Así que cuando me he despertado y he visto que eran las 12 de la mañana he tenido un grupo de emociones que han subido del estomago y amenazaban con explotar en el pecho. He entrado en crisis.
Ya no sabía nada, buscaba las camisas en el cajón de los calzoncillos, casi me pongo calcetines blancos con pantalón de pinzas, he cogido zapatos diferentes, he abierto el mismo cajón unas seis veces esperando que por arte de magia fuera apareciendo las diferentes partes de ropa. No quiero ni pensar lo que he metido en la mochila del gimnasio... por que la toalla me la dan en el gimnasio que si no me veía secándome agitándome como los perros.
Casi reviento los bajos del pantalón al ponérmelos, porque con las prisas se me han enganchado los pies en las costuras.
Todo esto para llegar al comedor y mirar otro reloj y ver 08:12. He vuelto a la habitación con el paso comedido del que tiene ira suficiente como para que le tiemblen los músculos. He cogido el despertador y tentado he estado de hacérselo llegar a mi vecino pero me he contenido, me he contenido y tranquilamente lo he dejado sobre la mesa boca abajo, cosa que no le ha gustado porque ha comenzado a pitar y al ir a verlo ya tenía la hora correcta y si un despertador puede tener una expresión burlona tiene que ser muy parecida a la que tenía mi despertador...
Hoy me compro un despertador y, aunque no sea muy ecológico, lanzare el mio al contenedor del cristal a ver si le revientan esa pantalla de chulo que se le ha quedado.

16 enero 2008

Compañerismo II

El compañerismo es un bien escaso, cuando en una empresa se consigue los jefes deberían blindar económicamente a la gente para que no se perdiera, porque cuando no existe se producen sucesos muy curiosos, por no decir desagradables. Ahora viene historia de abuelo cebolleta.
En un tiempo muy muy lejano, estaba yo lesionado (raro eh?) en el codo, no recuerdo exactamente pero que me pasó, y lo llevaba en cabestrillo escayolado. A un informático no le dan la baja jamás, así que allí estaba yo a base de ibuprofenos trabajando al 50%. Coincidió ese día que mi padre había llevado mi coche al taller a una revisión y me llaman que tengo que sacarlo de allí porque ya habían acabado y si el metro cuadrado en Barcelona está caro, el metro cuadrado de taller está espectacular.
Así que allá que voy conduciendo con mi brazo en cabestrillo consigo aparcar cerca del trabajo y vuelvo a la oficina. Al llegar me encuentro a mi compañero con la cara blanca como si hubiera estado jugando a cartas con la niña esa japonesa de The Ring.
- Acompáñame al lavabo…
- ¿Sabes que estoy casado?
- Estoy muy mareado y no se si llegaré…

Y no llegó a medio camino se desplomó. Mi compañero es más alto que yo, y yo no es que sea bajo, e igual de pesado, así que tuve que aguantarlo con el brazo izquierdo, el único de mis múltiples brazos que no estaba en cabestrillo, y delicadamente dejarlo caer a plomo en el suelo. Lo llevé a rastras hasta una esquina, siempre usando solo el brazo izquierdo, y levantarle las piernas. Mientras toda la oficina estaba conveniente mirando hacia otra dirección. Se acercó uno y me dice:
- Creo que puede ser una bajada de azúcar, toma un caramelo
- Lo que es, es una bajada de cuerpo. – Ganas me quedaron de decirle por donde se podía meter el caramelito que cogí cortésmente.
Como pudo se volvió a levantar y se apoyó en mi hasta el lavabo donde se volvió a desplomar, no estaba yo como para decirle que el suelo de un lavabo no es el mejor sitio para una siesta. Como pude le eche un poco de agua. Mientras él estaba allí observando el techo llegó otra persona, a la que ver personas tiradas en los suelos de los lavabos es su pan de cada día, porque estiró las piernas y pasó por encima de mi compañero.
Cuando pudo caminar, bueno tambalearse avanzando hacia delante, lo volví a cargar en mi hombro y hacia el coche que fuimos.
- Me duele mucho el pecho y el brazo izquierdo – me dice para tranquilidad mía.
- Espera que te pongo en horizontal el asiento, por dios intenta no morirte ahora vale – ganas me daban de romperme el yeso.
Conduciendo como podía llegamos a la clínica Quirón. Deje el coche en cualquier lado y vuelta a cargar el buen hombre hasta la entrada trasera, con la buena suerte de que me equivoque de entrada y me metí en una portería, equivocación de la que fui consciente tiempo más tarde. En mitad de la entrada había una silla de ruedas y allí lo dejé, resultó que la silla era de un vecino que estaba bajando en el ascensor y el portero del edificio le había preparado allí. Al bajar el vecino tuvo un primer momento de querer proponernos que lo levantara de la silla pero cuando le vio la cara, que ya no era de haber estado jugando con la niña de The Ring, ahora la tenía como si la niña le hubiera insinuado alguna guarrada.
El buen vecino tuvo a bien no decir nada más y nos dejó la silla, pero como estábamos en un sitio equivocado enmendar el error suponía salir a la calle y hacer un recorrido de unos 500 metros, yo si me equivoco no me estoy con tonterías. El portero providencialmente me indico una entrada trasera a urgencias del hospital, así que allí que me lance empujando la silla con un solo brazo. Llegué a recepción del hospital a traición, allí por donde nadie me esperaba.
- Se muere – dije intentando no dramatizar demasiado
- ¿Qué le sucede?
- Le duelee eeeel – no podía hablar, cargar 90 kilos de un lado para otro con un solo brazo me había cansado ligeramente. – le dueleeeee eeeel… unnn brazo
- Y va en silla de ruedas por un brazo
- Le duele el brazo izquierdo, se ha desmayado ngdos veces, me muero yoo….
- Bueno ahora lo miramos
- Gracias… me voy a morir a la sala de espera vale… estoy allí

Al final resulto que todo era fruto del estrés, el estrés es malo no tengais nunca de eso. Pero nos sirvió para ver los buenos compañeros que teníamos en la oficina.

11 enero 2008

Atropello

Esta es una historia de mucho tiempo atras, de cuando los dinosaurios poblaban la tierra y yo iniciaba mis estudios de administrativo.

He escrito bien, de administrativo, hace un tiempo (ahora no se como será) solo podías estudiar informática cuando habías demostrado que no ibas a utilizar los conocimientos adquiridos paraconquistar el mundo, o empezar una tercera guerra mundial.

Por aquel entonces estudiaba yo en un instituto un tanto peculiar, se llama Santa Pau Pifma. El director, el señor Gumersindo, no es que fuera franquista es que si Franco hubiera vivido hubiera sido Gumersindista. Algun otro día ya explicaré yo historiasdel señor Gumer.

En el instituto se impartían clases de Electronica, Administrativo y Hogar. A electrónica iba lo peor de cada casa, vamos que en cualquier momento podrían haber rodado allí mentes criminales 34. No hará falta decir que allí las unicas chicas que entraban eran en las revistas que escondían debajo de los pupitres.

Administrativo eramos los "normales", con nuestras rarezas y nuestras cosas pero chicos enfermizos y raritos como buenos futuros informáticos.

Hogar era la antitesis de Electronica, eran las chicas que querían ser monitoras de guardería. Alli los chicos eran los que estaban enganchados ensus carpetas.

Esta diversidad, y el hecho de que las clases estaban divididas por paredes de cristal producía situaciones raras raras raras. Por ejemplo un dia los de electronica se amotinaron, echaron a la profesora e incendiaron
las papeleras mientras reproducían algun rito extraño aprendido seguro en sus largas sesiones de estudios de las civilazaciones antiguas.

Mientras los de administrativo, que estabamos separados de ellos solo por una pared de cristal, nos preparabamos para ser invadidos en cualquier momento, las de hogar, inmersas en su mundo de Banner y Flappy empezaron a ensayar el "Sol, solet" cancion de cuna catalana. La letra viene a decir algo así como "Sol, solecito venme a ver, venme a ver, sol solecito venme a ver que tengo frio" (Las canciones para los niños de tres años no las compone Bunbury).

Todo esto sirva de introducción para mi historia (cada dia escribo peor, lo sé).

Un día saliamos tres compañeros de clase y cuando nos disponíamos a cruzar la calle una furgoneta bloqueaba el paso de peatones. Al esquivarla nos salimos del paso y vino un coche, podríamos
decir que no venía despacio. Yo iba enmedio de los chichos, digo enmedio de mis dos amigos. Pero el que estaba más expuesto resulto ser un ninja que se desvaneció, yo que soy de natural lento solo me dio tiempo a medio girarme para medio disfrutar del atropello en todo su explendor.

El coche comenzó a pisarme el pie por el talón. Lo doblo cual cajera del Zara y lo juntó con la punta. Al terminar de pasar di un respingo ygiré sobre mi mismo que ni el Nacho Duato de jovén.

Esa fue una de las primeras veces que pensé que había conocido el dolor es su estado sublime. Para mi no podía haber nada que provocara un dolor más refinado e intenso.

Justo pasaba por allí una profesora, la de "natus", que posiblemente era la más pequeña del instituto pero se empeño la buena mujer en tirar de mi para levantarme del suelo. Por si mi peso, que no era poco, no fuera suficiente la mochila se había enganchado en el portón de la furgoneta con lo que sacarme de allí era una obra de ingeniería.

Una vez de pie caminar no era sencillo, sin apoyar el pie y como punto de apoyo una mujer de
cuarenta kilos la cosa no era sencilla.

Al llegar al colegio de nuevo salio el director, alertado por alguno de sus espías y comenzó: "Es que ustedes son unos vagos y unos maleantes, que andan todo el dia magreandose por las esquinas y luego pasa lo
que pasa, que los pillan los coches y luego... y luego... todos son problemas para el instituto."

Me llevaron al hospital y alli me dijeron que abandonara la idea de tener una articulación nueva en mitad del pie, que lo mejor era enyesar una temporadita y dar parte a la urbana.

10 enero 2008

RyanAir the lowcost suffering

Partamos de una premisa que marcara toda esta entrada: RyanAir y algunos de sus empleados son unos hijos del averno… sin rencor (bueno con un poco sí, para que engañarnos)
¿Por qué digo esto? ¿Qué me lleva a esta ira contenida, que de salir haría que lo del Vesubio sería una quemadura en tercer grado?
Todo comenzó al finalizar mis minivacaciones en Granada. Estuvimos genial, algún dia ya contaré mas detalle, con unos amigos disfrutando del “fresquito” granadino y comiendo como si no fuera ha haber un mañana. El caso es que tuvimos que volver y yo que soy un catalán de pro miré cual era la forma más barata de hacerlo, con lo que RyanAir ganó el concurso de los baratismos.
Había reservado el vuelo de vuelta hacía ya semanas, estaba previsto para el lunes 7 de enero a las 18:50.
Tristes nos despedimos de nuestros amigos y comenzamos la excursión al aeropuerto. Se levantó niebla con lo que tampoco podía correr, así que llegamos al aeropuerto poco antes de las 18h.
Me dirijo al puesto de Hertz para entregar el coche de alquiler.
- Buenas vengo a devolver un Opel Corsa, esta en la plaza 9
- ¿Qué tal ha ido?
- Bien, perdone es que sale mi …
- ¿Te ha gustado Granada?
- Si, mucha gente, pero mire es que mi av…
- ¿Dónde estabas alojado?
- En Guadix, en serio es que el …
- Bueno pues un segundo, a ver un Opel Corsa ¿Verda que es un buen coche? Mi cuñado tiene un Opel y está muy contento
- Seguro, muy buen coche, le importa que vaya factu…
- Esperate un segundo que voy…
- No es que
Y se va, se levanta y se va. Yo empezaba a estar nervioso, pero no nervios de esos que hacen que te comas las uñas, más bien nervios que hacen que pierdas la cabeza y cuando te vuelve hay muertos a tu alrededor.
- Bueno pues todo está perfecto, mushas gracias y buen viaje de vuelta a Girona y que …
- De nada…
Y cogiendo las maletas a correr a facturar, eran las 18:10. Todas las lineas de facturación estaban cerradas. Gente miraba los letreros de cerrado con la cara que mirarían como ardían los barcos de Hernán Cortes los marineros. Viendo que no había donde facturar nos vamos al stand de RyanAir.
Allí había una chica, eran las 18:12.
- Hola muy buenas, mira que tengo que facturar las maletas para el vuelo a Girona y no veo donde
- Es que se ha cerrado la facturación
- Bueno pues dime donde puedo entregar la maleta
- Es que se ha cerrado la facturación – Hay niños que dicen papa, mama y ajo. Esta aprendió “Se ha cerrado la facturación”
- Ya, si te había oido. Es que mira tengo que coger un vuelo a Girona y la maleta es que me hace ilusión que se venga conmigo
- Ya pero como se ha cerrado la facturación – como lo hubiera dicho una vez más la mato – no se puede subir la maleta y no podéis subir al avión.

En todo esto llegaron los “observadores de carteles de CERRADO”. Eran una veintena de personas.
- Shenoriiita, shenoriiita, que han cerrado la facturación
- Si es que se ha cerrado la facturación y …
- No se pueden subir maletas – dije yo que ya lo había oído tres veces.
- Pero es que se va a marchar el avión
- Si pero como se ha cerrado la facturación no pueden subir al avión.

Consejo para azafatas de tierra. Si tienes una veintena de personas cabreadas delante de ti no hay que decir según que frases, porque la reacción es inmediata, alguien ha visto lo de los mentos y la cocacola, pues vamos los allí presentes éramos contenedores de CocaCola de ochenta kilos y la mujer nos echo unos cinco kilos de mentos.
- Como que no, YO ME SUBO EN EL AVION, si hace falta tiro los champús
- Mire no me chille que yo no puedo chillar
- Me da igual que no puedas chillar, YO ME SUBO EN EL AVIÓN
- HEMOS PAGADO NUESTRO BILLETE
- Si pero la facturación se ha cerrado
- Matenla, matenla y que sufra – sugerí yo, que viendo que había gente que chillaba por mí me retiré para ir apostillando
- ¿Si pero entonces que podemos hacer? – Espetaba otra mujer.
- Bueno pues como la facturación se ha cerrado – Estaba por comprar un cuchillo jamonero en este punto – tendrán que coger el siguiente vuelo que es… mañana a las 8h
- NO PUEDE SER
- Y QUE HACEMOS
- Pagar una penalización de 75 € por viajero por llegar cuando se ha cerrado la fac…
- YO NO PAGO MÁS, QUIERO VOLAR HOY
- QUIERO PONER UNA QUEJA
- DAME EL LIBRO DE RECLAMACIONES
- No chillen que yo no puedo chillar
Nos dio unas hojas de la Junta de Andalucía donde apuntamos nuestras quejas, que seguro sirven para algo, seguro seguro.
Nos retiramos con un humor vamos que ni hora escuchando chistes de Gila lo arregla. Mi idea no darles un duro más a RyanAir, así que tuve un seguido de brillantes ideas.
La primera fue ir al sitio de alquiler de coches y mirar lo que me costaría coger un coche en Granada y devolverlo en Girona. Entre el hombre amable del alquiler y mi mujer me convencieron que en mi estado nos matábamos al llegar a Jaén.
Después empezamos la procesión por las otras compañías aereas. Nos acercamos a Iberia y la mujer empieza a bajar la persiana de la ventanilla mientras canturrea “nooo hay vueelos”. SpainAir no vuela a Girona, Vueling hace escala en Madrid y no vuela a Girona…
Me dan el telefono de RENFE y les llamo:
- Hola mira para ir a Girona
- A Gerona?
- Bueno pues a Gerona…
- Mira tienes que ir a Barcelona y después coger otro tren
- Y para ir a Barcelona?
- Pues el tren sale a las 21h y me quedan pocas plazas asi que no tardes mucho en venir a reservar

En este punto uno ya no sabe si mirar de volver o comprarse un piso en Granada. Con resignación nos acercamos a RyanAir y a la misma chica.
- Mira dame plaza para el vuelo de mañana
- Mañana a las 8?
- El primero que haya
- Entonces mañana a las 8
- Pues mañana a las 8
- Son 150 €
- Perfecto, mira tenía por aquí 150€ que no sabía que hacer con ellos.

Nos acercamos al puesto de información
- Donde podemos dormir por aquí
- Mira el hotel más cercano es el Hotel Capitulaciones en Santa Fe. – Que nombre más apropiado

Vamos a la parada de taxis y al primero le preguntó por cuanto me saldría el viaje
- Pos por unos trese euros
- Perfecto…

Vamos al hotel Capitulaciones y la habitación por una noche en tarifa de empresa nos salía a 60 €, perfecto. Todo era perfecto, había entrado en modo “vamos a tirar dinero”
Subimos a nuestra habitación, que no resultó estar nada mal y tras las llamadas de rigor poniendo voz de soy subnormal, bajamos a dar una vuelta por los alrededores del hotel.
El hotel está en un paraje más digno de “Güisqueria Lulu” que de un hotel de tres estrellas, es más fue salir y se formó una niebla que, viendo como iba el día, lo más normal es que hubiera venido un camión de seis ejes y se nos hubiera llevado por delante.
Volvimos al hotel y reservamos un taxi para el día siguiente a las 6 de la mañana.
El taxi resulto ser una Sporter, una furgoneta tipo transporte de ganado, sin taxímetro ni nada que se le pareciera que nos cobró 18 euros por el mismo trayecto que el dia anterior nos costó trece. Uno puede tener dudas, pero la gente se encarga de responderlas, tengo cara tonto.
En la linea de facturación eramos los primeros y al facturar la maleta me dice que excede del peso, apunto estuve de decirle que “es lo que dicen, las maletas se parecen a sus dueños”
- ¿Qué quiere hacer, paga un recargo o la vacía?
- ¿Cuánto es el recargo?
- Ocho euros por kilo extra – Leñe, si me hicieran eso a mí me ponía a regimen estricto.
- Paga – oí tras de mi la voz de mi mujer, que hacía un día que era la única que pensaba de los dos.
Pague mis 24 euricos y la maleta se fue en la cinta transbordadora y nos fuimos a pasar el control policial.
Tras un par de horitas de diversión en un aeropuerto donde todo lo que hay son sillas, embarcamos felices tras solo habernos dejados unos 250 euros extra porque: “se ha cerrado la facturación”.
¿Se entiende ahora mi cariño sin limites a RyanAir en general y a la chica que no podía chillar en particular?

20 diciembre 2007

Rechtsanwalt

Esta es la historia del pueblo de Rechtsanwalt.

Rechtsanwalt era un apacible pueblo de pescadores de arenque de río, habían llevando la pesca de arenque a un estado de excelencia difícilmente asumible por los pueblos vecinos, sus secaderos y los saladeros creaban un salazón que era muy cotizado en todos los mercados. El verdadero valor del pueblo eran sus ancianos, únicos conocedores de las mejores técnicas de pesca y de la cría de las mejores lombrices anilladas hembras usadas para la captura.

Un día la paz de Rechtsanwalt se vio alterada. Una avanzada del ejército astrohungaro se había instalado en su frontera, a nadie se escapaba que su intención era secuestrar a sus ancianos y llevarse con ellos toda la riqueza del pueblo junto a sus conocimientos. El miedo se apoderó de sus entrañas cuando se comenzó un rumor de la consistencia de un barril de brea comenzó a recorrer las calles. El rumor era que Buerek, un antiguo líder de los pescadores y gran conocedor de los entresijos de la aldea, se había unido al ejército enemigo tras haber pasado un tiempo obligado a pertenecer encerrado en una cueva como castigo por cortejar la hija desdentada del anciano mayor.

Pero como los problemas viajan en pequeñas turbas y nunca vienen solos, empezaron a aparecer en el poblado carteles clavados en las jambas de las puertas donde se hablaba de las bondades y de las bienaventuranzas de la que disfrutaban los pescadores astrohungaros por no hablar de los servicios que jóvenes vestales dispensaban a los ancianos secadores de arenque de río. No tardaron en aparecer vacías algunas de las casas

Todo esto hizo que Regisseur, el actual lider de los pescadores, junto con Markeitiel lider de los secaderos reunieron a los valientes rechtsanwaltianos en una asamblea extraordinaria.
Regisseur.- Todos somos conscientes del peligro que corremos, el imperio comercial está en peligro. Estamos amenzados, quieren llevarse a nuestros ancianos, quieren robarnos nuestra comida, que digo nuestra comida. ¡Quieren llevarse la comida de nuestros hijos! No podemos permitir esta afrenta, esto es la guerra…

Markeitiel.- Como primera medida para que vean que vamos en serio hemos decidido arrancar todas las jambas de las puertas, a ver donde clavan ahora sus mensajes. También hemos decidido crear unas normas de muy sencillo cumplimiento que nos evitaran males mayores. La primera de ellas es que se le arrancaran los ojos con dos cucharas sucias de salazón al que sorprenda leyendo, aunque sea de reojo, los panfletos astrohungaros. – y así siguió la lectura de las nuevas normas que infundió valor y animo como el que tenían las lombrices anilladas.

Regisseur.- Todos los hombres y niños que sean capaces de sostener un arma y blandirla por lo menos una vez (aunque después se le caiga) estarán obligados a prepararse para la guerra que se aproxima.

Se nombró a Ferdineng como encargado de entrenar al grupo de élite, que serviría de fuerza de choque en la guerra que se avecinaba. Regisseur dio instrucciones precisas de que se entrenarán en el uso de la maza. La maza era un razonamiento suficientemente contundente como para convencer a los astrohungaros de que instalarse en su frontera era una idea que debían plantearse.

Por su parte Markeitel se reunió con los ancianos del pueblo para explicarles la situación y las medidas tomadas. Cuando has dedicado toda una vida a atravesar lombrices anilladas con un hierro introduciéndoselo por el culo, la bondad y clemencia son términos que su significado queda algo difuso en la niebla de la maldad. Así que los ancianos además decidieron que lo mejor para que Ferdineng hiciera un buen trabajo era amenazarle con torturas que harían palidecer a sus amigos de la inquisición. Por su parte Markeitel se encargó de convencerlos de que tendrían que grabarlos con más impuestos que servirían para sufragar el armamento y la manutención de las tropas, en contrapartida se comprometió a organizar una justa que no solo serviría para levantar la moral de las tropas, si tenían un poco de suerte seguro que alguno salía herido y podrían disfrutar de un poco de sangre y heridas. Los ancianos estaban entusiasmados con esta idea así que aportaron diligentemente todos los eurracks que les pidieron.

Markeitel y Regisseur se reunieron con Ferdineng a las afueras del poblado tras el primer mes de entramiento con maza y le comunicaron que en una semana tendrían que hacer una justa donde sus hombres se batirían a caballo para demostrar sus avances. De nada sirvió que Ferdineng intentara explicarles que lo más cerca que sus hombres habían estado de un caballo era cuando se escapo un burro en el pueblo y le rompió una pierna de una coz a Danielex.

Durante esa semana Markeitel se encargó de comprar las armaduras y blasones que engalanarían los caballos, Por su parte Ferdineng tuvo que hacer un caballo de paja y explicarles a sus hombres que un caballo era como el burro aquel, pero que las coces dolían más y que no era una buena cosa intentar dirigirlo cogiéndolo de las orejas.

Cuando faltaba un día para la justa, tímidamente Smilingsun, tesorera del poblado, le comunicó a Markeitel que apenas quedaba eurracks de los recaudados a los ancianos y nadie había caído en que no habían caballos en el poblado. Rápidamente partieron hacia uno de los pueblos vecinos con los eurracks que todavía quedaban en la bolsa comunal, y tras una larga negociación llegaron a la conclusión que no podrían comprar más que una yegua menopáusica y diez ponies ya mayores.

El día de la justa llegó. Intentaron engalanar a la vieja yegua con una de las armaduras de plata que habían comprado pero a la pobre le temblaban los cuartos traseros así que desecharon la idea, la cubrieron con un blasón que lejos de darle dignidad le sentaba como si fuera una mortaja. Ni siquiera se intentó ponerles la armadura a los ponies y hubo que recortar los blasones para que no arrastraran. Cuando los hombres de Ferdineng se montaron en los ponies tuvieron que encoger las piernas para que no arrastraran y hubo alguno que tuvo que ponerse detrás del pony para ayudarle a caminar empujándole por el culo.
El día de la justa acabó con uno de los hombres de Ferdineng en la casa de curas al caerse de la yegua cuando esta dio un respingo cuando se le enrampó la pata delantera derecha. Uno de los ponies tuvo que ser sacado en volandas al tropezarse con un montículo de arena que nadie advirtió.

Los ancianos estaban indignados, Markeitel tuvo que reunirse con Ferdineng y airado le comunió que había perdido la confianza del consejo de sabios, se le obligaba al exilio y sería objeto de ostracismo público, en su lugar se colocaría al encargado de la compra de los blasones y armaduras que era lo que más había lucido en el día de la justa. Desde aquel día Ferdineng huyó al exilio y aún hoy cuentan los bardos que logró formar una familia y que es feliz.

Chaleseech sería el encargado de formar a la tropa de élite, algunos de sus hombres comenzaron a añorar los días en que su única preocupación era ir al rio y pescar arenques por lo que algunos de ellos comenzaron a mirar si podían emigrar a la tierra donde se había establecido Ferdineng y volver a sus antiguas ocupaciones. Por cada soldado que desertaba se conseguía alistar uno nuevo.

Chaleseech enseguida se congració con los favores de Markeitel con sus duros métodos de entrenamiento. Aprovechando que ya llevaban prácticamente 10 lunas nuevas entrenando con la maza decidió que la maza era un arma innoble y a partir de ahora utilizarían las dagas florentinas. Markeitel por su parte volvió a juntar a la asamblea de ancianos y les exigió que volvieron a aportar más tributos con los que comprar las dagas florentinas.
Chaleseech era implacable en sus entrenamientos. No era extraño que la noche cerrada sorprendiera a sus soldados, que aceptaban esta nueva forma de entrenar con la animo que acepta un buey que le aguijoneen el culo.

Llegó el día de la batalla. La disposición para la batalla era la siguiente, en primera fila estaba la yegua, que había empeorado tanto en su estado de salud que sólo podía soportar el peso del blasón, así que su jinete estaba de pie al lado suyo con un saco de vendas y árnica por si la yegua, a la que ya le había cogido cariño, sufría algún percance.

En segunda fila estaban 8 hombres de pie a horcajadas y entre sus piernas estaban los ponies, algunos resollaban descontroladamente debido a los problemas respiratorios que habían sufrido al vivir en un pueblo con unos niveles muy altos de humedad. Tras ellos había un ultimo pony, el más joven de ellos, qué nadie se atrevía montar porque coceaba y mordía a partes iguales, y la altura del pony era tal que si mordía a la altura de su boca es posible que alguno de los soldados tuviera que plantearse la adopción como método de perpetuar su familia. Las dagas no se pudieron comprar porque Markeitel invirtió el presupuesto en la compra de blusones con los blasones familiares de cada uno en el pecho y el nombre en la espalda. A cada soldado se le amenazó con convertir su casa en un excusado público si no conseguían expulsar a los astrohungaros de la explanada. La principal motivación para ganar esa guerra era acabar con las jornadas de entramiento que habían tenido los dos ultimos meses.

Avanzaron con toda la dignidad que puede dar esa grotesca cuadrilla. Cuando los astrohungaros llegaron a verlos les fue muy difícil mantener el orden entre sus filas. Cuando unos doscientos metros separaban a los dos ejercitos a la yegua le dio un engarrotamiento en un cuarto trasero que hizo que la pata se estirara de forma descontrolada hacia atrás con tan mala pata que coceo al jinete del pony que iba justo detrás El pony indomable se asustó con lo que mordió el culo de uno de los ponies resolladotes, que al verse sorprendido por este terrible bocado se lanzó en loca carrera. De nada sirvieron los puñetazos que le propinaba el jinete, el pequeño pony no podía oir nada más que sus resuellos mientras adelantaba a toda la comitiva y avanzaba contra el ejercito rival que se lo miraba risueño.

El pequeño pony corrió mas que en toda su larga existencia pero las limitaciones físicas reclamaron un cierto protagonismo e hicieron presencia a falta de una decena de metros que llegar a las hordas astrohungaras las fuerzas abandonaron al pequeño corcel que cayó fulminado lanzando a su jinete a los pies de los caballos enemigos. El resto de ponies encontraron en que invertir su tiempo al ver unas hierbas que según pensaron no podían dejar escapar así que se desviaron a ver si eran tan buenas como parecían.

Los astrohungaros no se sostenían sobre sus monturas así que decidieron abandonar la explanada y retirarse a sus casas a contárselo a sus hijos y ver si sería posible traer la familia a la próxima batalla.

Chaleseech fue felicitado por haber expulsado a los astrohungaros, se imponía una buena fiesta de conmemoración de este gran día. Como se había invertido todo el esfuerzo del pueblo en la preparación para esta gran batalla Markeitel tuvo que ir a los ancianos a exigirles un nuevo tributo con el que ir a comprar salazón al pueblo vecino, que a su vez tuvo que ir a comprarselo a los astrohungaros que habían conseguido un nivel más que aceptable en el proceso de salazón. Cuando los ancianos vieron esto mandaron emisarios a Buerek para negociar unas buenas casas bien surtidas de vestales en territorio astrohungaro.
Al verse abandonado por una gran parte de sus ancianos Markeitel echo toda la culpa a Regisseur por lo poco afortunado de su eleccion en la formación de la tropa de élite y tras una pequeña humillación pública lo mandó al exilio.

Por su parte Markeitel se asoció con Kiderreich un oscuro personaje surgido de las entrañas de la parte más radical de la asamblea de ancianos y decidieron montar el pueblo en caravanas, desprenderse de las mujeres y los niños y llevarse con ellos a los que más lucieran los blusones que se habían mandado hacer en Italia.

Esta caravana de hombres elegantes partió lejos del río y de la frontera a un sitio donde pudieran reemprender la pesca y salazón del arenque de río. Nadie cayó que si no hay río no hay arenques, así que tuvieron que improvisar el salazón de la ardilla voladora que nunca acabó de triunfar.

Esta ha sido la real historia del pueblo que un día dominó el salazón de arenque de río que ocupó esta zona donde ahora campan a sus anchas los conejos y los lunnies.


PS.
Es posible que pocos entiendan este escrito, tampoco puedo dar muchas explicaciones.
Este post va dedicado para el campeón mundial de Scatergories.

13 diciembre 2007

Herido de guerra

Ayer volví a la peluquería, y debería acabar aquí en un mundo normal o a alguien que no fuera yo, pero como se ve que han distribuido fotos mías por ahí la gente se encarga de proveerme de historias para escribir.
Mira que yo soy de lo más convencional, que voy a las cadenas de peluquerías que habitan en los centros comerciales, no llevo mechas y voy camino de que en mis entradas se planteen poner fronteras y aduanas. Normalmente cortarme el pelo a mi no les lleva más de veinte minutos, pero no, ayer estuve una hora.
La peluquería en cuestión es una de la cadena de Marco Aldany y como siempre nada más llegar tienes que apuntarte.
- Buenas, para cortarme el pelo
- Si porque para pegártelo es a partir de las 10 – oigo una voz tras de mi. Era un hombre ya mayor que estaba intentando ligarse a todas las peluqueras, que no eran pocas. Ellas le correspondían con las más absoluta indeferencia.
- Tienes tres delante de ti – me dice la que apunta
- Vale
- ¿Te apunto?
- ¿Cuánto tiempo tengo que esperar más o menos?
- Eso no te lo puedo decir.- esto me lo dijo como si le hubiera preguntado si iba a ser feliz en mi matrimonio, no se si no podía decírmelo o no sabia como calcularlo.
El caso es que me siento a esperar y en una media hora me llaman y me sientan en un butacón, me dan dos revistas para leer que me dieron mal rollo, la primera era “Belleza y Salud” o algo así y el tema de portada era “Como perder esos kilos que tanto te afean” y la segunda era algo así como “Pelos” y el tema de portada creo recordar “Como hacer que por lo menos tu pelo luzca”. Estuve por girarme y decirle a la chica si quería decirme algo, que lo dijera claramente.
Viene un chico y aquí empieza las rarezas de verdad
- Perfecto – El chico se presentó así
- Hola.
- ¿Te importa cambiarte de sitio?
- ¿Dónde? – Donde quiera
- En esta silla – y me señala una en la esquina, donde la oscuridad pudiera cubrir lo que tenía pensado hacerme, al sentarme soltó otro “perfecto”
- ¿Qué te hago?
- Pues mira yo normalmente llevo el pelo bastante corto
- Perfecto
- … hacia delante …
- Perfecto
- Y por arriba un poco más largo y despeinado
- Perfecto ¿Hace tiempo que no te cortas verdad? – He de decir que en ese momento tenía el peinado de Georgi Dann
- Si ya me hacia falta – Mr. Observador

El hombre comienza a cortar, me mete la trasquiladora y no se como la mete pero se le atasca y me pega un tirón de pelos que me hace saltar un par de lagrimones. Después llegó el momento de afeitar patillas y nuca. Saca la navaja y con una destreza que ni Dartacan (el perro) me mete un viaje en la oreja.
- Uy te dañe la oreja
- …
- Espérate un segundo que voy a buscar algo para que no cortar la hemorragia
Desgraciado, este me había cortado la oreja. Vamos que en un combate a primera sangre le dan el triunfo fijo. Al momento empiezo a notar como la sangre comienza a resbalar por detrás de la oreja y aquí cometí un fallo. Yo soy muy aprensivo con la sangre, sobre todo si sale por alguno de mis orificios, ya sea de los que venían de serie o de alguno de nueva creación. Me giré para verme la oreja y me entro la flojera, era una gota, solo una gota, pero aventurera porque ya iba por el cuello y bajando. Vino el peluquero degollador y me echó alcohol sin medida, vamos que si hubiera sido agua oxigenada ahora sería rubio, y me hizo que me tapara con un algodón.
Ahora tocaba afeitar la nuca, yo estaba al punto de coger el Síndrome de Estocolmo, así que obedecía todo como si fueran mi padre.
- Mantén el cuello recto
- Vale – y es decir esto y empieza a presionar con el pulgar y el índice en la nuca, en la base del cráneo con fuerza y me inclina la cabeza
- Mantén la cabeza recta, vale
- Vale – y vuelta con los empujoncitos
- No inclines la cabeza
- Es que no la muevo yo – si después de cortarme la oreja lo que menos ganas tenía era de oponer resistencia con su navaja en mi cuello
- A que te empujo yo… es verdad… Perfecto

Esperaba cortarme más el pelo pero no me atreví a que me retocara, sólo quería salir de allí lo antes posible.

10 diciembre 2007

Mas chapuzas informáticas

La memoria es algo curioso, así como el que no quiere la cosa saca a flote recuerdos de hace años. En mi caso el otro día, como si fuera un corcho, saltaron los recuerdos de cuando estaba trabajando reparando ordenadores felizmente.

Algo de esto ya conté hace un tiempo, pero de aventuras de aquella epoca hay para aburrir a las piedras. Ahora viene un par de historietas en plan abuelo cebolleta.

Un día me mandaron a reparar una impresora que hacía el tonto en una oficina. Mi experiencia hasta el momento con las impresoras era de lo más cordial. Yo les pedía imprimir y ellas me daban hojas con dibujitos en una cara. Ahora tenía que ir a “reparar” una. La impresora en cuestión era una HP Laserjet 4L creo o algún modelo anterior. Aprendí varias cosas, por ejemplo el fusor quema. Yo estaba en “modo experto” en impresoras, fue tocar el fusor que estaría a la temperatura en que se convierten las vigas en una infusión de hierro y sentir unas ganas inmensas de gritar y maldecir, por el contrario tuve que poner cara de “esta es una prueba que hago siempre para ver si calienta bien, si me hace salir ampollas en los dedos es que va perfecto.”

También había visto que algunos cogían el toner y lo sacudían enérgicamente de un lado a otro. De aquella me daba igual que fuera para distribuir el polvo del toner o como maraca de un ritual. Nadie me había dicho que ese toner era rellenado. Cogí el toner fuertemente con las dos manos. Llevé las manos hacia el lado derecho. Concentré toda mi fuerza en mis manos y lo sacudí hacia el lado izquierdo. A partir de ahora hay que leerlo todo en cámara lenta: La secretaria me mira. A medio recorrido del toner se salta el tapón que se uso para rellenarlo. La secretaria abre más los ojos mientras balbucea algo. En un mundo sin inercia hubiera podido parar mis brazos pero este no es ese mundo. Cuando mis manos llegaron al punto máximo de recorrido hacia la izquierda, que coincidía con un punto muy próximo a la cara de la secretaria, de dentro del toner se oyó la canción de “Libertad, libertad, sin miedo libertad” y el polvo salió despedido por el hueco que anteriormente estaba tapado. A partir de aquí todo volvió a su velocidad normal, secretaria, mesa, moqueta y yo parecíamos sacados de una mina de carbón. La secretaría seguía balbuceando lo que a ella le hubiera gustado que fueran insultos pero sonaba más como salmodias en tibetano.

Me disculpe, recogí el toner que pude, mi empresa les regaló un toner nuevo y a mi me enseñaron a agitar toneres con la gracia de la Vieja Troba Santiaguera.

En otro cliente me mandaron a reparar un teclado. Ahora se que hay teclados de membrana (los malos) y mecánicos (los que pesan dos kilos). Pues allá que me fui yo, con mi ignorancia por bandera. Mi idea era desmontar el teclado, mirar fijamente lo que hubiera dentro hasta el punto de avergonzar a la pieza que estuviera fallando y volverlo a montar. Llegué a la mesa con el teclado averiado, la chica se levantó y se puso detrás mío (si alguna vez van a repararos el ordenador no os quedéis detrás, mete un pelín de presión). Cogí el teclado, que pesaba bastante, le di la vuelta y saque todos los tornillitos que tenía en la parte trasera. Aquí es donde saber si un teclado es mecánico o de membrana tiene una importancia fundamental. Un teclado de membrana tiene como una capa de goma que apretan las teclas al pulsar, pero en un teclado mecánico cada tecla tiene su muelle y pequeño mecanismo. Al darle la vuelta a ese teclado mecánico había conseguido que todas las teclas estuvieran como apretadas (en este momento había unos cien muellecitos encogidos) al sacar la tapa, los cien muellecitos soltaron un suspiro de alivio y soltaron toda la tensión acumulada. Era como un geiser de teclas, muelles y piezas varias. En un momento piensas dos cosas: 1. ¿Como le explico esto a todos los que han visto esta explosión de luz y color? 2. ¿Cómo vuelvo a montar yo todo esto?
Me giré con la mejor cara de niño bueno que pude poner, vamos que me faltó solo poner los ojos vidriosos en plan manga y sin decir mucho más me tiré al suelo a recoger muelles y teclas. Cuando recogí todo lo que vi me di cuenta de algo importante, no recordaba la disposición de las teclas. Colorado de vergüenza tuve que ir a pedir otro teclado para ponerlas en el mismo orden, en estos casos se aprecia muy poco la originalidad y la creatividad.

Alguna que otra historia recuerdo, pero mejor otro día que si no, no volvéis.

29 noviembre 2007

Si galleteas no conduzcas

Aviso:
Mientras comes galletas de barquillo rellenas y cubierta de chocolate
conduce con precaución. Es tu responsabilidad.


Yo se porque me lo digo.
Cierto verano íbamos en coche camino a Navarra, tierra de vinos y cogollos. Antes de salir habíamos pasado por un Lidl para prepararnos sicológicamente para el viaje. Compramos una bolsa de galletas surtidas de las que el 75% es la misma galleta repetida (suele suceder que es la mas sosa del paquete).
Al ir pasando las horas el hambre empezó a manifestarse en mi interior en forma de molestia que creciendo se convirtió en una sensación del todo desagradable. Mi mujer galletas en mano me ofreció una galletita de barquillo cubierta de chocolate. Como yo soy un conductor aplicado fui a cogerla sin desviar la vista de la carretera y si frontalmente tengo una vista privilegiada, elfo me llaman, por el rabillo del ojo es para echar cohetes. Calculé mal las coordenadas de la galleta y la velocidad a la que se acercaba, en un movimiento imprudente mi mano colisionó con la galleta y en mitad del atestado la galleta saltó de entre los dedos de mi mujer y describiendo una parábola en cámara lenta la galleta acabó rodando bajo mi asiento.
Teníamos una bolsa de unos tres quilos de galletas, pero las relaciones más complicadas siempre son las más deseadas, así que lo mismo se me olvidó que estaba conduciendo y me lancé por la galleta que estaba a punto de perder. Me agaché a por la galleta y en ese momento de la nada vino un aparejador de obras, un equipo de albañiles y varios camiones de fomento. Cambiaron la carretera y pusieron una curva donde antes solo había una recta. Tuve tiempo suficiente para levantar la cabeza y apreciar en toda su grandeza como tomaba la culpa como Hamilton entrando en boxes. Hice un recto (no es que hiciera un culo, sino que no hice la curva) me pasee el suficiente rato por arcen, tierra, monte (en este orden) como para poder oír como reventaba la rueda.
¿Soy yo solo o cuando me voy para dos días parece que me vaya a mudar de casa, pero llevándome hasta los sanitarios? Pues imaginad como iba para pasar diez días comiendo cogollos.
El que diseño donde poner las ruedas de recambio era alguien que, primero, no tenía pensado cambiar una nunca, y segundo destilaba mala leche por todos sus poros. En mi Golfito Gti la rueda estaba escondida bajo un falso suelo en el maletero. Mi mujer estaba muda, supongo que el pase de sus diapositivas estaba pasando más despacio que el mío. Yo había visto las diapositivas de mi vida, de lo que podría haber sido, había hecho un comentario de texto y analizado las frases sintácticamente.
Al bajar del coche caminaba con la firmeza de un flan de gelatina que ha estado poco tiempo en la nevera. Fue dar dos pasos y como si fuera Aquiles contra los dioses, el cielo se nubló y rompió a llover. Aquí ya fui irreprimible, todo yo era una maldición contra el mundo. Saqué todo del maletero, ya había costado meterlo ahora para sacarlo lo estaba haciendo con la delicadeza de La Masa atravesando paredes.
Saqué la rueda, unos tubos, los antirrobos de las tuercas (en mi barrio hay que ponerle antirrobo hasta a las pegatinas del burro) y un hierro doblado que ponía que era el gato. No se si era la lluvia, los nervios, la mala leche o la conjunción de planetas que montar el gato en ese momento se me antojaba como hacer el cubo de rubik con los pies.
Aflojé las tuercas de la rueda, conseguí montar el gato y levanté el coche. Acabé de sacar las tuercas, cogí la rueda con mis fuertes manos y tiré de ella. Oí como se rasgaba algo, podía ser mi pantalón, mis lumbares, alguna otra parte de mi cuerpo.
La rueda debía tener alguna otra tuerca escondida que la mantenía unida al eje. Estuve buscando un rato sin mucho éxito. Entonces lo achaqué que lo mismo no había estirado suficientemente fuerte (cosa que no era de extrañar), así que respiré hondo, aguanté la respiración, me afiancé los pies en el suelo y tire la rueda con todas mis fuerzas. Y se salió, se salió una clavícula y parte del omoplato. En este momento el nivel de frustración y cabreo que me hubieran podido acribillar a tiros y no me habría enterado hasta que hubiera resbalado en mi propia sangre.
Decidí llamar a la compañía de seguros y lo tipico:
- Hola mira que he reventado una rueda y … no…. soy … capaz de … cambiarla… - cada vez más bajito
- Perdone
- QUE HE REVENTADO Y NO PUEDO CAMBIAR LA RUEDA
- Digáme donde se encuentra
- En la carretera de Zaragoza a Navarra
- El numero
- Es la NA-235
- No me viene la NA-235
- Estoy delante de un tocón que pone NA-235
- Me viene que la NA es la que va de Huelva a Granada
- … Seguro NA son las siglas de Granada, es que son unos cachondos estos de trafico – Busque busque que seguro que le viene
- Si mire ahora sale, ahora le mando un mecanico con grua.
- Que sea fuerte
- Perdone
- Que gracia

Como la de compañía no está bajo la lluvia, con el equipaje sobre el barro con la impotencia de ver que hay una rueda sin sujeción aparente que no se quiere mover, prisa no tiene. Mientras esperaba paró una furgoneta lila con flores en los lados y tablas de surf en el techo. Por un momento llegué a pensar que había viajado en el tiempo. Cuando se bajó el hippy 1 estuve tentado de saludar diciendo “paz” mientras hacia la V con los dedos índice y corazón. Me preguntó si necesitaba ayuda, pero como yo he visto muchas películas de asesinos mata jóvenes que van en furgonetas lilas con flores en los lados le dije que no se preocupara que en un momento vendría el mecánico de la compañía.
Al cabo de un rato se paro un Land Rover de la Guardia Civí. Se bajaron dos hombres de verde y barrigas prominentes, ambos con bigote. Vamos que si me llega a decir eso de “se sienten …” yo me lo creo e iniciamos un golpe de estado desde la tierra de los cogollos.
- ¿Que te ha pasado chavá?
- Mira que me he salido y he reventado
- No irías muy fuerte
- Nooooo – En esto que me fijo en el lateral y estaba todo verde con ramas y resto de césped – aunque lo parezca en realidad no iba a mas de 60.
- Y por que no cambias la rueda
- Por… por… porque no soy capaz de cambiarla. – Ale ya lo he dicho
- Venga vamos a ayudarte
Los dos buenos hombres empezaron a pegarle meneos a la rueda. Hubo momento en que dudaba si querían cambiarla o volcar el coche. Al cabo de una media hora el bigote 1 me dice.
- Esa rueda no esta bien. No se puede quitar
- No sabe usted lo que esto me tranquiliza
- ¿El qué? ¿Saber que no se puede quitar?
- No, el ver que ustedes tampoco la pueden quitar.
En esto y cuando solo hacía como una hora y media que estabamos bajo la lluvia llegó el de la compañía.
- A ver esa rueda
- Hola
- Y la rueda
- Bajo el coche

Levanto un poco más el coche, hizo un timido intento de sacar la rueda. Yo miraba como quien ha puesto una trampa y esta esperando que caiga el pobre infeliz. Tras el intento da un paso atrás y le mete una coz a la rueda que hubiera hecho que un burro le pidiera clases para perfeccionar sus coces.

Del meneo que le dio tembló el coche, temblé yo, creo que la tierra varió un poco la orbita y la rueda tuvo un momento de indecisión y al final cayó al suelo. En los siguiente noventa segundos tenía la rueda de repuesto montada.

Por esto mismo os aconsejo a todos: No os agachéis a buscar galletas aventureras mientras conducís, las carreteras son traicioneras. Además por muy cara que sea una galleta un par de ruedas nuevas (porque nunca te cambian una sola, siempre es en numero par) sale bastante más caro.

21 noviembre 2007

Dulces sueños

Dormir es complicado, al menos para mí. No es que me cueste dormir, yo no me duermo, es como si me desmayara, paso de despierto a dormido en tiempo record. El problema viene una vez que ya estoy en estado de “stand-by”.
Soy sonámbulo, bueno soy un sonámbulo vago, porque andar, lo que se dice andar solo lo hice una vez, lo que más hago es tener conversaciones fluidas y del todo incoherentes y ponerme en posiciones extrañas, sigo hablando de dormir.
Por ejemplo he tenido relaciones complicadas con mis despertadores. No deja de ser un problema cuando aprendí a apagar el despertador estando dormido. Me cambié de despertador, más que nada para ver si representaba algún desafío intelectual para mi subconsciente si era capaz de aprender como apagarlo. El nuevo despertador tenía una pestaña que si apretabas una vez se activaba la alarma y si apretabas una segunda vez se quitaba. A este despertador le encontré una utilidad mucho más graciosa, sobretodo para mi mujer, me semiincorporé y con el despertador en mis manos empecé a darle a la pestañita sin parar, tras unos momentos de clic-clac-clic-clac- clic-clac-clic-clac mi mujer me lo quitó de las manos sin apreciar el juego que se había inventado mi subconsciente.
Mantuve este despertador un tiempo, pero lo mantuve lo suficientemente lejos como para no poder cogerlo. Un problema vino una noche de esas en que te desorientas. Nuestra cabeza es muy rara y de tanto en tanto te despiertas en mitad de la noche con la certeza de que han cambiado los muebles, la puerta y las ventanas de sitio. Pues una de esas noches me despertó el engendró con campanas del demonio y en mi desorientación apagué a mi mujer, esto se hace dándole una manotazo en toda la cabeza (no se puede considerar maltrato porque no era yo, era mi desorientación), una vez más mi mujer no supo apreciar en toda su grandeza el problema de desorientación y me hizo saber que no volviera a darle manotazos en la cabeza mientras dormía porque era del todo molesto.
Tras estos dos episodios el despertador desapareció, he de entender que mi mujer le invitó a abandonar la academia, aunque no volvimos ha hablar de él, como si nunca hubiera existido.
Pero los despertadores no son mis únicos enemigos nocturnos, el peor soy yo mismo. Cierto día mi mujer se levantó al baño y mi subconsciente tomó posesión de mi cuerpo, lo levantó, le hizo correr hasta la puerta del lavabo y quedarse de pie como un pasmarote. Cuando mi mujer salió del lavabo, según cuentas testimonios presénciales, se asustó ligeramente y las transcripciones de las conversaciones de ese momento son las siguientes:
- ¿QUE HACES EN LA PUERTA DEL LAVABO?
- Nnnnnnnno mmm... seeee.. teeeeeengo sueño
- Vamos a la cama
- Es que teeeengo tanto sueño
- Pues no te levantes leñe que un día de estos me matas de un susto
- Que sueeeeeeeño

Claro yo no recuerdo nada, pero es lo que tiene el subconsciente.
Otro día decidí que la almohada no era suficientemente comoda así que coloqué la cabeza sobre la mesita de noche. ¡Que pasa! Hay gente que deja los dientes y yo también, solo que los dejé con envoltorio. Una vez más no fue de forma consciente, fue el subconsciente que en mi caso es un cachondo. Cuando me vio mi mujer, que ya está curada de espantos, se levantó me cogió la cabeza, que todavía seguía unida al cuerpo, y me la colocó sobre la almohada. Al día siguiente me quejaba yo de dolor de cervicales. Ya de pequeño me pasó algo parecido. Yo me movía mucho en la cama. Dormía en una cama nido de esas, y no porque estuviera echa de paja y plumas. Bajo mi cama tenía dos grandes cajones con los juguetes. Cada noche yo tenía que separar la cama de la pared. En un movimiento digno de Houdini hice un quiebro y me caí dentro del cajón cayendo por el agujero que quedaba entre la cama y la pared, pero seguí durmiendo placidamente sobre una caja de tente. Al despertar creía haber ido al cielo de los niños buenos, todo rodeado de juguetes, el susto se lo llevó mi madre cuando al abrir el cajón le salió un niño (no me consta que se plantearan guardarme en el cajón todas las noches)
Ahora me quejo de que me levantó cansado y la verdad… no se de que me quejo.

03 noviembre 2007

Mantengase fuera del alcance de los niños

Los niños me "encantan", basicamente me encata que los tengan los demás. Yo nunca fui muy niñero, ni cuando yo era un niño era niñero. Era lo que se llama un niño viejo. A mi me preguntaban: "¿no te gustaría un hermanito?" y yo contestaba: "si pero que sea gemelo". ¿Un pelín repelente? quizás.
El caso es que hace poco pudimos ir con unas parejas de amigos que ya han cumplido su labor con la sociedad aportando pequeños diablillos.
Lo primero que llama la atención es la capacidad de los niños para escurrirse, es como pescar anguilas con las manos desnudas. Tu llevas un niño de 3 o 4 años en brazos, el tio ve el suelo y a otros congeneres bajitos y empieza a patear, empujar, se nota que no piensan demasiado. Si pensaran se darían cuenta de que están a una altura que les dobla la suya propia, si a mi me levantan del suelo 4 metros tú no te preocupes que ya me cuidaré yo mucho de facilitarle al que me cogiera el que me tuviera no vaya a ser que me suelte. Pero ellos no, desafiando la muerte se tiran de cabeza contra las piedras la suerte que tienen es que las piedras se apartan, los niños son pequeños Atilas, allí por donde pasan no vuelve a crecer la hierba, ni vuelven a aparecer los perros, ni vuelven a estar las paredes blancas.
He de decir que normalmente yo no cojo un niño en brazos salvo que se haya caido y haya de devolverlo a la posición vertical para que siga corriendo. No los cojo embrazos porque no sé. Yo necesito que las cosas tengan asas, mangos, o algo parecido para izarlos, y los niños no traen nada de eso, es más tu los coges de los brazos y aparece alguien que te dice: "NOOOO de los brazos no que los tiene ternitos" como si tuviera pensado comerselos y tu se los fueras a estropear.
Además cuando te juntas con un amigo que tenga nenes te das cuenta de que mantener la amistad va a costar un rato, porque hablar con ellos es todo un desafío al intelecto, vamos que leer a Purcel es más sencillo. Tu hablas con un amigo con niños y la conversación va mas o menos así:
- Bueno y ¿que tal te va la faena? ¿Todavia sigues en la empresa aquella de metales?
- Si, la verdad es que NO CORRAS, VEN AQUI...
- ...
- Ah si los metales, los metales NO TE LO COMAS
- ... no suelo comerlos
- SUELTALO el trabajo bien. VEN AQUI... A LA UNA... A LAS DOS... y ¿tú que tal?
- Bueno pues ahora trabajo de sicario para un cartel colombiano de narcos, esta mañana mismo he tenido que matar a uno - le puedes contar lo que quieras que la respuesta siempre será.
- Que bien, aprovecha ahora que no tienes hijos.
Estar con tantos niños me hizo pensar cuando mi sobrino era pequeñin. Cuando lo conocí no era mi sobrino todavía, es el sobrino de mi mujer. Pero bueno el caso es que fui viviendo las etapas más curiosas de los niños como el "del porqué". Tu lo llevabas en tren y salía la voz de "Proxima parada Maçanet-Maçanas" y el comenzaba el interrogatorio de la inquisición "¿Que es esa voz?¿Como sabe la estacion que viene?¿Va sentada delante?¿Como se llama la mujer?" y acabas contandole que la señora se llama María, felizmente casada con el conductor del tren y con tres hijos que eran los revisores.
Aunque lo mejor era la discreccion que tenía, tu te lo llevabas a comprar ropa y se quedaba de pie delante de la dependienta (especialmente si tenía el pelo rizado) y mirandola fijamente le decía:
- Eres muy guapa, ¿quieres casarte conmigo? ¿Quieres ser mi novia? ¿A que es guapa? - y me miraba él, me miraba la chica sabiendose guapa y yo me ponía como una farolillo de feria.
- Sisisisisi, vamos a la sección donde despachen hombres.
Una cosa curiosa es la la manía de catador compulsivo que tenía, tu le dabas algo de comer y en vez de llevarselo a la boca se amorraba para poderlo oler. Si el olor no le convencía, nada que te lo comieras tu si te hacía gracia. Pero si iba por la calle y pasaba alguien con colonia alla que se iba a olerlo, era como el del perfume, eso si sin matar a nadie.
Interesante era verlo cual pastillero de discoteca bailando el "Ettati Ettano" (Extasi Extano) culpa de su tia que le introdujo en senderos de la maquina y ya cuando has bailado el Ettati Ettano ya era capaz de bailar hasta la musica del telediario.
Viendo todo esto todavía me sorprendo que haya gente que me pregunte porqué todavía no tengo churumbeles, ahora ya podré darles la direccion del blog

24 octubre 2007

Los kevines

Ayer se produjo una conjunción de planetas. Por una parte la entrada intentando responsabilizar del uso responsable de los tops, por otra parte escuche hablar al chico ese que le arreó una patada a una pobre chica en el metro. Todo esto me hizo pensar en que las jennys tienen su correspondiente masculino, que son los kevines.

Estoy seguro que alguno pensara: “no son kevines, son richals”. Eso es cierto en parte, los richals crecieron y se casaran con una generación anterior de jennys y fruto de su amor nacieron los kevines.

Si uno tiene la oportunidad, como en mi caso, de poder ver en libertad a manadas de kevines y jennys se da cuenta de que estamos hablando de una especie de homínido diferentes. Algunos han sido puestos en cautividad y solo se pueden ver en pases de fin de semana, permisos especiales o en caso de que seas una jenny en permisos vis a vis. Aunque estoy convencido de que los kevines están cortados a patrón y las mismas características se repiten en un
lugar tras otro de la geografía de la península, hay características que desarrollan para adaptarse a su ambiente. Por esto mismo yo hablaré de los que se pueden observar en mi barrio.

Los kevines son gregarios, esto quiere decir que viven por y para la manada. Normalmente
habitan en los peldaños de entrada a los bares, nadie se molestó en explicarles que el bar es desde la puerta hasta la barra así que ellos normalmente se sientan en los peldaños de entrada y hablan (siendo generosos se podría decir que los sonidos que emiten es hablar). Normalmente un kevin independientemente de la época del año va a pecho descubierto mostrando unas cadenas de oro que bien podrían servir para como correas para elefantes. Colgando de las cadenas
podemos encontrar cabezas de Cristos redentores sangrantes, medios corazones a escala 1:1 con un corazón normal, una K inmensa (K de Kevin) y no pocas veces están estas tres cosas juntas.

Un kevin es peligroso cuando esta compañía y cuando harellenado su cuerpo de cerveza. El cuerpo de un kevin adulto es capaz de absorberuna gran cantidad de liquido, siempre que este tenga algún tipo de graduación. La época de mayor actividad bebedora está comprendida entre Septiembre y Mayo, coincidiendo con la temporada de futbol. Además un kevin adulto prácticamente nunca camina, se desplaza en Hyundays Coupe, o en cualquier otro coche al que se le pueda tunear hasta la antena de la radio. Los kevines no arrancan su coche, su coche nunca se para. Ya pueden estar tres horas en el bar que el motor ha de estar encendido y la radio puesta a lo que da. El inicio del movimiento de los kevines en sus carros implica un gasto medio de unos 30€ en gomas de neumático gastados en el asfalto.

Ahora me surge la duda, cuando las jennys y los kevines tengan descendencia ¿Qué serán? Estoy casi convencido de que si son hembras posiblemente se trate de una nueva generación de jennys pero y ¿en el caso de ellos? Sólo el tiempo o algún lector me sacará de dudas.

PS.: Pido mil disculpas a los Kevin y Jennifer que por las carambolas del destino, el devenir del tiempo y el gusto de sus padres tengan estos nombres y no sean como he descrito en estas dos ultimas entradas.

23 octubre 2007

Campaña por el uso responsable de los tops

Nada más lejos de mis intenciones ahora hacer pasar un experto en moda, ni siquiera en buenas maneras. Partiendo de la premisa de que como casi siempre voy ha hablar instalado en la ignorancia más absoluta, quiero hacer un llamamiento por el uso responsable de los tops.
Estoy convencido de que el buen hombre que inventó los tops lo hizo con la idea de estar creando una prenda interior de vestir pero con todo el lio este del cambio climático vinieron las calores y las mangas fueron las primeras sacrificadas en esta singular lucha. El problema que tienen los tops es que su ausencia de mangas no es su única caracteristica, una de las principales que tienen es que son cortos.
A la cortura de los tops hay que añadir que los pantalones hoy vienen sin tiro, vienen con tirin. Así que desde que acaba el top hasta que empieza el pantalon es posible encontrar una zona descubierta. Dejamos esta idea aqui, más tarde la retomo.
Yo vivo en un barrio guay, ya hable yo de las cuestas y en parte de la gente. Continuando con esta descripción mi barrio esta poblado de Jennys, no descubriré yo ahora a este especimen solo diré que son atermicas, no tienen frio ni en un glaciar. Así que los tops se convierten, junto con los pantalones adidas, en su unica vestimenta. Un pantalon adidas es facilmente arremangable y no siempre por las perneras, no pocas veces me las encuentro con la cintura arremangada hasta mostrar la zona donde se deberían ver los huesos de las caderas, y fijarse todo el mundo que digo deberían, ese el problema.
Ahora juntamos los temas y tenemos que por una parte tenemos un top hecho de lycra, un pantalon de chandal arremangado y una Jenny. Una Jenny que esta inconmensurable embutida en su ropa super fashion. El top no puede contener tanta humanidad y no es que se le ve la tripita, el ombligo, los huesos de la cadera, es que la barriga se le desborda, el ombligo es un crater que tiene gravedad propia. Unos brazos como cuellos de bueyes flanquean esos fornidos cuerpos.
No quiero ser yo quien impida a nadie que se ponga ropa comoda pero quiero invitar a una reflexión. Cuando me entran ganas de comprarme camisetas ajustadas me miro mi abdominal y pienso "mejor no". Jennys del mundo ¿realmente creeis que un top realza vuestra belleza?
Aunque no hay nada peor, nada en el mundo, pero nada nada, que una Jenny subiendose a una moto. Es sentarse en la moto, en algunos casos tienen un michelin espaldero. Pero el momento cumbre es cuando sus posadoras tocan el sillín, el top sube, el pantalón baja movido por presiones solo comparables a la deriva continental y se muestra. Se muestra lo que no se debería ir mostrando, al menos no así. Tu vas en el coche tranquilamente y en un semaforo te adelanta un culo. Por que es así, es un culo con ruedas que te adelante, no se ve nada más.
Desde esta humilde ventana al mundo invito a las Jennys a un debate abierto a ver que me cuentan.

17 octubre 2007

Proyectos

Proyectos. Todos tenemos de eso. Tenerlos es gratis, conseguirlos puede resultar bastante caro. El caso es que tengo uno. Uno grande.
Muchas veces ya he comenzado a escribir, en blogs, en blocs, en libretas de anillas y tantas veces como comencé abandoné de forma cobarde arrinconando las libretas, arrancando las hojas o perdiéndolas directamente en el fondo de mi memoria y en el fondo de mis cajones.
Ahora siento que es diferente, por primera vez no me he metido en un proyecto ambicioso, no quiero hacer algo que requiera una gran investigación ni quiero convertirme en el próximo Pérez Reverte (me sale una barba de pena), solo quiero escribir por el gusto de escribir algo que le guste a alguien aunque solo sea a mi mujer y mi madre. Si sigo con esta mentalidad lo acabaré aunque solo sea por orgullo.
Por primera vez también se como empieza, como discurre y como acaba. He hecho fichas de los personajes, por lo menos de los principales y tengo la historia.
Mi ilusión que viniera Planeta, Dolmen, Seix Barral, Barco de Vapor o la editorial del Teo Desayuna y me lo publicara sin que implicara que yo me gastara dinero, ver mi libro en una tienda aunque sea al lado del libro de autoayuda del Dioni tiene que ser una satisfacción parecida a comerse un pollo con los dedos.
Pero una vez más estoy corriendo mucho, por le momento lo principal es ser ordenado y tenaz (por no decir cabezón) y escribir todos los días.
Que dedique mi neurona a desarrollar la historia implicará que cuando le pida que piense algo para el blog lo mismo comunica, prometo ir explicando mis avances y que haré precios especiales a los lectores que ya me habéis soportado durante ya casi dos años.
Para que nos aburráis mucho en mi ausencia neuronal os recomiendo que os leáis lo que escribí antes de los dolores, en las primeras entradas y le echéis un ojo a mis aventuras de hoy y de siempre.


Grasias de antebraso


15 octubre 2007

Disculpas

Aprovecho mi vuelta para disculparme por mi larga ausencia. Llevo un tiempo más espeso que una papilla de maicena, intentaré escribir pero la verdad que no prometo nada.

Malas personas

Hasta ahora estaba convencido de que las malas personas eran como las meigas, yo no las conozco pero haberlas haylas, pero ahora que el odio asesino ha abandonado mi cuerpo puedo decir con la tranquilidad que dan tres Diacepanes que he conocido una mala persona de verdad. Ahora en la distancia haré un pequeño análisis.
En realidad las malas personas no son malas en sentido puro, la maldad en ellas es como el trozo de lechuga entre los dientes, todo el mundo, incluidos los perros, te lo ven pero uno vive ajeno a este adorno. Ellos no son conscientes de su maldad, aunque con ella harían palidecer a Herodes. El origen de su maldad tiene que venir de su crianza, o de la ausencia de ella vamos, es como si les hubieran explicado todo con libros sin fotografías. Así les va, que no saben reír por ejemplo, esto no sería un problema si no lo intentaran. Mi malo particular tiene este problema, se ríe como si le hubieran implantado cuatro molares más por lado, uno no es capaz de entender la expresión “risa sardónica” si no lo ha visto a él. Es la típica risa que esperarías de Brutus mientras retorcía la daga en la espalda de Cesar mientras dice: “Nada más lejos, con esta acción mía que provocarte algún perjuicio, y si no fuera así ruego me disculpes.” Pues este es igual, vamos que nada más le falta decirme: “Mira he conseguido que trabajes ochenta horas semanales, pero no me lo agradezcas por favor si no ha sido nada” Y justo después suelta la sonrisa. Normalmente una sonrisa tranquiliza, una sonrisa hace amable un rostro, en su caso una sonrisa provoca un nerviosismo y un malestar. Si te pilla con mal cuerpo es como comerse cuarenta “Smints” de golpe, te da unas cagaleras. Es la primera vez que una sonrisa podría ser considerada un arma.
Después estaría el trato exquisito, no se puede decir que sean estupidos o maleducados, es más se podría decir que son educados en extremo, una educación que no es que levante una barrera alrededor, levanta un muro y cava un foso alrededor. En su caso la educación ante todo, sobre todo cuando se te acerca y tienes la impresión que te está diciendo: “¿Recuerdas el puñal que te clavé antes? Mira es que encontré un poco de sal y me dije, ‘que mejor que echarle un buen puñado en la herida mientras orino en ella’” (siento la imagen escatológica)
¿Qué me pasa entonces? Que cuando trato con ellos me pongo nervioso, tartamudeo, hablo como el Ozores en sus tiempos mozos y encima parezco imbécil.
Una vez conoces a uno de estos te dan ganas de robarle una isla a Ronaldo y alejarte de la sociedad, porque uno desearía con las fuerzas que se desea un lavabo después de un litro de cerveza, que solamente hubiera una persona así por planeta, pero la triste realidad es que son una plaga, sin ir más lejos está demostrado que lo acabó con los dinosaurios fue uno que no sabía sonreír.
Como resultado de mis divagaciones quiero dejar un mensaje a los padres del mundo, aseguraos que los libros con que educáis a vuestros hijos tengan fotos.

17 septiembre 2007

Conducción



Leo en las noticias que España e Italia son los dos países que más han reducido el número de accidentes. Antes ya desconfiaba de los periódicos gratuitos pero ahora es que ya me los leeré como si fuera “el Jueves”.
¿Alguien que haya conducido por Italia puede decir que se pongan algo de su parte para reducir los accidentes?
En mi periplo italiano, conduciendo el micromachine que alquilé por sus carreteras, comprendí porque las carreras de cuadrigas se inventaron allí. En Italia se debe aprender a conducir jugando al “Need for Speed” o viendo películas como “Too Fast too furious”. Ya me imagino las clases de teórica en la autoescuela: “Cuando el semáforo se ponga rojo ustedes deben pisar el embrague a fondo y acelerar mientras miran desafiantes a los coches de alrededor. Al pasar a verde suelten embrague y aceleren hasta que les de una rampa en la pierna de la fuerza”, bueno todo esto en un perfecto italiano.
Por si alguno le apetece ir le explico un par de cosas que son diferentes de la conducción en España.
1. Las líneas continuas no impiden adelantar. Aquí en España estamos cargados de puñetas. La línea continua se puede pisar porque no se rompe, es más al traspasarlo no se sufre ningún castigo divino instantáneo. Por esto mismo se puede adelantar aunque la visibilidad sea nula, llueva, sea de noche y circules sin luces. Los coches italianos están preparados para colisiones frontales.
2. Los semáforos en rojo no obligan a pararse. Un semáforos en Italia siempre están en verde, lo que sucede es que hay tres tipos de verde, un verde claro, un verde anaranjado y un verde rojizo, pero verde al fin y al cabo. Si te despistas y te paras cualquier vehículo que te siga se sentirá en la obligación de hacerte notar tu error pitándote hasta que se le rompa la bocina.
3. Cada coche Italiano incorpora la señalización de la velocidad máxima de la vía. Esto está en el cuadro de sobre el volante, una de las esferas, donde pone “kmh”. La velocidad máxima es el último número que hay a la derecha.

Si los italianos han reducido el número de accidentes será por gracia divina, eso o es que yo no supe ver la “buena conducción” que demostraban.

Hipocresia

Exageráis la hipocresía de los hombres. La mayoría piensa demasiado poco para permitirse el lujo de poder pensar doble.

Marguerite Yourcenar

14 septiembre 2007

Uñero

En los últimos días, hablando con un par de amigos, he recordado la única vez en mi vida que me han remendado en un quirófano. Os pongo en antecedentes.

Erase una vez un dedo gordo del pie izquierdo que decidió engordar. Una uña mal cortada se cruzó en su camino, la uña resentida al crecer decidió que una buena forma de enseñar una lección era clavarse en la carne que la rodeaba. El dedo se puso con obesidad mórbida y de un color como si le hubieran dicho un par de piropos ruborizantes. Además que el roce de una pluma
provoca las más altas cotas de dolor. Yo como soy todo un machote y le tengo un miedo atroz a los médicos evité en lo posible dar muestras de dolor, así que iba llorando por las esquinas. Pero llegó el día en que andaba como Charlotte solo apoyando el talón y mi dolor solo podía pasar desapercibo ante un gato de escayola.

El médico de cabecera dijo que eso era un uñero y me mando a un sitio donde me harían una pequeña operación.

Llegó el día de la operación, yo no tenía un dedo tenía un botijo lleno de… bueno de lo que se llenan las heridas infectadas (que no quiero ser escatológico). La sala de espera era un poema, comparándola con una sala de espera de un dentista esta última sería una fiesta rave. Entró una chica y al poco rato salió andando prácticamente normal, con la cara blanca como el yeso pero andando. Eso me tranquilizó.

Llegó mi turno.

Entro en la sala, y un hombre enmascarillado me manda quitarme zapatos y calcetines, subirme el pantalón y tumbarme en una camilla. Antes de continuar hago un llamamiento por si hay entre los lectores alguno de los que se enmascarillan en los quirófanos: Frenad las camillas. Cierto es que no soy muy habilidoso, pero si enciman no le traban las ruedas a la camilla al
hacer el esfuerzo de salta encima, la camilla se mueve y se corre un riesgo real de partirse los riñones contra las escaleritas de metal que te ponen para subir. Además yo que soy duro de oído hice lo que me dijo el hombre pero no en el mismo orden, primero me subí, una vez que estaba boca arriba empecé a mover cual tortuga panza arriba intentando quitarme zapatos y calcetines. Es lo que tienen los nervios, que te hacen comportarte como todo un tonto profesional.

El enmascarillado se acercó a mi, me puso como una especie de cortina para que no me viera el pie.

- Ahora te pondré la anestesia. (Mira ahora me va a retransmitir la operación, espero que no sea como los partidos de la Sexta)
- Bueno. – Creo que no esperaba mi bendición para empezar.

Al momento de pincharme escuche un crack, un “mierda” y se me mojó el pie. Cuando estas tumbado en una camilla en un quirófano nadie nunca debería escuchar un “mierda” del médico que tiene que operarlo.

- Se me ha roto la aguja de la anestesia, ahora te pondré otra.

Segundo intento de ponerme la anestesia y un segundo “mierda”.

Escuchar uno es malo, escuchar dos es para decirle que prefieres ir al veterinario.

- Se ha vuelto a romper la aguja, pero me parece que ahora ha entrado más.

Señores enmascarillados quiten de su vocabulario la frase “me parece” en ese momento una persona empeñaría el piso por un poco de seguridad y “me parece” transmite la misma seguridad que un mono barbero afeitando con una katana.

Esperamos diez minutos:

- Vamos a comenzar, si te duele me lo dices.

Clavo el bisturí, escalpelo, cuchillo jamonero...

- AAAAAAHDUELEDUELEDUELEAAAAAHDUELEDUELE

- Bueno pondremos un poco más de anestesia.

Ahora cualquiera podría decir que palabra vino después del tercer intento anestesístico. Exacto el tercer “mierda”. El pie me chorreaba anestesia, a todo esto gracias que no era cloroformo porque si no tendría un cirujano tumbado a mis pies.

- Vamos a seguir. Si te duele avisa.

-AAAAAAAAAAAAAAH

-Ahora no puedo parar. Esto va a durar diez minutos.¿Quieres algo para moder?

- Eing?

-Manolo ven y cógele de los hombros

Apareció enmascarillado dos y me cogio por los hombros como si quisiera unirme a la camilla de forma indisoluble. Lo siguiente que sentí fue un dolor, uno solo, un dolor de esos que te sube por toda la columna tensandola como si fuera a tocar un solo de violín. Si hubiera podido pensar hubiera acusado a la madre del cirujano de comerciar con su cuerpo o algún otro improperio del todo innecesario e injusto hacia sus familiares, pero en ese momento el cerebro está disfrutando del glorioso momento de liberación de endorfinas provocadas por un dolor intenso. No hay sitio para pensar, bueno miento, solo se piensa en “DUEEEEELEEEEEE!!!!!”.

No grité y solo solté una lágrima. Cuando uno llora en plan anime, con ríos de lágrimas resbalando por las mejillas, no es preocupante.

Pero si ves a alguien con la mandíbula tensa y suelta una lagrima gorda como una naranja entonces te puede empezar a dar pena.

Cuando noté que cosía dolía pero sentí un alivio. Salí andando del quirófano (para qué darme una silla de ruedas). Le di un nuevo sentido a eso de estar pálido, desde ese momento yo creo que sale mi foto en la definición. No quise dar explicaciones y salimos a la calle, fui incapaz de dar más de dos pasos y acabe dentro de un taxi. Lo bueno de todo esto es que no tuve problemas cuando se me fue el efecto de la anestesia, como no me pusieron.

13 septiembre 2007

Vacaciones Part II

Tras unos días tranquilos visitando toda la Toscana en el Micromachine que alquilamos llegó el día de la vuelta. Las aventuras en el aeropuerto de Barcelona quedan en nada en comparación con el de Pisa, pero no avanzaré acontecimientos.
Primero quiero que conste en acta que nosotros estábamos alojados en San Gimignano, un pueblo muy bonito y muy lejos de todo, había veces que estaba lejos hasta de si mismo. Nuestro vuelo salía a las doce de la mañana, yo calcule que tardaríamos una media hora en llegar desde San Gimignano hasta Pisa. ¿Cómo lo calculé? Pues básicamente mira la posición de la luna, la velocidad del viento y dije media hora como podía haber dicho tres días. Es como cuando dices “Llego en cinco minutos” cuando sabes de sobra que te queda mínimo treinta. El caso es que nos montamos en el micromachine con el sentimiento ese que te viene cuando se acaba un viaje, monto el GPS, marcó la dirección de destino (estando parado eh!, que no quiero multas), y me sale tiempo estimado 1h 35m. Pocas veces tres números me habían preocupado tanto, en el momento que ví el GPS faltarían unos diez minutos para las diez. Tenía dos horas para hacer el viaje, llenar el depósito del coche, devolver el coche, que me hicieran un cheque para la devolución de la fianza del coche, pelearme porque no me querían hacer el cheque, facturar las maletas, pasar los controles policiales, montarme en un avión. Yo no se mucho de aviones pero me habían dicho que no es como el metro, tu no puedes ir corriendo por la pista haciéndole señales al piloto y que te abra la puerta en el último momento.
“Corre como el viento” susurré donde suponía que debería tener los oídos el micromachine. Respondió y corrimos por valles y colinas, campos y huertos. Todo iba bien hasta que llegamos a la entrada de Pisa donde había caravana. Pero de pronto los coches que estaban enfrente de mi comenzaron a apartarse al arcén. Desde la separación de las aguas del mar Rojo no ha habido nada más espectacular. Al ir adelantando a los coches todos me dedicaban miradas de esas que se utilizan para mirar a quien ha apostado todo tu dinero al único caballo de tres patas de la carrera. Algo me hacía suponer que no es que se notara que iba apuradillo de tiempo, lo mismo la ambulancia que venia echando luces, un ruido infernal, pisándome los talones tenía algo que ver… El caso es que con ambulancia o sin ella conseguí avanzar lo suficiente hasta la salida de la gasolinera, al llegar estaba cerrada, con su cadenita toda mona ella barrando la entrada.
Fui corriendo a otra gasolinera que me indicaba el GPS, dejo el coche en un surtidor, no había nadie para atender. Habían incrustado el lector de tarjetas en el surtidor, era autoservicio total. Marco la cantidad, meto la tarjeta y… “Tarjeta no conocida”. Hice todo lo posible por presentarle la tarjeta pero no se quisieron conocer. En este momento decidí que mandaría la gasolina a un sitio húmedo y calentito de mal olor.
Vuelta a la caravana para devolver el coche. Llego al stand de los micromachines, le digo en mi super ingles que el coche está mejor que cuando lo hicieron salvo que no tiene el deposito lleno. El chico me dice que claro que si no tiene el deposito lleno no me puede devolver el dinero en cheque que deje en fianza porque no saben cuanto se gastarán en llenarlo. YO había dejado en fianza quinientos eurazos, que eso son quinientos motivos para debatir un poco en todos los idiomas que conocía para que me devolviera el dinero.
Pero el chico me miraba como el sapo que sabe que quieres decirle algo pero que solo oye sonidos. Con ganas de soltarle alguna fresca en italiano me fui, con la impotencia de no saber ninguna. Ibamos arrastrando las maletas pero de la velocidad no llegaban a tocar el suelo.
Llegamos a los mostradores donde se facturan las maleta y una amable señorita a medio manicurarse nos dice que el avión ya ha cerrado las puertas de bodega. Le pongo la mejor cara de pena que tengo y le pregunto que qué hago con la maleta. Ella, vuelta a sus uñas, me indica que me vaya a facturar.
Correr con bultos por un aeropuerto no es recomendable, los carabinieri no saben apreciar la buena forma demostrada. Esquivando a dos conseguimos llegar a la zona de embarque donde otra amable señorita me dice: “Qui cosa fai?”. Podría haber intentado hablar en ingles, o meter palabras en italiano. Pero no hablaba en español y rápido, estilo Ozores. Mis carreras habian llamado la atención de una carabinieri que venía atravesando todo un pasillo de cuerdas.
La chica del “Qui cosa fai?” me indica que vuelva a la zona de facturación a ver que hacemos, a todo esto mi mujer ya había pasado el control policial y estaba al otro lado. La escena parecía sacada más de No sin mi hija pero esta vez era algo así como “Yo no conozco a ese hombre”. La zona de facturación está como a unos 500 metros de distancia, añadiendo que hay un laberinto de cuerdas de esos que ponen para hacer colas largas en el minimo espacio. Yo no tenía tiempo de jugar a recorrer pasillitos de cuerdas con una maleta de 15 kg. Asi que me agache y fui pasando por debajo. Algunos ya se habrán dado cuenta de que no soy un portento de agilidad y sincronización motriz, asi que alguno postes que aguantaban las cuerdas no aguantaron mis embites y acabaron por el suelo con lo que el laberinto no quedó tan bonito como lo habían pensado. Por el rabillo del ojo veía la caribineiri que me iba siguiendo a cierta distancia ya sospechando que era por mis nervios lo mismo era uno de AlQaeda con sobredosis de cafeína.
Al llegar al sitio de facturación otra amable señorita me recibió como lo haría mi madre después de haber roto la vajilla. Me dejo bien clarito que estaba loco, pero me recogió la maleta, en este momento me dieron ganas de abrazar la maleta con la idea de que nunca en la vida la volvería a ver.
Vuelta a correr, colándome en la cola del control policial, nunca nadie tuvo tantas ganas de pasar un control de la Policía. Al llegar ya tenía tres carabinieri a mi lado, supongo que era el comité de bienvenida para los atletas aeroportuarios. Al pasar por el arco detector de metales pitó. Me miré y tenía dos céntimos delatadores. No quisieron atender a explicaciones, me apartaron y me cachearon como en las pelis, como no descubrieron ningún arma (lo que no sabían es que soy como Chuck Norris, mis puños están considerados armas) me dejaron subir al avión.
Nos sentamos y yo estaba que si me dan un huevo metido en un vaso del temblequeo lo transformo en mayonesa.
Volvimos a Barcelona, nuestra maleta voló con nosotros y todavía estoy sin cargos. Que más puedo pedir.