El francés es un idioma que me gusta, su entonación, su musicalidad. Me gusta si no tengo que intentar entenderlo pero cuando alimentarse depende de él se convierte en odioso. Si tuviera que comparar el idioma francés con algo lo haría con la reina del baile del año pasado que ve a la reina de este año como un pendón (5 acepción de la RAE) que no tiene ni la clase ni el estilo que ella deja. Cuando vas hablando inglés a un francofono (palabra que cuando la escucho me imagino a un tocadiscos con un embudo gigante reproduciendo discos de Edith Piaf) se les nota ese resquemor de "yo antes molaba".
Los suizos pueden hablar alemán o francés, los de la zona donde yo estaba hablaban francés. Yo en francés se pedir agua (se escribe Eau y se prouncia con la vocal que no aparece O), se disculparme, se saludar (sobre saludos hablaré más tarde) y despedirme. Vamos que si supiera decir mi edad podría tener conversaciones con niños de 2 años.
Un frío que haría que los pingüinos fueran con botas no ayuda a que la gente sea abierta. Cuando vas por la calle abrazandote como si te fueras a abrochar el abrigo en la espalda no facilita las conversaciones, la gente no paseaba por las calles, yo mismo iba a toda la velocidad que me permitían mis zapatos de suela lisa sobre las placas de hielo (Niños si algún dia vais a Suiza en enero nada de zapatos bonicos, zapatos con un suela de goma de mínimo un par de buenos centimetros).
El primer día intente cenar en algún restaurante de la zona, serían las siete de la tarde. Los bares y restaurantes desiertos parecían sacados de una mala novela negra. El barman bayeta en mano limpiando la barra, algún despistado apurando su bebida y al entrar en el bar las miradas al nuevo que, con cara de haberse escapado del depósito de cadaveres, intentaba buscar un sitio entre las sillas que ya comenzaban a estar apoyadas invertidas sobre las mesas. Me di media vuelta y acabé en un McDonalds a las 19.30h comiendome un McAlgo mientras fregaban el suelo bajo mis pies en una clara insinuación de que lo mismo podía habermelo pedido para llevar.
La cena del día siguiente intenté que no fuera tan triste así que me fui al Migros, lo que sería aquí nuestro Mercadona. Me compré varios quesos, un pan gourmet a un precio con el que aquí te podrías alquilar a Ferran Adriá para que te hiciera pan, una navaja y algo para beber. Me dirijo a la caja a pagar.
- Bon jour
- Bon suar - Nota mental. Es por la tarde. Hay que decir Bon Suar.
Me pasa todas las compras por la maquina, me pasa la bolsa también.
- Voug dans gaaldvo goud fgvig ggog aggoul gqggv- Sonaba como cuando intentas hablar mientras te lavas los dientes. Era una orgia de de fricativas y Gs.
- Pardon, I don´t speak french - Esto junto con los colores entra en todos los temarios de Ingles internacionales.
- Voug dans gaaldvo goud fgvig ggog aggoul gqggv.
- Sorry
- Voug dans gaaldvo goud fgvig ggog aggoul gqggv, si vu ple, gvgvffof
- Cobrame, cobrame. Tengo dinero
- Voug dans gaaldvo goud fgvig ggog aggoul gqggv
- ¿Quieres otra tarjeta?, tengo otra tarjeta, yo la meto en el datafono
- Voug dans gaaldvo goud fgvig ggog
- No se, Oui? No? Ne pas? Alors? Fenetre? O? Take my money? ¿Cual es la palabra clave?
- Te está diciendo si te quieres hacer la tarjeta de puntos del supermercado para tener descuentos en el futuro - Oigo una voz detrás mio. Era como una voz divina, una voz salvadora. Una mujer mayor enviada para salvarme.
- Muchas gracias - le digo a la mujer - Je ne pas, ne vol. - Le digo a la cajera lamentando el día en que se golpeo tan fuerte en la cabeza que quedó tarada para siempre.
La noche siguiente decidí ir primero a merendar a una Boulangerie. Me pedí un chocolate que resultó ser un colacao al precio de una plantación mediana de cacao en Brasil y un tiramisú realmente bueno. Hice las compras en otro supermercado y me fui corriendo al hotel a curarme de la hipotermia y comer viendo mis series.
De mi experiencia con el trato con los franco parlantes me he dado cuenta de que tienen una clave para dejarnos siempre en evidencia, el saludo. Si es por la mañana no hay problema, siempre es Bon Jour. Pero si es por la tarde... ay si es por la tarde. Si tu dices Bon Jour ellos responden Bon Suar, si te le dices al siguiente Bon Suar el te responde Bon Jour. A ver si algun francofono me ayuda: ¿Es por fastidiar o hay una regla que marca como saludar dependiendo si el minuto es par o impar?
Me gustó Suiza, lo único que espero es que la próxima vez (si hay próxima vez) es que no nieve, aprenda algo de francés y que pueda ir en familia.
Por el precio de un Frigopie, mucho más divertido a la par que con peor sabor puedes tener el magnífico libro inspirado en el blog.
Pulsa en este enlace y disfruta:
Si lo sé, no crezco: Las historias de MundoAcido
Aprovecha esta oportunidad de leer el libro del que todos están hablando y cuando digo todos me refiero a algunos miembros de mi familia.
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07 febrero 2013
05 febrero 2013
Mi visita a Suiza Parte I
He cambiado de trabajo. Tenía un buen compañero que decía que hay dos tipos de personas: los seguros y los libres y que yo era del tipo de los seguros, amantes de su rutina, quien soy yo para llevarle la contraria. Reafirmando su teoría decidirme a cambiar de trabajo me costó mis buenos días de desarreglos intestinales pre y post decisión. No ayudó a tranquilizarme el que me dijeran que la primera semana me tenía que ir a Suiza, busqué la calle en Barcelona pero me dijeron que no, que era el pais de los chocolates con nata arriba.
Preparé el viaje como si me fuera a ir a la Antartida a investigar el deshielo de los polos, cogí hasta unas gafas de repuesto por si las moscas. Vamos que no me clone para tener un David de repuesto porque no tenía a mano la tecnología.
Mi intención era dar una imagen lo más profesional posible: traje, corbata, mirada de George Clooney comprando cafe, abrigo en el brazo. Como llegué al aeropuerto con tiempo como para que montaran el avión como si fuera un mueble del Ikea me fui a uno de esos bares de desayunos de plastico. Me cogí un zumo (+1 en persona saludable) un sandwiche de pavo (+1 en persona ocupada) y un cafe. Abrigo en eel brazo, cartera de mano, bandeja con todo lo anterior no es la mejor combinación si solo tienes dos brazos así que decidí lanzar el zumo por encima de la mesa mientras llegaba. De todas formas tampoco tenía tantas ganas de zumo.
Volaba con EasyJet, una compañia que se ve que para vuelos cortos utiliza autobuses modificados, vaya una carraca de avión. Las azafatas tenían ese aire de mujer de plastiquete que te mira sin verte. En un perfecto francés me dieron las instrucciones para salvarme en caso de accidente y pasaron a intentar venderme algunos productos estos ya si en varios idiomas.
Llegue a Ginebra sin mas percances y fui a coger el tren. La estación de tren estaba tan concurrida como si fuera un escenario de pelicula apocaliptica. Nadie en los andenes, solo un tres y a lo lejos un hombre con gorrica de operario ferroviario. Mi maleta que contenía todo tipo de cosas duplicadas por si las moscas tenía el peso de un hipopotamo mediano. Arrastrandola llegué a donde el hombre:
- Excuse me sir, Is this the train to Morges?
- Excuse moi
- Train Morges
- Morges
- Train
- Oui
Perfecto, sin saber bien bien a que me estaba contestando me subi al tren.
Morges es un pueblo bastante bonico a orillas del lago Leman, que como los suizos son asi como de no pelear la mitad del lago es suizo y la otra mitad frances.
Morges en enero es frio. Es frio como para que el Yeti se busque una rebequita. Como si el frio no fuera suficiente al poco de estar por esas tierras comenzó a nevar. La primera nevada de la temporada me dijeron. "Pues ahora que he llegado yo esperate que no sea la mas fuerte de los ultimos cincuenta años". La nieve es muy bonita. Cuando un manto de nieve empieza a cubrir los tejados del pueblo y suaves copos de algodon caen danzando empujados por un suave viento como no queriendo llegar al suelo. Los colores son más intensos y todo parece más silencioso, más puro. Es como si la vida se parara a ver como todo queda acolchado, es como si te fueras a matar cuando se congela el suelo y cada paso que vas parece que estes haciendo un homenaje al nacimiento de bambi, como si no hubiera bufanda suficiente para taparte la cara que se te corta cuando el viento te da en la cara. No hay quien te cubra de la nieve que cae en todas las direcciones y al rato parece que salgas de rodar La Cosa. La gente huye a sus casas, pero yo al no tener me resistía a meterme en el hotel a las seis de la tarde, pero una vez más la vida doblegó mi voluntad.
Dejaré para el próximo escrito mis relaciones con los lugareños.
Preparé el viaje como si me fuera a ir a la Antartida a investigar el deshielo de los polos, cogí hasta unas gafas de repuesto por si las moscas. Vamos que no me clone para tener un David de repuesto porque no tenía a mano la tecnología.
Mi intención era dar una imagen lo más profesional posible: traje, corbata, mirada de George Clooney comprando cafe, abrigo en el brazo. Como llegué al aeropuerto con tiempo como para que montaran el avión como si fuera un mueble del Ikea me fui a uno de esos bares de desayunos de plastico. Me cogí un zumo (+1 en persona saludable) un sandwiche de pavo (+1 en persona ocupada) y un cafe. Abrigo en eel brazo, cartera de mano, bandeja con todo lo anterior no es la mejor combinación si solo tienes dos brazos así que decidí lanzar el zumo por encima de la mesa mientras llegaba. De todas formas tampoco tenía tantas ganas de zumo.
Volaba con EasyJet, una compañia que se ve que para vuelos cortos utiliza autobuses modificados, vaya una carraca de avión. Las azafatas tenían ese aire de mujer de plastiquete que te mira sin verte. En un perfecto francés me dieron las instrucciones para salvarme en caso de accidente y pasaron a intentar venderme algunos productos estos ya si en varios idiomas.
Llegue a Ginebra sin mas percances y fui a coger el tren. La estación de tren estaba tan concurrida como si fuera un escenario de pelicula apocaliptica. Nadie en los andenes, solo un tres y a lo lejos un hombre con gorrica de operario ferroviario. Mi maleta que contenía todo tipo de cosas duplicadas por si las moscas tenía el peso de un hipopotamo mediano. Arrastrandola llegué a donde el hombre:
- Excuse me sir, Is this the train to Morges?
- Excuse moi
- Train Morges
- Morges
- Train
- Oui
Perfecto, sin saber bien bien a que me estaba contestando me subi al tren.
Morges es un pueblo bastante bonico a orillas del lago Leman, que como los suizos son asi como de no pelear la mitad del lago es suizo y la otra mitad frances.
Morges en enero es frio. Es frio como para que el Yeti se busque una rebequita. Como si el frio no fuera suficiente al poco de estar por esas tierras comenzó a nevar. La primera nevada de la temporada me dijeron. "Pues ahora que he llegado yo esperate que no sea la mas fuerte de los ultimos cincuenta años". La nieve es muy bonita. Cuando un manto de nieve empieza a cubrir los tejados del pueblo y suaves copos de algodon caen danzando empujados por un suave viento como no queriendo llegar al suelo. Los colores son más intensos y todo parece más silencioso, más puro. Es como si la vida se parara a ver como todo queda acolchado, es como si te fueras a matar cuando se congela el suelo y cada paso que vas parece que estes haciendo un homenaje al nacimiento de bambi, como si no hubiera bufanda suficiente para taparte la cara que se te corta cuando el viento te da en la cara. No hay quien te cubra de la nieve que cae en todas las direcciones y al rato parece que salgas de rodar La Cosa. La gente huye a sus casas, pero yo al no tener me resistía a meterme en el hotel a las seis de la tarde, pero una vez más la vida doblegó mi voluntad.
Dejaré para el próximo escrito mis relaciones con los lugareños.
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