Esta historia se remonta a un cálido día de Junio cuando mi mujer me dice:
- Se ha descolgado el toldo y tendríamos que cambiar el aire acondicionado.
Cada vez que hay que hacer algo en casa me siento un poco como Teseo y sus trabajos, o mejor como Ulises antes de partir en la Odisea. Me dan ganas de despedirme de mi familia y emprender los trabajos que muy probablemente acabarán con mi muerte.
Todo el mundo me dijo una frase "El toldo te lo cambia la compañía del seguro". Era como un mantra. Así que ante la certeza de que me ahorraría un dinero y un riesgo para mi seguridad y la integridad del edificio llamé a la compañía. National Netherlanden es la mía, como método de contacto un 902..
- Hola buenos días
- Buenas mire...
- Si su llamada tiene que ver un siniestro ya comunicado pulse o diga uno
Tras unas cuantas pulsaciones
- Todos nuestros operadores están ocupados espere por favor... I, I BET MY LIFE ON YOUUUUU - la locución la hacen como si estuvieran en el lavabo de la opera susurrando y la música la ponen como un concierto de ACDC en una cueva - I BET MY LI.. todos nuestros operadores están ocupados por favor espI BET MY LIFE ON Y - La música interrumpiendo a si mismos, era como un DJ loco - I BET MY LHola buenos días le atiende Carmen, con quien tengo el placer de hablar - si hablar conmigo es un placer para esta señora le pide poco a la vida, será feliz.
- Hola me llamo David y mire quería not
- Hola don David
- Hola, mire quería noti
- Es usted asegurado nuestro - Nooo, soy de Mapfre pero he pensando voy a notificarlo a los National Netherlanden a ver si cuela.
- Si, si. Por si quiere ir buscando mi ficha mi DNI es 435
- Si por favor dígame su DNI - Nunca se me habría ocurrido y le acabo de dar mi DNI - Que le sucede Don David.
- Mire yo tengo un toldo - Después de tanto rato ya no sabía ni para que llamaba y cuando me pongo un poco nervioso hablo como si fuera tonto, como si fuera más tonto. - Yo tengo un toldo de tipo cortina, el riel se ha descolgado y el peso del toldo ha doblado el riel y ahora esta roto
- Tiene usted un toldo
- Exacto
- ¿Sabe el día en que el riel se descolgó?
- Posiblemente era el día 20 o 21 de mayo
- Podría ser más preciso - Si el 20 de mayo a las 16:45, estaba yo asomado como hago todos los dias mirando el toldo esperando que suceda algo, tengo una vida frenética.
- Pongamos que era el 20
- Esto es muy importante
- Pongamos que era el 21 ¿Qué respuesta es la buena?
- Es que necesito saber si ese día había viento suficiente para romper un toldo.
- El mio lo rompió, ¿Cuanto es viento suficiente?
- Lo siento no se lo puedo decir aunque si tiene su contrato se lo tiene que poner
- Un huracán no era pero hacía bastante viento. No suele habar huracanes en mi barrio.
- Le mandaré un perito ¿Correcto?
- Correcto, por favor no tarden el riel está muy descolgado y me da miedo que caiga.
- El perito se pondrá en contacto con usted
Bueno pues me quedé esperando la llamada del perito que se puso en contacto con mi mujer y a los dos o tres dia vino por casa.
- Hola, ¿Donde tiene el toldo?
- Buenas, pues mire lo tengo en la terraza - El técnico me miró con esa mirada condescendiente del que está tratando con alguien que no da para más
- Ya pero, donde está la terraza
- Enfrente
- Veo que el riel esta roto, voy a echarle fotos, voy a medir, ¿Recuerda el día en que le pasó?
- Pues creo que sería el 20 o 21
- Esto se lo pedirán en la compañía.
- Ya ya, si he habla...
- Pues le diremos algo. Le llamarán de la compañía - y se marchó.
Pasaron dos o tres días mas y llame a la compañía. Un poco más de I BET MY LIFE ON YOU y otra simpatica sra. llamada Carmen. Si te llamas Carmen y tu voz no es desagradable tienes futuro como trabajadora de National Netherlanden.
- Enviaremos a una perito de la compañía para ver si fue del viento
- La enviarán al pasado - eso si que son recursos.
- Mirará el toldo y le dirá.
Al día siguiente vino la perito, muchas más hojas que el anterior, más profesional. Si el anterior medía con cinta métrica está con láser. Pero el mismo resultado "Ya le diremos algo en unos días"
Pasados unos días volví a llamar. Canté a coro el I BET MY LIFE ON YOU, me está empezando a gustar, salta la voz de la tercera Carmen en mitad de mi concierto privado
- Lamentamos decirle Don David que no había viento suficiente en los días indicados para romper un toldo
- No obstante se rompió
- Ya sabe el desgaste, la mala instalación. Sentimos decirle que no lo cubre su póliza.
- Ni siquiera una parte? - La pregunta era tan tonta que me dio vergüenza haberla hecho al instante
- No lo siento
- Me puedo dar de baja del seguro - La amenaza
- Puede - Esta Carmen era una mujer dura - Pero le subirán la hipoteca.
- Vale ya veré lo que hago. Gracias Carmen.
Comenzaba la búsqueda de algún instalador de toldos. Tras varias llamadas, correos, visitas, amenazas de instalarlo yo e incluso un intento fallido de intentar convencer a mi mujer que lo que se llevaba ahora en vez de toldos eran cortinas interiores enganchadas con velcro (que no coló porque mi reputación como decorador está muy minusvalorada) hemos contratado a unos instaladores que, espero en breve, vendrán a colgar el nuevo toldo.
Encarrilada la sustitución del toldo tocaba encarar la sustitución del aire acondicionado.
Pedí presupuesto a Gas Natural, mi compañía suministradora de luz y gas. Un simpático señor comercial, me habló de las bondades del aire acondicionado DAITSU, De lo mejor del mercado, la segunda marca de FUJITSU, gasta tan poco que me tendrán que hacer ingresos en cuenta en vez de pagar yo. Que si es Inverter aplusplusplus. Que si viene cuando le llamas. Que son poco más de tres mil euros. TRES MIL EUROS. 3.000 EUROS. Casi a euro por frigoría. En estos casos: voz neutra, despedida cortés, ya le llamaré no se preocupe ahora le tengo que dejar que tengo que escandalizarme un poco. TRES MIL EUROS.
Probamos otro instalador, este uno de esos que te vienen en sus ratos libres, que le ha instalado a un amigo, que trabaja muy fino, que es muy barato y... nunca más se supo de él. Nunca devolvía las llamadas, ni los mensajes. Lastima, tenía tan buena pinta.
Otro instalador recomendado, esta es una empresa. Trabajan fino, muy resolutivos, muy simpáticos las mejores máquinas.
Vienen a casa, miran la instalación. "Lastima tenemos que cambiar la instalación porque el que tu tienes utiliza un gas que no ya está prohibido y el nuevo utiliza otro tipo de tuberías". Bueno pues nada a cambiar tuberías.
- Me han dicho que la marca DAITSU es buena
- Que va, la marca DAITSU es la marca blanca de FUJITSU y mejor cogete una maquina que te dure mínimo 10 años. Panasonic son muy buenas.
- Vale Panasonic sea
- Mira un motor dos splitters te saldría con la instalación de unas 4000 frigorías ¿Te parecen bien 4000 frigorías? Yo creo que si 2000 frigorías en cada splitter. Te saldría por mil novecientos. - Maddre mia otra vez que precios, pero ya había mirado en otros sitios y es lo que era así que p'alante a gastar dinero
- Venga. ¿Cuando comenzamos?
Unos días mas tarde comienza la instalación. Previa a la instalación había tenido que ir a sacar dinero y a mí me pasa una cosa: Si yo saco 20 euros no pasa nada. Pero como saque más de 100 estoy convencido de que la gente lo nota y para esto que saqué en montones de 600 iba por la calle desconfiando hasta de los niños en triciclo.
Para instalar el aire había que mover mi armario. Así que a vaciar el armario, montañas de ropa, jerseys de tallas imposibles recuerdos de cuando salía a correr cada día, esperanzas de que algún día volveré a ponérmelos.
Acaban la instalación todo perfecto.
Llega la noche, mi piso a la temperatura del metro en hora punta sin ventilación (pero no con el olor, que mi casa huele muy bien). Ponemos el aire, hace sus pitidos y a los diez minutos parpadea una luz y se apaga no volviéndose a encender más. Código de error H16.
Llamo al chico, viene el chico, puede ser que se hayan cruzado unos mandos. Descruza unos cables. Probamos. Se enciende pero no enfría. Puede ser la placa base, como en la caldera (la historia se repite). Llama al otro chico. Viene con más herramientas, miden la presión y se ha perdido el gas. Hay una fuga...
Buscar la fuga les llevó un par de horas y otro movimiento de armario. Cerrada la fuga el aire zumba, enfría y se mueve como debería. Todo perfecto.
Salvo que de tanto mover el armario se ha roto y ahora tengo que arreglar las baldas. ¿Es que no puede pasar nada en mi casa sin consecuencias?
Por el precio de un Frigopie, mucho más divertido a la par que con peor sabor puedes tener el magnífico libro inspirado en el blog.
Pulsa en este enlace y disfruta:
Si lo sé, no crezco: Las historias de MundoAcido
Aprovecha esta oportunidad de leer el libro del que todos están hablando y cuando digo todos me refiero a algunos miembros de mi familia.
30 junio 2015
04 mayo 2015
En Salou no saben hacer cerraduras
Algún día reuniré a mis nietos y sentándolos en cojines todos al mi alrededor les diré:
El 1 de mayo, festivo en España, he visto que por la carreteras se mueven el equivalente en coches a la población de China y haciendo alarde de conciencia colectiva a todos los coches nos apetecía ir a Salou con lo que el viaje de ida fue en procesión.
El hotel está ubicado a las afueras de Salou en una zona muy bonita en la que se olvidaron de dejar sitio para aparcar los coches, se ve que estaba previsto que a los turistas los tiraran desde helicópteros como si fueran cajas de provisiones. Al no habernos informado nosotros intentamos ir en coche, el parking parecía la calle principal de Nueva Delhi el primer día de rebajas. Hay canalones en las bandejas que están mas holgados de lo que estábamos allí. Viendo como estaba decidí ir dando vueltas ampliando el radio hasta que conseguí aparcar a una distancia tal que mi móvil entendió que estaba haciendo senderismo en el camino de vuelta y me recomendaba parar a descansar.
Cuando entre en el vestíbulo del hotel la visión era aterradora. Cientos de personas organizadas en tres colas encaradas a un mostrador. Cientos de personas, muchos de ellos franceses, haciendo cola para hacer check·in. Se podía oír ese rumor constante que creo que solo tendría equivalencia al sonido de un ejercito haciendo un asedio. Algunos comentarios del tipo "Pues ya llevamos aquí una hora". Me fui con mi amigo a hacer cola y ver como la cola avanzaba en el tiempo pero no en el espacio. Era como una partida de profesionales del escondite inglés, el juego ese que te tienes que quedar quieto si no te pillan.
Finalmente al llegar al mostrador un chico que supongo que sería un asesino en serie para merecer ese castigo buscó en una libreta, no lo buscó en un ordenador, lo buscó en una libreta nuestra reserva y nos dio nuestras tarjetas llave.
Dos habitaciones contiguas para las dos parejas que íbamos.
Al ir avanzando por el pasillo se oían voces de lo que parecía nuestra habitación, como una discusión, pero de pronto música. Que la gente se pelee lo entiendo, dentro de mi habitación lo veo un poco más extraño, pero que en el fragor de la pelea de pronto se pongan a interpretar una pieza musical lo veo más peculiar. La puerta estaba abierta y la tele estaba encendida, el mando no iba y no se apagaba, el cable estaba por debajo del mueble así que toco moverlo un poco y algo se ve que toqué que encendí el aire acondicionado y tampoco se paraba.
Mi mujer salió y yo, en un momento de iluminación, aprovechando que todas nuestras cosas estaban en la habitación cerré la puerta para probar si iba la tarjeta. La tarjeta no funcionaba. Bajé a recepción. Las colas se habían ido compactando y la mala leche estaba a punto de hacerse visible. Me acerqué al mostrador bordeando las colas y tras un rato de espera sintiendo las miradas de ira clavadas en mi espalda llamé a una recepcionista y le cuento mis penas con la tarjeta, me la reprograma y subo.
No abría.
Vuelvo a bajar, vuelvo a bordear las colas, les miró con la cara esa que tienes cuando estas saliendo del dentista y ves a los que tienen que entrar todavía y con la vista intentas decirles "Se lo que sientes, yo he estado ahí y la cosa no mejora luego"
Llamo a otra recepcionista:
- Hola, buenas, mira que tengo esta tarjeta
- Sí es la llave - Pues mira que yo pensaba que era una de esas tarjetas black.
- Ya pero que no abre la puerta
- La estas poniendo bien? - La tarjeta tiene una flecha dibujada en todo el frontal
- Creo que si - Es este momento ya dudaba de todo
- En tu habitación, la 5004 - No no, la estoy metiendo en la de una chica inglesa de la que soy acosador
- Claro en la mía, me la acaban de reprogramar.
- Te doy una tarjeta nueva
Subo a mi habitación otra vez y NO ABRÍA.
Bajo a recepción. Ahora ya no miro a las colas, me importa un bledo las personas, sus maletas, los niños franceses y sus camisetas del PSG y las abuelas con las sombrillas.
- Me han reprogramado la tarjeta, me la han cambiado y no se abre.
- ¿La puerta? - No, un portal a un reino mágico
- Si la puerta de la 5004
- Ahora llamo a uno de mantenimiento
Me quedo allí esperando a que llame
- Ahora le llamo
La miro, me mira, nos miramos
- Le llamo
Subo a la habitación y gracias a un escuadrón de señoras de la limpieza consigo entrar la habitación, mientras esperamos mis amigos nos preguntan si no escuchábamos un pitido continuo y era verdad, se oía como el pitido de una maquina y en estas que llega el de mantenimiento.
Va hacia la puerta y me pide la tarjeta y se la lleva para reprogramarla, cuando vuelve SIGUE SIN ABRIR. Así que dice "Pues lo mismo es la cerradura" Así que saca como una calculadora grande con un cable, la enchufa a la cerradura y tras unos momentos de tensión comienza a funcionar la cerradura, nos abrazamos todos, lloramos y sentimos como la vida vuelve a tener sentido.
A todo esto que desde la habitación a través de la cortina se intuía una terraza grande, al abrir la puerta de la terraza veo que estamos en el terrado del hotel. Todo el terrado era nuestra terraza con decenas de maquinas de aire acondicionado distribuidas, algunas chapas de metal y cables, pero ya me daba igual podrían haber puesto calabozos medievales y nada me hubiera extrañado.
Al salir de la habitación me encuentro con unos vecinos de pasillo y les pregunto:
- Perdona ¿Oís vosotros también el pitido este?
- PUES CLARO QUE LO OÍMOS, y ademas no va la cerradura - Tenía el humor ese que se te pone cuando te dicen "pues habrá que hacer una colonoscopia y nos hemos quedado sin anestesia"
Asi que me aparté un poco para que pudieran disfrutar de su ira en soledad.
Bajamos a recepción para ir a buscar nuestro picnic para irnos a Port Aventura.
- Si mira es que ya no hacemos picnic porque lo habéis pedido tan tarde
- Mira llevamos tres horas haciendo cola y jugando con las cerraduras y ahora queremos nuestro picnic - Les comentó mi amigo.
Desde cocina sacaron unas bolsitas y con esa ilusión que te entra cuando te dan comida y son las 17:00 y no has podido comer abrimos las bolsas y en ellas había un sandwich de jamón y queso de una tristeza infinita, pero teníamos tanta hambre que hasta el corcho nos pareció un manjar.
Nos regalaron unas plazas de parking, la mía tenía tanto espacio entre la columna y la pared que al meter el coche casi hago efecto ventosa.
Pero bueno tras más de tres horas todo se había solucionado, y aunque mi puerta siguió fallando el resto de días las aventuras son para vivirlas.
"Nunca reservéis habitación en un hotel en su primer día de temporada"He estado en Port Aventura este pasado fin de se semana y la verdad es que ha estado genial, sobretodo por los que hemos ido, pero lo importante que quiero destacar es el hotel del que quiero dejar bien claro su nombre "HOTEL BEST CAP SALOU" para ver si consigo hacerle algo de "publicidad".
El 1 de mayo, festivo en España, he visto que por la carreteras se mueven el equivalente en coches a la población de China y haciendo alarde de conciencia colectiva a todos los coches nos apetecía ir a Salou con lo que el viaje de ida fue en procesión.
El hotel está ubicado a las afueras de Salou en una zona muy bonita en la que se olvidaron de dejar sitio para aparcar los coches, se ve que estaba previsto que a los turistas los tiraran desde helicópteros como si fueran cajas de provisiones. Al no habernos informado nosotros intentamos ir en coche, el parking parecía la calle principal de Nueva Delhi el primer día de rebajas. Hay canalones en las bandejas que están mas holgados de lo que estábamos allí. Viendo como estaba decidí ir dando vueltas ampliando el radio hasta que conseguí aparcar a una distancia tal que mi móvil entendió que estaba haciendo senderismo en el camino de vuelta y me recomendaba parar a descansar.
Cuando entre en el vestíbulo del hotel la visión era aterradora. Cientos de personas organizadas en tres colas encaradas a un mostrador. Cientos de personas, muchos de ellos franceses, haciendo cola para hacer check·in. Se podía oír ese rumor constante que creo que solo tendría equivalencia al sonido de un ejercito haciendo un asedio. Algunos comentarios del tipo "Pues ya llevamos aquí una hora". Me fui con mi amigo a hacer cola y ver como la cola avanzaba en el tiempo pero no en el espacio. Era como una partida de profesionales del escondite inglés, el juego ese que te tienes que quedar quieto si no te pillan.
Finalmente al llegar al mostrador un chico que supongo que sería un asesino en serie para merecer ese castigo buscó en una libreta, no lo buscó en un ordenador, lo buscó en una libreta nuestra reserva y nos dio nuestras tarjetas llave.
Dos habitaciones contiguas para las dos parejas que íbamos.
Al ir avanzando por el pasillo se oían voces de lo que parecía nuestra habitación, como una discusión, pero de pronto música. Que la gente se pelee lo entiendo, dentro de mi habitación lo veo un poco más extraño, pero que en el fragor de la pelea de pronto se pongan a interpretar una pieza musical lo veo más peculiar. La puerta estaba abierta y la tele estaba encendida, el mando no iba y no se apagaba, el cable estaba por debajo del mueble así que toco moverlo un poco y algo se ve que toqué que encendí el aire acondicionado y tampoco se paraba.
Mi mujer salió y yo, en un momento de iluminación, aprovechando que todas nuestras cosas estaban en la habitación cerré la puerta para probar si iba la tarjeta. La tarjeta no funcionaba. Bajé a recepción. Las colas se habían ido compactando y la mala leche estaba a punto de hacerse visible. Me acerqué al mostrador bordeando las colas y tras un rato de espera sintiendo las miradas de ira clavadas en mi espalda llamé a una recepcionista y le cuento mis penas con la tarjeta, me la reprograma y subo.
No abría.
Vuelvo a bajar, vuelvo a bordear las colas, les miró con la cara esa que tienes cuando estas saliendo del dentista y ves a los que tienen que entrar todavía y con la vista intentas decirles "Se lo que sientes, yo he estado ahí y la cosa no mejora luego"
Llamo a otra recepcionista:
- Hola, buenas, mira que tengo esta tarjeta
- Sí es la llave - Pues mira que yo pensaba que era una de esas tarjetas black.
- Ya pero que no abre la puerta
- La estas poniendo bien? - La tarjeta tiene una flecha dibujada en todo el frontal
- Creo que si - Es este momento ya dudaba de todo
- En tu habitación, la 5004 - No no, la estoy metiendo en la de una chica inglesa de la que soy acosador
- Claro en la mía, me la acaban de reprogramar.
- Te doy una tarjeta nueva
Subo a mi habitación otra vez y NO ABRÍA.
Bajo a recepción. Ahora ya no miro a las colas, me importa un bledo las personas, sus maletas, los niños franceses y sus camisetas del PSG y las abuelas con las sombrillas.
- Me han reprogramado la tarjeta, me la han cambiado y no se abre.
- ¿La puerta? - No, un portal a un reino mágico
- Si la puerta de la 5004
- Ahora llamo a uno de mantenimiento
Me quedo allí esperando a que llame
- Ahora le llamo
La miro, me mira, nos miramos
- Le llamo
Subo a la habitación y gracias a un escuadrón de señoras de la limpieza consigo entrar la habitación, mientras esperamos mis amigos nos preguntan si no escuchábamos un pitido continuo y era verdad, se oía como el pitido de una maquina y en estas que llega el de mantenimiento.
Va hacia la puerta y me pide la tarjeta y se la lleva para reprogramarla, cuando vuelve SIGUE SIN ABRIR. Así que dice "Pues lo mismo es la cerradura" Así que saca como una calculadora grande con un cable, la enchufa a la cerradura y tras unos momentos de tensión comienza a funcionar la cerradura, nos abrazamos todos, lloramos y sentimos como la vida vuelve a tener sentido.
A todo esto que desde la habitación a través de la cortina se intuía una terraza grande, al abrir la puerta de la terraza veo que estamos en el terrado del hotel. Todo el terrado era nuestra terraza con decenas de maquinas de aire acondicionado distribuidas, algunas chapas de metal y cables, pero ya me daba igual podrían haber puesto calabozos medievales y nada me hubiera extrañado.
Al salir de la habitación me encuentro con unos vecinos de pasillo y les pregunto:
- Perdona ¿Oís vosotros también el pitido este?
- PUES CLARO QUE LO OÍMOS, y ademas no va la cerradura - Tenía el humor ese que se te pone cuando te dicen "pues habrá que hacer una colonoscopia y nos hemos quedado sin anestesia"
Asi que me aparté un poco para que pudieran disfrutar de su ira en soledad.
Bajamos a recepción para ir a buscar nuestro picnic para irnos a Port Aventura.
- Si mira es que ya no hacemos picnic porque lo habéis pedido tan tarde
- Mira llevamos tres horas haciendo cola y jugando con las cerraduras y ahora queremos nuestro picnic - Les comentó mi amigo.
Desde cocina sacaron unas bolsitas y con esa ilusión que te entra cuando te dan comida y son las 17:00 y no has podido comer abrimos las bolsas y en ellas había un sandwich de jamón y queso de una tristeza infinita, pero teníamos tanta hambre que hasta el corcho nos pareció un manjar.
Nos regalaron unas plazas de parking, la mía tenía tanto espacio entre la columna y la pared que al meter el coche casi hago efecto ventosa.
Pero bueno tras más de tres horas todo se había solucionado, y aunque mi puerta siguió fallando el resto de días las aventuras son para vivirlas.
06 febrero 2015
Sueños de dientes, realidades de muelas
Hoy he tenido un sueño de esos inquietantes. No recuerdo el contexto, solo recuerdo que en un momento he empezado a escupir dientes, no había sangre sólo escupía dientes como si me sobraran.
Este sueño me ha hecho recordar una experiencia aún mas inquietante cuando tuve que ir al dentista para que me arrancara una muela.
Mi dentista, que en realidad no es mía (creo que no es legal comprarse humanos de ninguna profesión), es un poco peculiar; pero buena en su peculiaridad. Es muy simpática y muy bajita y no muy corpulenta. Esto hizo que lo primero que pensara cuando me dijo que me tenía que sacarme la muela fuera que si ella podría.
Antes de llegar al día de la extracción ya había tenido que ir varias veces a tapar agujeros como si me hubiera tocado la lotería. Si bien mi dentista es un ejemplo de dedicación sus ayudantes son la viva imagen de la desgana, tanto es así que en más de una ocasión tuve que coger el aspirador de baba maldito para colocarlo bien porque la buena chica lo ponía en el único sitio seco mientras miraba muy interesada el funcionamiento de las bombillas de bajo consumo del techo.
Siempre me han fascinado los dentistas. En cualquier otra circunstancia veríamos extraño que una persona se pusiera a unos centímetros de nuestra cara mirándonos la boca como si esperara que ocurriera algo.
Llegó el día de la extracción. Yo iba tan tranquilo como una vaca entrando en un McDonalds. Saludé a los que esperaban sentados como si fueran gladiadores mancos esperando a entrar en el circo.
- Hola David. Vamos a ver que tal vas
- Un poco nervioso – En este momento me sudaban tanto las manos que había un riesgo serio de morir deshidratado
- No pasa nada – Posiblemente a ella no le pasaría nada. Yo iba a pasar por cosas – Vamos a ver la muela. ¿Te duele?
- Si que duele hoy la quitamos no
- Hay que mirar porque como es la del juicio puede resultar complicado – En este momento podría haber arrancado los pequeños reposabrazos del asiento. Por cierto ¿quien diseña esos asientos? Si dejas los brazos colgando es posible que en algún momento toques al dentista y le incomodes y mi interés principal es que ella estuviera lo más comoda posible y acabara pronto. Si cruzas los brazos es raro, parece que estés enfadado y solo queda la postura de barrera en una falta de futbol con las manos tapando como si esperaras que en algún momento se cayera el foco ese de Batman que utilizan para iluminarte y te esterilizara.
- Pues si es complicado no se
- No mira la muela está abajo y ahí es más fácil sacarla porque es esponjoso – Primero, la muela siempre estuvo abajo. Las muelas son de natural quieto y segundo no sabia que mi barbilla es esponjosa
- Bueno te voy a dormir
- ¿Entero?
- Que gracioso, coge aire y suéltalo – mientras decía esto cogía esa jeringuilla de metal tan tranquilizadora que parece sacada de una peli de médicos locos nazis. – Esperamos un momento a que se duerma
Esperamos un momento, un momento que en mi mente duró más que algunas civilizaciones clásicas, y empezó a meter en mi boca utensilios: el aspirador, un espejito, unas pinzas y unos alicates. Ayudante y dentista estaban mirando dentro de mí como si me fuera a psicoanalizar. Yo miraba las bombillas de bajo consumo que por momentos también a mi me parecían muy interesantes.
Empezaron a tirar de la muela como si quisieran sacarme la mandibula por la boca y tras un rato la dentista le dijo a su ayudante:
- Trae LA LLAVE - lo dijo en un tono como que en realidad era una forma de hablar. Como si en realidad la llave era la forma como conocían a un dentista Serbio exboxeador. – La llave de pico de loro
Al momento bajo la ayudante con un paquete en las manos de un tamaño que hacía pensar que inicialmente no fue diseñada para ser introducida en una boca.
La llave de pico de loro se agarró a mi muela y la empezó a mover de izquierda a derecha con mucha insistencia. Si hubiera podido le habría dicho a mi muela: “Mira muela es hora de irse, tienes que ver cuando no eres bienvenida en un sitio. Tienes que pillar las indirectas y si te están reventando con unos alicates que podrían arrancar los tornillos de un submarino es momento de irse y ver mundo”
Finalmente una sensación de liberación. Como cuando te quitas unos pantalones que te van pequeños. La cara de satisfacción de la dentista lo decía todo y el sabor a metal oxidado en mi boca decía el resto.
- Ya ha salido. Tenías muchas raíces
- ¿Gracias?
- Voy a ponerte esto para ver como cicatrizas – y diciendo esto me metió 3 metros de gasas en la boca
Al rato quitó las gasas y miró al hueco dejado por la muela que se fue.
- Cicatricas muy rápido, no te pondré puntos – Me abstuve de decirle que soy como Lobezno (Wolverine) pero como si se hubiera descuidado un tiempo
La cicatriz quedo, la muela estará ahora en el cementerio de las muelas y en breve me tocará ir a hacerme una limpieza.
Los dentistas que haríamos sin ellos.
Este sueño me ha hecho recordar una experiencia aún mas inquietante cuando tuve que ir al dentista para que me arrancara una muela.
Mi dentista, que en realidad no es mía (creo que no es legal comprarse humanos de ninguna profesión), es un poco peculiar; pero buena en su peculiaridad. Es muy simpática y muy bajita y no muy corpulenta. Esto hizo que lo primero que pensara cuando me dijo que me tenía que sacarme la muela fuera que si ella podría.
Antes de llegar al día de la extracción ya había tenido que ir varias veces a tapar agujeros como si me hubiera tocado la lotería. Si bien mi dentista es un ejemplo de dedicación sus ayudantes son la viva imagen de la desgana, tanto es así que en más de una ocasión tuve que coger el aspirador de baba maldito para colocarlo bien porque la buena chica lo ponía en el único sitio seco mientras miraba muy interesada el funcionamiento de las bombillas de bajo consumo del techo.
Siempre me han fascinado los dentistas. En cualquier otra circunstancia veríamos extraño que una persona se pusiera a unos centímetros de nuestra cara mirándonos la boca como si esperara que ocurriera algo.
Llegó el día de la extracción. Yo iba tan tranquilo como una vaca entrando en un McDonalds. Saludé a los que esperaban sentados como si fueran gladiadores mancos esperando a entrar en el circo.
- Hola David. Vamos a ver que tal vas
- Un poco nervioso – En este momento me sudaban tanto las manos que había un riesgo serio de morir deshidratado
- No pasa nada – Posiblemente a ella no le pasaría nada. Yo iba a pasar por cosas – Vamos a ver la muela. ¿Te duele?
- Si que duele hoy la quitamos no
- Hay que mirar porque como es la del juicio puede resultar complicado – En este momento podría haber arrancado los pequeños reposabrazos del asiento. Por cierto ¿quien diseña esos asientos? Si dejas los brazos colgando es posible que en algún momento toques al dentista y le incomodes y mi interés principal es que ella estuviera lo más comoda posible y acabara pronto. Si cruzas los brazos es raro, parece que estés enfadado y solo queda la postura de barrera en una falta de futbol con las manos tapando como si esperaras que en algún momento se cayera el foco ese de Batman que utilizan para iluminarte y te esterilizara.
- Pues si es complicado no se
- No mira la muela está abajo y ahí es más fácil sacarla porque es esponjoso – Primero, la muela siempre estuvo abajo. Las muelas son de natural quieto y segundo no sabia que mi barbilla es esponjosa
- Bueno te voy a dormir
- ¿Entero?
- Que gracioso, coge aire y suéltalo – mientras decía esto cogía esa jeringuilla de metal tan tranquilizadora que parece sacada de una peli de médicos locos nazis. – Esperamos un momento a que se duerma
Esperamos un momento, un momento que en mi mente duró más que algunas civilizaciones clásicas, y empezó a meter en mi boca utensilios: el aspirador, un espejito, unas pinzas y unos alicates. Ayudante y dentista estaban mirando dentro de mí como si me fuera a psicoanalizar. Yo miraba las bombillas de bajo consumo que por momentos también a mi me parecían muy interesantes.
Empezaron a tirar de la muela como si quisieran sacarme la mandibula por la boca y tras un rato la dentista le dijo a su ayudante:
- Trae LA LLAVE - lo dijo en un tono como que en realidad era una forma de hablar. Como si en realidad la llave era la forma como conocían a un dentista Serbio exboxeador. – La llave de pico de loro
Al momento bajo la ayudante con un paquete en las manos de un tamaño que hacía pensar que inicialmente no fue diseñada para ser introducida en una boca.
La llave de pico de loro se agarró a mi muela y la empezó a mover de izquierda a derecha con mucha insistencia. Si hubiera podido le habría dicho a mi muela: “Mira muela es hora de irse, tienes que ver cuando no eres bienvenida en un sitio. Tienes que pillar las indirectas y si te están reventando con unos alicates que podrían arrancar los tornillos de un submarino es momento de irse y ver mundo”
Finalmente una sensación de liberación. Como cuando te quitas unos pantalones que te van pequeños. La cara de satisfacción de la dentista lo decía todo y el sabor a metal oxidado en mi boca decía el resto.
- Ya ha salido. Tenías muchas raíces
- ¿Gracias?
- Voy a ponerte esto para ver como cicatrizas – y diciendo esto me metió 3 metros de gasas en la boca
Al rato quitó las gasas y miró al hueco dejado por la muela que se fue.
- Cicatricas muy rápido, no te pondré puntos – Me abstuve de decirle que soy como Lobezno (Wolverine) pero como si se hubiera descuidado un tiempo
La cicatriz quedo, la muela estará ahora en el cementerio de las muelas y en breve me tocará ir a hacerme una limpieza.
Los dentistas que haríamos sin ellos.
02 junio 2014
London is calling, otra vez.
Hace poco me invocaron desde Londres y yo que soy poco de decir que "no" tuve que ir.
Últimamente estoy viajando bastante y he optado para mantener mi salud emocional estar siempre dos horas antes en el aeropuerto. La tranquilidad se me tiene que notar en el rostro y la gente quiere tener contacto físico con alguien que para variar va tranquilo, especialmente quieren tocarme los guardias de seguridad. Esta vez no me salte el arco de metales pero aún y así fui agraciado con el tercer cacheo seguido en los tres últimos vuelos.
Ya en el avión me di cuenta de que había un chico esposado sentado entre otros dos hacia la cola del avión. He visto muchas peliculas de acción y sabía como iba a acabar el vuelo y estaba preparado. Me pase todo el vuelo esperando que se levantaran un grupo de árabes, tomaran el avión, Bruce Willis saliera de la bodega del avión, yo haría de informático que hackea los moviles desde el lavabo mientras Bruce Willis me metía prisa. Nunca he hackeado un móvil así que me iba documentando que luego con presión lo mismo les instalo el Candy Crush en vez de un virus. Llegando ya a Londres me daban ganas de levantarme y gritar "ES QUE NADIE VA A SECUESTRAR ESTE AVIÓN, ¿TENGO QUE HACERLO YO? eh ¿TENGO QUE HACERLO?"
Después del avión, tuve que coger un tren que me llevara de Gatwick al centro. Con todo el camino llegué pasada la una de la mañana y no había metro. Fuimos todo el tren a una parada de taxi y mientras esperaba se me acerca un hombre siniestro y me coge del brazo. Yo pensaba "Esto era en el avión, ¿ahora que vas a secuestrar?"
- Taxi
- Si estoy esperando uno
- Yo te llevo
- Es que no eres mi tipo
- Yo te llevo
- Pagare con tarjeta
- Te llevo a un cajero
- Espero un taxi de verdad gracias
- Te llevo
- Que no, no te pagaré
-...
Y se fue a por otros que si que se fueron con el.
Ya en el taxi estuve hablando del taxista sobre la final de Champions. El me dijo que el Real Madrid no le gusta porque es el equipo que recibe ayudas del gobierno y que deben mucho dinero a hacienda. Yo le confirme todo eso y que además Cristiano Ronaldo en realidad era francés y que por eso caia tan mal.
Llegue al hotel más tarde de lo que habría esperado. En realidad era un aparthotel, y mi apartamento era la perfecto definición de sobredimensionado. Dos habitaciones de matrimonio, dos baños, comedor con dos sofas, mesa, cuatro sillas, cocina completa.
A todo esto estrenaba zapatos. Los zapatos parecían diseñados por Hitler después de una noche de insomnio. Me dejaron los talones destrozados y tenía que ir a trabajar a primera hora a unos 15 minutos andando.
Después de desayunar me fui a buscar una farmacia donde comprar tiritas. Mi camino hasta encontrar una fue a ese paso tan distinguido que queda cuando intentas andar solo apoyando los talones para que el pie no tenga nada de juego y haya el menor roce posible y aún y así es como si te estuvieran serrando el pie utilizando una lima de uñas. Recordé que es muy normal en los supermercados encontrar estas cosas. Entre en uno y un amable dependiente me atendió:
- ¿Que quiere?
- Queria tiras - Es que la palabra tecnica en ingles para tiritas no la sabía y pense que utilizando eso
- ¿Tiras?
- Si Tiras, Vendas, para el dolor
- Pero Tiras - En este momento se acercaron otros dependientes presuponiendo que habría algo que contar al final del día.
- Me están matando los zapatos, quiero algo que poner entre el zapato y el pie o la eutanasia, lo que tenga mas a mano.
- El ultimo estante
Compré las tiritas, me puse un par y solo faltaron coros celestiales cantando alrededor mio.
El trabajo fue bien, para lo que fui invocado fue saliendo muy bien y llegó el momento de salir y decidimos ir a cenar. Antes de cenar me llevaron a un local donde querían tomar algo antes de cenar. Habían pedido algo para picar y trajeron el kit del frito: patatas fritas, pescado frito, hamburguesas y más patatas fritas. Me preguntaron que quería beber y les dije que una cerveza estaría bien. Hubo ese momento de silencio en el que solo faltan los grillos "cri cri cri". No se bebe cerveza y en su indignación ficticia me dejaron con la carta de bebidas mientras ellos fueron a pedir la ronda para los que estabamos allí. Trajeron dos botellas de champagne, mis instintos de pobre se dispararon. Es como el sentido aracnido de Spiderman pero se dispara por ejemplo cuando una dependienta te intenta esconder el precio de una chaqueta o un reloj. Busque en la carta de vinos que estaba leyendo y vi que cada botella eran 180 libras, mi mente se disparó. Ya no sabía en que convertirlo, eso en campos de fútbol cuanto es? o era en tazas?
Pero es que los ingleses beben y beben bien. Yo iba poniendo la mano sobre la taza pero ellos dieron buena cuenta de las botellas y otro se levantó y trajo dos botellas más. "Ahí va el salario mínimo español encima de la mesa en bebida". Yo bebí un poco más del que me quedaba y ellos también acabaron con estas dos y se levantó un tercero y trajo dos botellas más. Yo iba dando cuenta de las patatas y pensando como me levante yo y le pase a mi jefe un cargo de 400 euros en champagne será la ultima vez que viaje. Entonces trajeron unas jarras de agua, lima y hielo que era como la señal de fin fiesta.
Al salir nos dirigimos a un italiano. Cenamos entre gritos de italianos y yo me sentía como en España, nada de la flema inglesa. Gritos, jarana. Estábamos en mi territorio.
Al día siguiente el trabajo salió y tocaba volver a casa. Ya en Gatwick me volvieron a cachear. Estoy empezando a pensar que hay un terrorista internacional que es mi hermano gemelo. Ya habiendo pasado todos los controles de seguridad informaron que mi vuelo llevaba una hora de retraso que acabo siendo finalmente 35 minutos.
Me acomodé en el asiento del avión de Vueling. Vueling dispone sus filas pensando en que la gente habrá facturado las piernas, a mí se me había pasado y me encontré que, todavía con los pies doloridos, tenía que sentarme como si fuera una señorita en los años sesenta en una Vespa por la costa del Adriatico, las dos piernecicas a un lado. Cuando pensaba que el vuelo se me iba a hacer largo entro un grupo de chavales que volvían de su viaje de fin de curso. Españoles. Una clase de quinceañores españoles es lo que supongo que habría en los aviones que chocaron contra las torres gemelas. Es que son capaces de volver loco al terrorista más sensato. No habían pasado ni diez minutos y yo tenía ganas de abrir la puerta e irlos lanzando uno a uno.
Aterrizamos en Barcelona, aplaudieron, chillaron y una entero avión respiró tranquila cuando los vieron salir.
26 mayo 2014
Me llamo David y he ido a un mercadillo
Odio ir a comprar ropa. Odio ir a comprar ropa para mí y me resulta algo más llevadero si no tengo que probarme nada, sólo si voy de acompañante. Pero aún y así si puedo evitarlo...
Resulta que hay un almacén o fábrica de Mango que varias veces al año organiza un mercadillo. Yo había estado antes en mercadillos, de esos en que te intentan vender bragas a 3 euros, una cabeza de ajos y una radio rota. Hasta la fecha esa era mi referencia en cuanto a mercadillos: gritos, ajos y bragas.
El mercadillo de mango es diferente. Primero tienes que ir a un polígono industrial. Aparcas a las afueras y ves unas naves grandes donde indica Mango Outlet y al lado en un cartel rojo "MANGO MERCADILLO". El cartel ya estaba medio descolgado como queriendo decir... La entrada al mercadillo no presagiaba nada bueno, un montón de cajas vacías, reventadas, llenas de plasticos y poliexpan. Un maniquí viejo roto con un vestido manchado y roto y unas escaleras estrechas. Si uno ha visto alguna vez una pelicula de acción sabe que subiendo las escaleras solo puede haber tiros, muerte y destrucción. Las escaleras eran tan estrechas que solo se podía subir en fila de a uno y cuando llegue arriba...
Era como si hubiera pasado un tornado. Justo al final de la escalera una montaña de ropa que me llegaba al hombro. Descuidadamente aparte unos trapos y salió una mujer por el otro lado, posiblemente estaría agotada, le volví a dejar los trapos encima no fuera a ser.
Íbamos varios amigos. Una de las que iba con nosotras fue como un depredador que oliera sangre y se lanzó a unas cajas que estaban un poco más lejos. El resto nos quedamos admirando unos segundos al pie de la escalera la escena dantesca que se extendía delante nuestro. La nave era la que escogerías si tuvieras que ir a pegarle una paliza a alguien. Ventanas rotas y semitapadas, zonas elevadas de acceso imposible, tejados con vigas descubiertas. Soy incapaz de recordar si había música, solo recuerdo un zumbido un rumor de cientos de mujeres rebuscando en montañas de ropa solo interrumpidos por los gritos de alguna que buscaba a sus compañeras para asegurarse de que la ganga que tenía en las manos le quedaba bien.
En su día alguien pensó en poner carteles como para ordenar: Camisetas 3€, Pantalones 4€. Luego fueron invadidos por una horda vikinga y los carteles colgaban sobre cajones que a duras penas sostenían las montañas de ropa. Al ir caminando entre pantalones y chaquetas de vez en cuando se provocaban aludes de camisetas, pero no había tiempo para recoger y acabé andando sobre tops y a nadie le importaba.
Una mujer metida medio cuerpo en un cajón, supongo que estaría buscando su hijo por el empeño que le ponía, al ir escarbando en ropa provocó que una avalancha de bolsos cayeran delante mio, algunos los pisé otros se unieron a la alfombra de tops que ya había.
Unos chicos cargaban cajas de cartón que irían llenas de feromonas, porque justo detrás iban varias mujeres siguiéndolos. Los chicos rompieron las cajas y como cayeron más tops y camisetas. Era como si esas mujeres se alimentaran de ropa y llevaran un invierno sin comer.
No había probadores.
Quiero que penséis un momento en esa idea: No hay probadores.
Muchas mujeres se prueban la ropa sobre la que ya llevan con lo que es como si estuvieran a punto de coger síndrome de Diógenes y empezar a acumular prendas. Otras decidieron que mejor se quitaban la ropa que llevaban y se hacían la prueba... no digo más y lo digo todo.
Entiendo que no pongan perchas, cualquier cosa ahí podría ser usada como arma.
Yo estaba con un amigo mirándolo todo desde la cola en que nos pusieron para ir guardando el turno.
No creo que vuelva nunca más en la vida. Pero es toda una experiencia. Era como en las películas de futuros distópicos en la que la humanidad ha sido casi exterminada y los que quedan van a robar a los supermercados pero en tiendas de ropa.
Yo quiero ir a los mercadillos de bragas y ajos.
05 mayo 2014
He visto el tunel... otra vez
Si te duele algo, no mires por Internet. Esta máxima que debería salir cuando se enciende el ordenador, personalmente se lo recomiendo a todo el mundo, en especial a mi mujer, pero cuando se tratan de dolores propios pues hago lo que me da la gana y sufro.
Poco antes del puente del 1 de mayo, día del trabajo, me empezó a doler el pecho. Claramente era un dolor similar a un dolor de infarto que nunca he tenido y no me gusta exagerar. No me hacía falta, pero busqué en Google, y también podía ser cáncer de unos 15 órganos. Una voz queda dentro de mí susurraba, lo mismo es un mal gesto (si la hubiera escuchado bien me habría dado cuenta de que esa voz sonaba igual que la de mi padre, todo son malos gestos y al final acierta), callé esa voz va a saber más esa voz que escucho yo solo más que una web que leen millones de personas.
El dolor ni se marchaba ni disminuía. Claro yo había leído y claramente tenía todos los síntomas y los síntomas que no tenía habían sido incorporados a la par que leía. Así que decidí irme al hospital o al tanatorio para ahorrar los portes.
Me despedí de compañeros y fui a la Quirón. Ya en la sala espera me puse a leer un libro que llevo a mitad "La orden del sol negro" de como los médicos nazis experimentaron con personas, estaba tan bien ambientado que solo faltaba un medico loco tocando el órgano al final de la sala.
Me hacen pasar a un despacho donde me toman la tensión y me ponen una pinza en el dedo. Miran los resultados y me pasan a otro despacho con el rótulo "ATENCIÓN INMEDIATA". Señores que diseñan hospitales ¿porque no usan eufemismos? En los parvularios no llaman a las clases "NIÑOS QUE TE HARÁN RETOMAR TU TRATAMIENTO DE ANSIOLÍTICOS" sino que ponen "LOS MONITOS" o "LOS DELFINES". Tras meterme en la sala de "ATENCION INMEDIATA", que era lo único que faltaba para confirmarme todos mis presagios, me dejaron allí bastante rato. Yo miraba a los celadores como intentaban ligar con las enfermeras. ¿Qué les pasa a los celadores? Es como si escogieran a machos en celo para mover enfermos, es superior a ellos en cuanto se paran empiezan a ligar con las enfermeras que tampoco se hacen mucho de rogar. Pues eso, yo les miraba implorando atención, posiblemente eran mis últimas horas y las iba a pasar en una habitácion en la que había un cajón que ponía "RESUCITACIÓN", otro "ENTUBAR" y nombres tan tranquilizadores como esos en el resto. Vino un celador que consiguió resistir los cantos de sirena de las enfermeras y me llevo a hacer radiografías.
Una enfermera que parecía que había parado un momento de jugar a la charranca por lo jovén que se la veía me indicó como tenía que ponerme y me echo tres fotos a mi mejor parte, a mi interior que es donde yo guardo la belleza. Siempre me lo han dicho.
Otro celador me dijo que volviera a la sala de atención inmediata.
Al poco vino una doctora. Miró mi bello interior, miró numeros en una pantalla y me volvíó a poner la pinza en el dedo.
- Había salido que tenias una saturación muy baja.
- A mi monitor también le pasaba eso, tocando un poco al final ya se ven bien los colores.
- ... - Nota mental. No hacer bromas malas de informáticos a no iniciados - Pero ahora la saturación es normal.
- Bien?
- Si bien, esta todo bien. Tienes una lesión mecánica.- Ya lo sabía yo. Soy como un T-1000. Soy un ciborg. Soy un T-1000 no pensado para correr.
- ¿Qué es un fallo mecánico?
- Un fallo no, una lesión. Es una lesión por un mal gesto. - La voz interior que ahora gritaba con la voz de mi padre me decía "TE LO DIJE, TE LO DIJE" y después me gritó "ES QUE TIENES QUE NO TIENES QUE PICAR ENTRE HORAS". Es mi padre.
- Ahora vendrá un celador - eso será si consiguen superar el embrujo de las encantadoras enfermeras - y te pondrá una inyección. Luego tu tienes que tomar durante tres días un Diazepan y un Enantium.
Vino un celador, se armó con una jeringuilla y me pinchó el culo. Pinchó como si tirara un dardo. Me había pinchado un Diazepan. Yo no soy nada aprensivo, así que en cuanto noté que cogía el bote con el Diazepan ya empecé a notar como una debilidad y luego cuando me lo pinchó la cosa si que se puso sería.
El Diazepan es un medicamento pensado para tranquilizarte en caso de que tengas que cambiarle el pañal a un niño con hambre al que le están saliendo los dientes mientras escuchas Justin Beaver ft. Pitbull en un Bershka de rebajas un sábado por la tarde. Si estas una situación menos tensa provoca pasotismo extremo.
Ya estoy mejor. Parte de la zona donde pusieron la inyección sigue dormida y el dolor de pecho está casi recuperado. Esta vez esquivé la parca pero quien sabe...
Poco antes del puente del 1 de mayo, día del trabajo, me empezó a doler el pecho. Claramente era un dolor similar a un dolor de infarto que nunca he tenido y no me gusta exagerar. No me hacía falta, pero busqué en Google, y también podía ser cáncer de unos 15 órganos. Una voz queda dentro de mí susurraba, lo mismo es un mal gesto (si la hubiera escuchado bien me habría dado cuenta de que esa voz sonaba igual que la de mi padre, todo son malos gestos y al final acierta), callé esa voz va a saber más esa voz que escucho yo solo más que una web que leen millones de personas.
El dolor ni se marchaba ni disminuía. Claro yo había leído y claramente tenía todos los síntomas y los síntomas que no tenía habían sido incorporados a la par que leía. Así que decidí irme al hospital o al tanatorio para ahorrar los portes.
Me despedí de compañeros y fui a la Quirón. Ya en la sala espera me puse a leer un libro que llevo a mitad "La orden del sol negro" de como los médicos nazis experimentaron con personas, estaba tan bien ambientado que solo faltaba un medico loco tocando el órgano al final de la sala.
Me hacen pasar a un despacho donde me toman la tensión y me ponen una pinza en el dedo. Miran los resultados y me pasan a otro despacho con el rótulo "ATENCIÓN INMEDIATA". Señores que diseñan hospitales ¿porque no usan eufemismos? En los parvularios no llaman a las clases "NIÑOS QUE TE HARÁN RETOMAR TU TRATAMIENTO DE ANSIOLÍTICOS" sino que ponen "LOS MONITOS" o "LOS DELFINES". Tras meterme en la sala de "ATENCION INMEDIATA", que era lo único que faltaba para confirmarme todos mis presagios, me dejaron allí bastante rato. Yo miraba a los celadores como intentaban ligar con las enfermeras. ¿Qué les pasa a los celadores? Es como si escogieran a machos en celo para mover enfermos, es superior a ellos en cuanto se paran empiezan a ligar con las enfermeras que tampoco se hacen mucho de rogar. Pues eso, yo les miraba implorando atención, posiblemente eran mis últimas horas y las iba a pasar en una habitácion en la que había un cajón que ponía "RESUCITACIÓN", otro "ENTUBAR" y nombres tan tranquilizadores como esos en el resto. Vino un celador que consiguió resistir los cantos de sirena de las enfermeras y me llevo a hacer radiografías.
Una enfermera que parecía que había parado un momento de jugar a la charranca por lo jovén que se la veía me indicó como tenía que ponerme y me echo tres fotos a mi mejor parte, a mi interior que es donde yo guardo la belleza. Siempre me lo han dicho.
Otro celador me dijo que volviera a la sala de atención inmediata.
Al poco vino una doctora. Miró mi bello interior, miró numeros en una pantalla y me volvíó a poner la pinza en el dedo.
- Había salido que tenias una saturación muy baja.
- A mi monitor también le pasaba eso, tocando un poco al final ya se ven bien los colores.
- ... - Nota mental. No hacer bromas malas de informáticos a no iniciados - Pero ahora la saturación es normal.
- Bien?
- Si bien, esta todo bien. Tienes una lesión mecánica.- Ya lo sabía yo. Soy como un T-1000. Soy un ciborg. Soy un T-1000 no pensado para correr.
- ¿Qué es un fallo mecánico?
- Un fallo no, una lesión. Es una lesión por un mal gesto. - La voz interior que ahora gritaba con la voz de mi padre me decía "TE LO DIJE, TE LO DIJE" y después me gritó "ES QUE TIENES QUE NO TIENES QUE PICAR ENTRE HORAS". Es mi padre.
- Ahora vendrá un celador - eso será si consiguen superar el embrujo de las encantadoras enfermeras - y te pondrá una inyección. Luego tu tienes que tomar durante tres días un Diazepan y un Enantium.
Vino un celador, se armó con una jeringuilla y me pinchó el culo. Pinchó como si tirara un dardo. Me había pinchado un Diazepan. Yo no soy nada aprensivo, así que en cuanto noté que cogía el bote con el Diazepan ya empecé a notar como una debilidad y luego cuando me lo pinchó la cosa si que se puso sería.
El Diazepan es un medicamento pensado para tranquilizarte en caso de que tengas que cambiarle el pañal a un niño con hambre al que le están saliendo los dientes mientras escuchas Justin Beaver ft. Pitbull en un Bershka de rebajas un sábado por la tarde. Si estas una situación menos tensa provoca pasotismo extremo.
Ya estoy mejor. Parte de la zona donde pusieron la inyección sigue dormida y el dolor de pecho está casi recuperado. Esta vez esquivé la parca pero quien sabe...
17 febrero 2014
Escapando de una mesa hundida
Escuchaba en la radio, en RAC1, recomendaciones de restaurantes románticos para la noche de San Valentín. Creo que es una bobería tener que hacer cosas románticas por temas de calendario porque le da al hecho el romanticismo de la declaración de hacienda, hay que hacerla porque toca aunque ganas no haya demasiadas. El caso es que me gusta escuchar recomendaciones de restaurantes y uno de los que recomendaron coincidió que había estado la semana anterior, era el restaurante Indochine en Barcelona.
El restaurante Indochine es espectacular, una cocina muy cuidada, camareros muy atentos, platos muy bien presentados, pero la decoración... que decoración. Me podrían haber puesto para comer un bigmac y me habría parecido alta cocina. Todo el local esta como inundado y las mesas en parte hundidas, una zona es como una choza flotante. Por el agua se mueven libremente unas carpas del tamaño de un tiburón pequeño y todo esta repleto de velas y orquídeas. Todo está dispuesto para que al sentarte quedes a la altura del suelo que es una pasarela de madera y el agua te quede a escasos centímetros del asiento. La mesa y los asientos no se pueden mover. Ante esta descripción espero que si alguno de Galicia está leyendo esto ya esté mirando vuelos para venir a Barcelona.
Pese a todo lo descrito yo no lo incluiría en mi lista de restaurantes románticos. El banco sobre el que te sientas queda ligeramente bajo la mesa para que sea cómodo comer y lo consigue. El problema es entrar y salir de la mesa.
Cuando vi la mesa lo primero que pensé fue "los dos cojines los voy a mandar al agua pero ya", empecé a introducir una pierna y al darme cuenta de que la pierna seguía unida al resto de mi cuerpo me vi forzado a empezar a bajar todo yo. En este punto ya no me preocupaba que los cojines acabaran en el agua solo me preocupaba que yo no les acompañara. Yo, que tengo referencias anteriores de mi torpeza, sabía que había posibilidades muy altas de que no todo acabara seco esa jornada. Conseguí meter ambas piernas y acabar sentado cómodamente habiendo pasado una tensión parecida a la de un artificiero daltónico con un ataque de hipo.
Una vez sentados los dos, había un tema recurrente en nuestras conversaciones "¿Cómo saldremos de aquí?" A nuestro lado había sentadas una pareja de mujeres de cierta edad y una envergadura considerable. Teníamos la esperanza de que acabaran antes que nosotros y pudiéramos ver la táctica de salida de la mujer mas grande, pero las condenadas se pusieron a hablar y se entretuvieron.
Un poco más alejado había una familia con un abuelete. Este sería nuestro candidato para ver su salida. Pero lo que vimos aquí fue una escena muy triste. Toda la familia se despidió de él y se levantaron y se fueron dejando al pobre abuelo allí, supongo que volverían después y que no lo dejaron allí solo porque no poder sacarlo. Si alguno va y hay un abuelo sentado en una mesa larga no es de atrezzo.
Una chica jovén delante nuestro salió de la mesa, lo hizo hasta de forma elegante y en dos o tres movimientos estaba de pie en la pasarela. Yo como si de una clase de aerobic se tratara intenté memorizar todos los pasos.
Llegó el momento de salir, y como si de una clase de aerobic tratara me di cuenta de que algun paso me estaba saltando. Mi pierna tiene un angulo máximo en el que puede ser doblada y ese angulo era claramente insuficiente para poner el pie en la pasarela. Moví la pierna hacia atrás y conseguí colocar la rodilla sobre el banco dándole una patada a mi abrigo que rozó el agua, el segundo cojín aterrizó en la parte seca del suelo como podría haber aterrizado en mitad de las carpas. Con una rodilla en el banco tomé impulso y libere la otra pierna, como único apoyo tenía la rodilla sobre el banco y mi equilibrio nunca será algo de lo que hablaran las leyendas. A riesgo de irme de lado al agua tuve que poner las dos manos sobre la pasarela y poner la otra rodilla sobre la pasarela. La separación entre rodillas era considerable en este punto así que gracilmente le di otra patada al abrigo y coloqué la otra rodilla en la pasarela. VOILA! estaba a cuatro patas en el pasillo de un restaurante. Hay algunas fotos realizadas por mi mujer que ya contaba con el espectáculo.
No entraría dentro de mis planes para una cena romántica quedarse a cuatro patas en el restaurante, esto hace que no entre en la lista de restaurantes románticos, pero si alguno cree sus capacidades de escapistas son suficientes es un restaurante que recomiendo.
El restaurante Indochine es espectacular, una cocina muy cuidada, camareros muy atentos, platos muy bien presentados, pero la decoración... que decoración. Me podrían haber puesto para comer un bigmac y me habría parecido alta cocina. Todo el local esta como inundado y las mesas en parte hundidas, una zona es como una choza flotante. Por el agua se mueven libremente unas carpas del tamaño de un tiburón pequeño y todo esta repleto de velas y orquídeas. Todo está dispuesto para que al sentarte quedes a la altura del suelo que es una pasarela de madera y el agua te quede a escasos centímetros del asiento. La mesa y los asientos no se pueden mover. Ante esta descripción espero que si alguno de Galicia está leyendo esto ya esté mirando vuelos para venir a Barcelona.
Pese a todo lo descrito yo no lo incluiría en mi lista de restaurantes románticos. El banco sobre el que te sientas queda ligeramente bajo la mesa para que sea cómodo comer y lo consigue. El problema es entrar y salir de la mesa.
Cuando vi la mesa lo primero que pensé fue "los dos cojines los voy a mandar al agua pero ya", empecé a introducir una pierna y al darme cuenta de que la pierna seguía unida al resto de mi cuerpo me vi forzado a empezar a bajar todo yo. En este punto ya no me preocupaba que los cojines acabaran en el agua solo me preocupaba que yo no les acompañara. Yo, que tengo referencias anteriores de mi torpeza, sabía que había posibilidades muy altas de que no todo acabara seco esa jornada. Conseguí meter ambas piernas y acabar sentado cómodamente habiendo pasado una tensión parecida a la de un artificiero daltónico con un ataque de hipo.
Una vez sentados los dos, había un tema recurrente en nuestras conversaciones "¿Cómo saldremos de aquí?" A nuestro lado había sentadas una pareja de mujeres de cierta edad y una envergadura considerable. Teníamos la esperanza de que acabaran antes que nosotros y pudiéramos ver la táctica de salida de la mujer mas grande, pero las condenadas se pusieron a hablar y se entretuvieron.
Un poco más alejado había una familia con un abuelete. Este sería nuestro candidato para ver su salida. Pero lo que vimos aquí fue una escena muy triste. Toda la familia se despidió de él y se levantaron y se fueron dejando al pobre abuelo allí, supongo que volverían después y que no lo dejaron allí solo porque no poder sacarlo. Si alguno va y hay un abuelo sentado en una mesa larga no es de atrezzo.
Una chica jovén delante nuestro salió de la mesa, lo hizo hasta de forma elegante y en dos o tres movimientos estaba de pie en la pasarela. Yo como si de una clase de aerobic se tratara intenté memorizar todos los pasos.
Llegó el momento de salir, y como si de una clase de aerobic tratara me di cuenta de que algun paso me estaba saltando. Mi pierna tiene un angulo máximo en el que puede ser doblada y ese angulo era claramente insuficiente para poner el pie en la pasarela. Moví la pierna hacia atrás y conseguí colocar la rodilla sobre el banco dándole una patada a mi abrigo que rozó el agua, el segundo cojín aterrizó en la parte seca del suelo como podría haber aterrizado en mitad de las carpas. Con una rodilla en el banco tomé impulso y libere la otra pierna, como único apoyo tenía la rodilla sobre el banco y mi equilibrio nunca será algo de lo que hablaran las leyendas. A riesgo de irme de lado al agua tuve que poner las dos manos sobre la pasarela y poner la otra rodilla sobre la pasarela. La separación entre rodillas era considerable en este punto así que gracilmente le di otra patada al abrigo y coloqué la otra rodilla en la pasarela. VOILA! estaba a cuatro patas en el pasillo de un restaurante. Hay algunas fotos realizadas por mi mujer que ya contaba con el espectáculo.
No entraría dentro de mis planes para una cena romántica quedarse a cuatro patas en el restaurante, esto hace que no entre en la lista de restaurantes románticos, pero si alguno cree sus capacidades de escapistas son suficientes es un restaurante que recomiendo.
17 diciembre 2013
Cuida a tus informáticos. Es tu responsabilidad.
Este texto va por todos los que tenéis una manada de informáticos cerca. Cuidar a un informático puede ser complicado si no sabes como hacerlo, un cuidado inadecuado puede estresarlos de tal manera como a hamsteres dopados con anfetaminas.
Lo primero que tienes que saber es a que especie pertenecen los que tienes. Últimos estudios sospechan que una gran parte de ellos pertenecen al reino de los hongos. Suelen aparecer en salas húmedas, quizá salas usadas por antiguos empleados y ahora abandonadas. En un primer momento puede salir uno solo pero con suficiente tiempo conseguirá reproducirse hasta ocupar todo el espacio disponible. En caso de plaga descontrolada lo mejor es cortar la conexión a Internet en la sala y suele ser suficiente para controlar la población.
Un informático medio puede tomarse su peso en café cada día. Si es un ejemplar joven puede sustituir el café por bebidas energéticas. En periodos de entrega de proyectos suelen suprimir la ingesta de agua como si fueran camellos atravesando el Sahara con prisas, si el proyecto va con retraso suelen suprimir también la capacidad de hablar.
En cuanto a la comida, cada vez hay más ejemplares que intentan cuidar su alimentación, pero un buen informático pura sangre ha de comer chocolate hasta que le cambie la pigmentación de la piel. Otras opciones como patatas fritas o ganchitos son opcionales, solo recomendable cuando la tensión proyecto haga que puedan cargar pilas frotandolas con las manos.
Muchos carecen de facultades olfativas. Si veis a uno durmiendo y os parece que por el olor podría estar muerto y momificado es un caso claro. Los informaticos son animales muy nerviosos, si se introduce un solo caso de momia en su espacio se alborotan como gallinas. Sería responsabilidad de los dueños de los informáticos limpiar la pecera informática antes de que la sala no huela como un baño medieval turco en un dia de verano.
Se sabe de algunos ejemplares que son fertiles y han conseguido reproducirse, incluso con hembras (no nos engañemos, la mayoria de los informáticos son machos) que no son de su especie. Normalmente los informáticos son torpes socialmente, algunos pueden sonrojarse en presencia del sexo contrario hasta temperaturas de fundir el oro.
Las jaulas de informaticos suelen tener el suelo recubierto de moqueta, esto los vuelve muy peligrosos. Son capaces de generar estática suficiente como para poder utilizarlos en ejecuciones por electrocución en Texas. Ellos no querrán hacer daños, pero en invierno pueden dar latigazos, en algunos casos visibles a simple vista.
Señales que te ayudaran a identificar el grado de nerviosismo de un informatico:
- Esta mirando la pantalla sin auriculares. Puedes acercarte sin problemas. Posiblemente este mirando el salvapantallas.
- Mirando la pantalla con auriculares, quizá uno sin poner. Está trabajando semi concentrado, deja que te vea, o incluso que te huela primero, pero acercate sin miedo.
- Esta con los dos cascos puestos y va tecleando a intervalos. Está concentrado, si vas a entregarle comida dejasela a la vista,si has de comentarle algo es mejor lanzar una bengala a cierta distancia y dejarle que reaccione.
- Esta con los auriculares puestos y la música al volumen de la megafonía del Camp Nou. Posiblemente no le compile lo que está haciendo. Para no iniciados "no compilar" sería como intentar cambiar una rueda y no tener de repuesto y "Unknown error" es como abrir la puerta de un alto horno asturiano, instalarte dentro y sentir que hace fresquito. Lo mejor es que te alejes, cierra las puertas, sería mas facil dormir al perro de Cujo que una aproximación amistosa.
- Esta con los auriculares puestos pero no se oye nada, es más están desenchufados, pero mueve la cabeza siguiendo un ritmo extraño. Este estado suele ir acompañado de una mirada que evidencia que, aunque este mirando la pantalla, esta viendo que el resto de mortales no puede ver. Ya no está entre nosotros, está en una dimensión de la que no podrá salir facilmente. En algunos casos ejemplares han quedado atrapados en esta dimensión y ya nunca pudieron volver por completo, los identificaras por frases como "no se porque nunca me devolvía valor si yo lo iniciaba bien", "yo una vez estuve trabajando 36 horas seguidas pero al final no salió".
Bueno y lo dejo porr aqui ahora, otro día sigo con mi curso de "Cuida a tus informáticos para dummies"
Lo primero que tienes que saber es a que especie pertenecen los que tienes. Últimos estudios sospechan que una gran parte de ellos pertenecen al reino de los hongos. Suelen aparecer en salas húmedas, quizá salas usadas por antiguos empleados y ahora abandonadas. En un primer momento puede salir uno solo pero con suficiente tiempo conseguirá reproducirse hasta ocupar todo el espacio disponible. En caso de plaga descontrolada lo mejor es cortar la conexión a Internet en la sala y suele ser suficiente para controlar la población.
Un informático medio puede tomarse su peso en café cada día. Si es un ejemplar joven puede sustituir el café por bebidas energéticas. En periodos de entrega de proyectos suelen suprimir la ingesta de agua como si fueran camellos atravesando el Sahara con prisas, si el proyecto va con retraso suelen suprimir también la capacidad de hablar.
En cuanto a la comida, cada vez hay más ejemplares que intentan cuidar su alimentación, pero un buen informático pura sangre ha de comer chocolate hasta que le cambie la pigmentación de la piel. Otras opciones como patatas fritas o ganchitos son opcionales, solo recomendable cuando la tensión proyecto haga que puedan cargar pilas frotandolas con las manos.
Muchos carecen de facultades olfativas. Si veis a uno durmiendo y os parece que por el olor podría estar muerto y momificado es un caso claro. Los informaticos son animales muy nerviosos, si se introduce un solo caso de momia en su espacio se alborotan como gallinas. Sería responsabilidad de los dueños de los informáticos limpiar la pecera informática antes de que la sala no huela como un baño medieval turco en un dia de verano.
Se sabe de algunos ejemplares que son fertiles y han conseguido reproducirse, incluso con hembras (no nos engañemos, la mayoria de los informáticos son machos) que no son de su especie. Normalmente los informáticos son torpes socialmente, algunos pueden sonrojarse en presencia del sexo contrario hasta temperaturas de fundir el oro.
Las jaulas de informaticos suelen tener el suelo recubierto de moqueta, esto los vuelve muy peligrosos. Son capaces de generar estática suficiente como para poder utilizarlos en ejecuciones por electrocución en Texas. Ellos no querrán hacer daños, pero en invierno pueden dar latigazos, en algunos casos visibles a simple vista.
Señales que te ayudaran a identificar el grado de nerviosismo de un informatico:
- Esta mirando la pantalla sin auriculares. Puedes acercarte sin problemas. Posiblemente este mirando el salvapantallas.
- Mirando la pantalla con auriculares, quizá uno sin poner. Está trabajando semi concentrado, deja que te vea, o incluso que te huela primero, pero acercate sin miedo.
- Esta con los dos cascos puestos y va tecleando a intervalos. Está concentrado, si vas a entregarle comida dejasela a la vista,si has de comentarle algo es mejor lanzar una bengala a cierta distancia y dejarle que reaccione.
- Esta con los auriculares puestos y la música al volumen de la megafonía del Camp Nou. Posiblemente no le compile lo que está haciendo. Para no iniciados "no compilar" sería como intentar cambiar una rueda y no tener de repuesto y "Unknown error" es como abrir la puerta de un alto horno asturiano, instalarte dentro y sentir que hace fresquito. Lo mejor es que te alejes, cierra las puertas, sería mas facil dormir al perro de Cujo que una aproximación amistosa.
- Esta con los auriculares puestos pero no se oye nada, es más están desenchufados, pero mueve la cabeza siguiendo un ritmo extraño. Este estado suele ir acompañado de una mirada que evidencia que, aunque este mirando la pantalla, esta viendo que el resto de mortales no puede ver. Ya no está entre nosotros, está en una dimensión de la que no podrá salir facilmente. En algunos casos ejemplares han quedado atrapados en esta dimensión y ya nunca pudieron volver por completo, los identificaras por frases como "no se porque nunca me devolvía valor si yo lo iniciaba bien", "yo una vez estuve trabajando 36 horas seguidas pero al final no salió".
Bueno y lo dejo porr aqui ahora, otro día sigo con mi curso de "Cuida a tus informáticos para dummies"
11 octubre 2013
La Choni de gasolinera
Volviendo del trabajo ayer paramos a poner gasolina y allí estaba ella. Una choni en cautividad poniendo gasolina. Era la Choni Gasolinera, como la barbi veterinaria, venía con todos sus accesorios. Un chaleco reflectante naranja, su uniforme de repsol, su pelo estirado hacía atrás como si se lo quisiera arrancar, sus pinzas en ambos laterales de la cabeza, su coleta bien alta. Una buena capa de maquillaje capaz de parar una bala de pequeño calibre le cubría la cara uniformemente, los ojos resaltados con una buena raya y el piercing, un buen piercing donde debería estar el bigote. La realidad es que estaba tan bien pensada la cabeza que podías ir cambiando el cuerpo que, sin cambiar nada, podía ser modelo Pont Aeri, modelo leggins y top en el gimnasio o ingiriendo sacos de pipas saladas en cualquier peldaño un poco alto con sus otras amigas de la manada.
La realidad es que me maravilla el mundo choni. Tengo la sensación de que por más que avance la ciencia, por mucho que avance la humanidad nunca llegaremos a comprender completamente todos los matices, todos los detalles que hacen grande a estos seres.
Si algo eché de menos de nuestra choni de carretera era su Kevin o Dylan (me apunta un compañero de trabajo que algunos de las ultimas incorporaciones son llamados así), sentado en su moto, con el casco a medio poner haciendo que su cabeza parezca un pepino gigante y otro casco en el codo.
Las chonis pueden encontrarse en estado salvaje, sobre todo los ejemplares más jovenes. Para saber el estado de asilvestrado de la choni cuando nos encontremos con ella es importante mirarle los aros en las orejas. Un buen aro por el que pase sin problemas el puño de un adulto indica un grado peligroso. En el mejor de los casos se recomienda una retirada, pero si el enfrentamiento es inevitable hay que tener en cuenta varios detalles que pueden salvarte la vida:
- Es bueno lleva un puñado de pipas encima y lanzarlas como carnaza. Una buena choni puede comerse su propio peso varias veces en pipas.
- Nunca la enfrentes con un libro u hoja de papel, es como si quisieras peinar a una avispa.
- Los templarios solían decir que para la guerra mejor encomendarse al demonio que a Dios, emulandolos mejor encomiendate a Camela. Empieza musitar esto: "Nunca deja de seguirle para estar mirando..." No caigas en el error de tararear el "sueño contigo que me has dado..." porque son muy listas y se darán cuenta de que en realidad no te gusta. Si quieres puedes añadir "me recuerdas tanto a lavane, no supe retenerla".
- Aunque hayas visto un ejemplar majestuoso por separado siempre ten en cuenta que nunca se alejan demasiado de la manada. Reprime los impulsos de echarle fotos, es más siempre es mejor buscarlas en facebook o tuenti. Si quieres disfrutar de un espectaculo único, solo comparable a lo que sería ver como la manada de leones bajando a beber al pantano, escondete en la sección de ganchitos del mercadona con la sección de cosmeticos a la vista, no tardarás mucho en ver como cuando se sientan confiadas empezarán a merodear la zona de pintauñas iridiscentes.
- Nunca intentes enfrentar a dos chonis. Es posible que te lleve a confusión escuchar a una hablando de otra con calificativos como "la muy guarra" pero falta por estudiar si tratamientos que se dan entre ellas a modo de distinción. Cualquier comentario ofensivo por tu parte será motivo de una serie de whatsapps en cadena que acabaran con la invocación del Kevin más cercano. Esto me lleva al siguiente punto.
- Los Kevines siempre estan merodeando. Cuidado con que tu campo de visión se pasee por una choni cercana porque es posible que entonces escuches la frase "¿Que miras?" y su capacidad de retórica es inagotable, solo se concluye cuando empiezan los empujones.
Es posible que algún día me anime a tratar el tema del cortejo y apareamiento pero mientras recordad siempre que no puedes retener nunca a una choni salvaje, has de dejarla libre y que encuentre a su cani guapo con su coche too guapo y se cree su perfil de facebook L4lOkit4.
La realidad es que me maravilla el mundo choni. Tengo la sensación de que por más que avance la ciencia, por mucho que avance la humanidad nunca llegaremos a comprender completamente todos los matices, todos los detalles que hacen grande a estos seres.
Si algo eché de menos de nuestra choni de carretera era su Kevin o Dylan (me apunta un compañero de trabajo que algunos de las ultimas incorporaciones son llamados así), sentado en su moto, con el casco a medio poner haciendo que su cabeza parezca un pepino gigante y otro casco en el codo.
Las chonis pueden encontrarse en estado salvaje, sobre todo los ejemplares más jovenes. Para saber el estado de asilvestrado de la choni cuando nos encontremos con ella es importante mirarle los aros en las orejas. Un buen aro por el que pase sin problemas el puño de un adulto indica un grado peligroso. En el mejor de los casos se recomienda una retirada, pero si el enfrentamiento es inevitable hay que tener en cuenta varios detalles que pueden salvarte la vida:
- Es bueno lleva un puñado de pipas encima y lanzarlas como carnaza. Una buena choni puede comerse su propio peso varias veces en pipas.
- Nunca la enfrentes con un libro u hoja de papel, es como si quisieras peinar a una avispa.
- Los templarios solían decir que para la guerra mejor encomendarse al demonio que a Dios, emulandolos mejor encomiendate a Camela. Empieza musitar esto: "Nunca deja de seguirle para estar mirando..." No caigas en el error de tararear el "sueño contigo que me has dado..." porque son muy listas y se darán cuenta de que en realidad no te gusta. Si quieres puedes añadir "me recuerdas tanto a lavane, no supe retenerla".
- Aunque hayas visto un ejemplar majestuoso por separado siempre ten en cuenta que nunca se alejan demasiado de la manada. Reprime los impulsos de echarle fotos, es más siempre es mejor buscarlas en facebook o tuenti. Si quieres disfrutar de un espectaculo único, solo comparable a lo que sería ver como la manada de leones bajando a beber al pantano, escondete en la sección de ganchitos del mercadona con la sección de cosmeticos a la vista, no tardarás mucho en ver como cuando se sientan confiadas empezarán a merodear la zona de pintauñas iridiscentes.
- Nunca intentes enfrentar a dos chonis. Es posible que te lleve a confusión escuchar a una hablando de otra con calificativos como "la muy guarra" pero falta por estudiar si tratamientos que se dan entre ellas a modo de distinción. Cualquier comentario ofensivo por tu parte será motivo de una serie de whatsapps en cadena que acabaran con la invocación del Kevin más cercano. Esto me lleva al siguiente punto.
- Los Kevines siempre estan merodeando. Cuidado con que tu campo de visión se pasee por una choni cercana porque es posible que entonces escuches la frase "¿Que miras?" y su capacidad de retórica es inagotable, solo se concluye cuando empiezan los empujones.
Es posible que algún día me anime a tratar el tema del cortejo y apareamiento pero mientras recordad siempre que no puedes retener nunca a una choni salvaje, has de dejarla libre y que encuentre a su cani guapo con su coche too guapo y se cree su perfil de facebook L4lOkit4.
07 octubre 2013
Remar
Todos los que me conocen, o me leen, saben que mi relación con los deportes es de todo menos fluida. Tengo mi pequeño ataque de operación bikini masculina que suele acabar con dos o tres de semanas de mala leche por no comer mucho pan, pero tras esas dos semanas vuelvo a comer como si fueran a declarar el pan ilegal.
El problema llega al principio de mis vacaciones. Como si fuera un instinto animal, tan inútil como el que lleva al avestruz a enterrar la cabeza, a mi me da por querer remar. Cada vacaciones es lo mismo, allá donde vaya tengo que buscar un lago, rio, mar en el que pueda alquilar un kayak y remar. No estoy loco del todo, es por una sensación: cuando consigues llegar a un remanso del río, donde no hay nadie más, sólo tú, tu barca y los mosquitos, solo se oye el remor del agua que va golpeando suavemente la barca, el sol se refleja en el agua colándose entre los arboles que te rodean donde algunos pájaros pían en busca de pareja. Ese es el momento. ¿A que ahora os han entrado ganas de ir alquilar un kayak? Pues el precio de ese momento son dos dias de agujetas en los brazos.
Este año estuvimos de vacaciones en Asturias, vinieron mis padres también, y aquí la elección era clara: Había que hacer el Sella en canoa. Mi padre es extremeño, yo soy medio extremeño. Para que os hagais una idea de lo que pasa cuando le pides algo a un extremeño solo os diré que las estatuas de la Isla de Pascua fue uno que le pidió a un extremeño que le hiciera un busto. Somos exagerados, yo la mitad que mi padre por eso. Cuando fuimos a buscar una compañía que nos alquilara las barcas encontramos algunas que hacían el recorrido de seis kilómetros, otras de doce y una de diecinueve. ¿Cual cogimos? ¿De verdad que hace falta que responda a esto?
Preparados para los casi veinte kilómetros que teníamos por delante, con nuestros chalecos salvavidas, los bidones con un mustio bocadillo y el remo de más de dos metros. Podíamos haber cogido una barca para los dos pero somos extremeños y cogimos una barca para cada uno. Todos los chicos que estaban para atendernos tenían cuerpos como si los hubiéramos interrumpido de una sesión de fotos de calzoncillos Calvin Klein, esto me tendría que haber hecho pensar que lo mismo hacía falta algo de forma física para hacer los veinte kilómetros. Pero ¿he dicho ya que somos extremeños?
Gracilmente me encajoné en la barca y saltamos a río. Una de las características de un rio, una a tener cuenta, es que el agua se mueve y que si se mueve rápido quiere decir que hay piedras cerca de la superficie. A los pocos metros de la salida vino el primer rápido. Antes de llegar a un rápido tienes ese momento de calma en que lo ves, decides por donde crees que es el mejor sitio para pasar, orientas la barca hacia ese punto y entras de culo justo por el lado contrario. En este primer rápido me quedé sobre una roca, al balancearme para volver al agua la barca se inclinó lo suficiente para pasar suavemente sobre el agua y llegar a la zona calmada el problema es que yo ya no estaba montado encima. Me había quedado con las rocas dándoles patadas con la espinilla, cuando estuve seguro que de que habían aprendido la lección me fui nadando hasta mi barca con ese estilo tan pulido y estéticamente impecable que da el nadar con chaleco salvavidas.
Salvamos unos cuantos rápidos más, yo seguía sobre la canoa y mi espinilla estaba hinchada en su justa medida. Llegamos a una zona con bastantes corrientes, un par de rápidos y un tronco justo enfrente saliendo del agua. Mi padre se adelantó hizo los dos rápidos con bastante buen estilo, es que aprende rápido el puñetero, y se fue directo contra el tronco a bastante velocidad. Intento esquivarlo pero en vano, le dió con el lateral de la canoa, volcó y desapareció en el rio. Fue un momento, al segundo salió disparado sin nada más dañado que el orgullo. Al ver que estaba bien hice lo que todo buen hijo haría, reirse. Después entré yo en los rápidos, bastante bien he de reconocer. Pero como todo buen hijo me lancé contra el tronco y también volqué. El Karma dirán algunos, falta de habilidad digo yo.
La primera hora pasó con muchos momentos que hacían que valiera la pena el tener la pierna dormida de mi patada a la piedra y haber volcado ya un par de veces.
Llegamos a la salida del kilómetro doce. Donde, según estimaciones, unas tres mil barcas iban a salir. El río era como una batalla campal, golpeando y siendo golpeado por remos, bajando por rápidos atascado entre dos barcas.
En uno de los rápidos decidí que hacía ya bastante que no volcaba así que primero me lancé contra una roca que sobresalía como medio metro por encima del agua en mitad del rápido. Mis conocimientos en volcar me habían enseñado que cualquier movimiento que inclinara la barca lo más mínimo haría que la fuerza del agua volcara la barca y las rocas y yo volveríamos coincidir en el mismo espacio tiempo. Los momentos en la vida en que sabes que te vas a dar una que recordarás para contársela a tus nietos no tienen precio, se te pasan pensamientos como "¿Por qué no llevo casco?". Tras un par de movimientos humillantes pegando saltitos en la barca esperando que se moviera sin inclinarse decidí, como el suicida que da el paso, que clavaría el remo en el fondo del río empujaría la barca y con el remo clavado y mis brazos herculeos mantendría la barca lo suficiente como para enderazarla sin volcar. Me salió bien el principio, clave el remo en el fondo. La corriente encontró de pronto una nueva resistencia, la barca se giró al principio un poco, se encabrioló, salí despedido, el remo dijo que el no iba a ser menos y también salió despedido y el bidón impermeable muerto de envidia se fue disparado de sus sujeciones. El resto del rápido lo hice rebotando contra las rocas, cuando llegué a la zona calmada, estaba razonablemente bien. Una mujer mayor extranjera se acercó y me preguntó que si estaba bien, "Hasta que la he visto hacer el rápido sin problemas estaba mejor".
Tras esto el río se calmó, ya no había rápidos. Solo agua calmada, es más seguro pero implica remar, remar y remar. Eran ya más de cuatro horas, la mayoría de las barcas se habían quedado atrás pero nosotros teníamos recorrido más largo. El agua parecía de la densidad de la miel, era como si el río le hubiera parecido que el mar estaba fresquito y hubiera decidido volverse. Los últimos kilómetros fueron como una pesadilla, ni pajaros ni mosquitos ni leches, solo remar.
Cuando salimos del agua nos dimos cuenta de que no nos habíamos puesto protección solar en todas las partes necesarias. Las espinillas habían estado continuamente cubiertas con un poco de agua y bajo un sol de justicia. Estaban al punto. Era como si le hubieramos robado las patas a una langosta. Los días siguientes nos acordamos del río, del sol y de la crema solar. Un consejo el after shave del mercadona de Aloe Vera es muy bueno para las quemaduras, imaginad el nivel para llegar a probar el after shave en las piernas.
Se que ahora no cogería un kayak de nuevo, pero cuando llegue agosto, cuando llegue agosto como si fuera un pato que emigra a tierras más calidas, como si fuera un lemming que se suicida tirandose por el precipicio, volveré a buscar donde puedo ir a remar, está en mi adn.
El problema llega al principio de mis vacaciones. Como si fuera un instinto animal, tan inútil como el que lleva al avestruz a enterrar la cabeza, a mi me da por querer remar. Cada vacaciones es lo mismo, allá donde vaya tengo que buscar un lago, rio, mar en el que pueda alquilar un kayak y remar. No estoy loco del todo, es por una sensación: cuando consigues llegar a un remanso del río, donde no hay nadie más, sólo tú, tu barca y los mosquitos, solo se oye el remor del agua que va golpeando suavemente la barca, el sol se refleja en el agua colándose entre los arboles que te rodean donde algunos pájaros pían en busca de pareja. Ese es el momento. ¿A que ahora os han entrado ganas de ir alquilar un kayak? Pues el precio de ese momento son dos dias de agujetas en los brazos.
Este año estuvimos de vacaciones en Asturias, vinieron mis padres también, y aquí la elección era clara: Había que hacer el Sella en canoa. Mi padre es extremeño, yo soy medio extremeño. Para que os hagais una idea de lo que pasa cuando le pides algo a un extremeño solo os diré que las estatuas de la Isla de Pascua fue uno que le pidió a un extremeño que le hiciera un busto. Somos exagerados, yo la mitad que mi padre por eso. Cuando fuimos a buscar una compañía que nos alquilara las barcas encontramos algunas que hacían el recorrido de seis kilómetros, otras de doce y una de diecinueve. ¿Cual cogimos? ¿De verdad que hace falta que responda a esto?
Preparados para los casi veinte kilómetros que teníamos por delante, con nuestros chalecos salvavidas, los bidones con un mustio bocadillo y el remo de más de dos metros. Podíamos haber cogido una barca para los dos pero somos extremeños y cogimos una barca para cada uno. Todos los chicos que estaban para atendernos tenían cuerpos como si los hubiéramos interrumpido de una sesión de fotos de calzoncillos Calvin Klein, esto me tendría que haber hecho pensar que lo mismo hacía falta algo de forma física para hacer los veinte kilómetros. Pero ¿he dicho ya que somos extremeños?
Gracilmente me encajoné en la barca y saltamos a río. Una de las características de un rio, una a tener cuenta, es que el agua se mueve y que si se mueve rápido quiere decir que hay piedras cerca de la superficie. A los pocos metros de la salida vino el primer rápido. Antes de llegar a un rápido tienes ese momento de calma en que lo ves, decides por donde crees que es el mejor sitio para pasar, orientas la barca hacia ese punto y entras de culo justo por el lado contrario. En este primer rápido me quedé sobre una roca, al balancearme para volver al agua la barca se inclinó lo suficiente para pasar suavemente sobre el agua y llegar a la zona calmada el problema es que yo ya no estaba montado encima. Me había quedado con las rocas dándoles patadas con la espinilla, cuando estuve seguro que de que habían aprendido la lección me fui nadando hasta mi barca con ese estilo tan pulido y estéticamente impecable que da el nadar con chaleco salvavidas.
Salvamos unos cuantos rápidos más, yo seguía sobre la canoa y mi espinilla estaba hinchada en su justa medida. Llegamos a una zona con bastantes corrientes, un par de rápidos y un tronco justo enfrente saliendo del agua. Mi padre se adelantó hizo los dos rápidos con bastante buen estilo, es que aprende rápido el puñetero, y se fue directo contra el tronco a bastante velocidad. Intento esquivarlo pero en vano, le dió con el lateral de la canoa, volcó y desapareció en el rio. Fue un momento, al segundo salió disparado sin nada más dañado que el orgullo. Al ver que estaba bien hice lo que todo buen hijo haría, reirse. Después entré yo en los rápidos, bastante bien he de reconocer. Pero como todo buen hijo me lancé contra el tronco y también volqué. El Karma dirán algunos, falta de habilidad digo yo.
La primera hora pasó con muchos momentos que hacían que valiera la pena el tener la pierna dormida de mi patada a la piedra y haber volcado ya un par de veces.
Llegamos a la salida del kilómetro doce. Donde, según estimaciones, unas tres mil barcas iban a salir. El río era como una batalla campal, golpeando y siendo golpeado por remos, bajando por rápidos atascado entre dos barcas.
En uno de los rápidos decidí que hacía ya bastante que no volcaba así que primero me lancé contra una roca que sobresalía como medio metro por encima del agua en mitad del rápido. Mis conocimientos en volcar me habían enseñado que cualquier movimiento que inclinara la barca lo más mínimo haría que la fuerza del agua volcara la barca y las rocas y yo volveríamos coincidir en el mismo espacio tiempo. Los momentos en la vida en que sabes que te vas a dar una que recordarás para contársela a tus nietos no tienen precio, se te pasan pensamientos como "¿Por qué no llevo casco?". Tras un par de movimientos humillantes pegando saltitos en la barca esperando que se moviera sin inclinarse decidí, como el suicida que da el paso, que clavaría el remo en el fondo del río empujaría la barca y con el remo clavado y mis brazos herculeos mantendría la barca lo suficiente como para enderazarla sin volcar. Me salió bien el principio, clave el remo en el fondo. La corriente encontró de pronto una nueva resistencia, la barca se giró al principio un poco, se encabrioló, salí despedido, el remo dijo que el no iba a ser menos y también salió despedido y el bidón impermeable muerto de envidia se fue disparado de sus sujeciones. El resto del rápido lo hice rebotando contra las rocas, cuando llegué a la zona calmada, estaba razonablemente bien. Una mujer mayor extranjera se acercó y me preguntó que si estaba bien, "Hasta que la he visto hacer el rápido sin problemas estaba mejor".
Tras esto el río se calmó, ya no había rápidos. Solo agua calmada, es más seguro pero implica remar, remar y remar. Eran ya más de cuatro horas, la mayoría de las barcas se habían quedado atrás pero nosotros teníamos recorrido más largo. El agua parecía de la densidad de la miel, era como si el río le hubiera parecido que el mar estaba fresquito y hubiera decidido volverse. Los últimos kilómetros fueron como una pesadilla, ni pajaros ni mosquitos ni leches, solo remar.
Cuando salimos del agua nos dimos cuenta de que no nos habíamos puesto protección solar en todas las partes necesarias. Las espinillas habían estado continuamente cubiertas con un poco de agua y bajo un sol de justicia. Estaban al punto. Era como si le hubieramos robado las patas a una langosta. Los días siguientes nos acordamos del río, del sol y de la crema solar. Un consejo el after shave del mercadona de Aloe Vera es muy bueno para las quemaduras, imaginad el nivel para llegar a probar el after shave en las piernas.
Se que ahora no cogería un kayak de nuevo, pero cuando llegue agosto, cuando llegue agosto como si fuera un pato que emigra a tierras más calidas, como si fuera un lemming que se suicida tirandose por el precipicio, volveré a buscar donde puedo ir a remar, está en mi adn.
13 junio 2013
Carolina trátame bien
La mala leche es como la materia oscura del universo, tu no te la ves dentro de ti pero estás lleno de ella. Cuando la mala leche se desata es igual que haber comido cabezas de ajos todos los días durante el último mes, se te sale la peste por los poros.
Hace unos días al ir a buscar el coche al parking para ir a trabajar me encuentro que tiene como un pelo blanco enganchado. Pero ni las brujas de pelis de japonesas tienen el pelo tan largo, me acerco un poco más y veo que es una ralladura que comienza donde la luz trasera y se extiende por todo el lateral, capó, parachoques y el otro lateral. Como muy bien le enseño su madre el artista que tomo mi coche por su lienzo fue muy concienzudo e hizo varias pasadas. En el capó al principio pensé que había escrito una H pero después pensé que podía ser un 14.
Yo soy de emociones lentas, a mi la ira me va como con un hervidor de agua. Notaba que me iba calentando por dentro. Me fui a mirar si había más coches autografiados y no. Yo era el único agraciado. Alguien se había colado en el parking por la noche, con su llave, punzón, sus uñas de garrulo (que se yo) había comenzado a decorarme el coche. Sería muy fácil ahora decir que su madre alquilaba su amor y que el podría dar a luz pequeños chotos (choto = cría de la cabra) dada su condición de macho cabrío.
Esto que me ha pasado me hace tener una reflexión: ¿Que da mas mala leche? ¿Que te suceda una desgracia? o ¿Que no lo suceda a nadie más?
Con mi coche recién decorado me fui a trabajar. Menos mal que tengo media hora hasta llegar al trabajo y pude ir masticando mi ira un rato.
Ya en el trabajo llamo a mi aseguradora. Me identifico, identifico a mi padre (tomador del seguro), identifico el coche, identifico la poliza del seguro, identifico a mis futuros hijos e identifico a la operadora.
- Me han vandalizado el coche, un ... - intento no decir calificativos - humano me ha rayado el coche esta noche y quiero arreglarlo.
- Muy bien - Muy bien no, muy bien tu madre en bicicleta. - Querrá llevarlo a un taller - No quiero llevarlo a un crucero por las islas griegas a ver si pone moreno y se le va el blanco de la raya. - Tiene algun taller de confianza
- Si, donde lo lleve la ultima vez - que uno decidio que mi retrovisor era precioso y se lo llevo. - Está en Pere IV.
- Pere
- Quart
- Pere
- Pedro Cuarto
- Me sale que hay uno en Pare Cuatro. - Sonaba como a castigo del monopoli "vete a parir cuatro vete sin pasar por la casilla de salida"
- Ese es
- Muy bien pues llévelo mañana y mandaremos un perito
Esa tarde me fui a la comisaría a poner una denuncia. Una amable mosso de esquadra (no estoy seguro de que se les llame mossas) me toma declaración, me pregunta si se quien ha sido, si hay más coches afectados... todo muy correcto.
Al dia siguiente estaba yo el taller con mi coche. El del taller se lo mira:
- Parece que hay alguien que te tiene manía. - Yo llevaba toda la noche pensando que podría haberle hecho yo a alguien para que me hiciera eso y (con la inestimable ayuda de mi mujer que ya no sabía como calmarme) me había convencido de que nadie me tenía manía que era manía a los coches de 4 ruedas o a los coches granates. Ahora venía el del taller y reafirma mis temores.
Que en Pedralbes (un barrio rico de Barcelona) alguien te tenga manía puede acabar con una rueda pinchada, que en mi barrio alguien te tenga manía puede provocarte una reorganización de organos internos a patadas.
Pasa un día y me llaman del taller diciéndome que había pasado y que no había dado el visto bueno para reparar pero que no sabían por que, que llame a la aseguradora. Desde la pagina web de la asegurado me asignan a una técnica para mi parte llamada Carolina.
Llamo y pregunto por Carolina (pienso en la canción de MClan "Carolina trátame bien, no te rias de mi, no me arranques la piel...").
- Carolina no trabaja en este turno. Ella es de la mañana.
A la mañana siguiente llamo y pregunto por Carolina, previamente le habia mandado un mensajes por la web de la compañía.
- Carolina esta por las tardes.
- ¿Es posible que Carolina cambie de turno todos los días?
- Señor Carolina no está pero yo puedo ayudarla. - Obvie que me tratara de mujer, si me ayudaba como si me trataba de animal de granja.
- Mira me dijeron en el taller que el perito no autorizó la reparación
- Es que no tenemos todavía el informe del perito - Se ve que los peritos escriben sus informes en su hispano olivetti y lo mandan desde su país peritolandia.
- Cuando lo tendrán?
- ¿Hay peritos mas rápidos y peritos mas lentos? - Estaba ya en un punto que mas que una profesión parecía que ser perito era una especie diferente de humano. ¿Los peritos se reproducen entre ellos? ¿Aullan a la luna cuando están en celo?
- Carolina se pondrá en contacto con usted cuando tengamos el peritaje.
A todo esto, mientras esperaba a que un perito salvaje redactara un informe, me cambié de parking. Mi nuevo parking está a unos pocos metros del núcleo terrestre. Si fuera un poco más profundo tendría que bajar con oxigeno. Mi padre, que es un santo varón me ha dejado el coche y aprovechando que no tenía el juego del embrague muy por la mano, que mi habilidad conduciendo sería como la de una serpiente resolviendo cubos de rubik y que mi nuevo parking tiene más columnas que el partenon de atenas y una pendiente de bajada que podría servir como lanzadera espacial me decidí a bajar el coche de mi padre.
Al día siguiente volví a llamar a la compañía. Es un 902 pero cuando uno se siente rico. Carolina no estaba y me empezaba a preocupar ¿Estará bien la pobre chica? Pero había llegado la paloma enviada por el perito con el informe. Había decidido el perito que todo no podía estar en un mismo parte, que mejor hacer cuatro partes uno por lado y que por hojas no iba ser. Como yo tengo franquicia de 150 euros multiplicados por cuatro partes entonces, alehop, a pagar 600 euros.
- No estoy de acuerdo - dije yo en una inocencia infinita como pensando que estábamos intercambiando opiniones, y eso que yo de asertividad cero como escribí hace poco.
- Mire es que el perito ve que hay ralladuras que no son del acto vandalico - cada vez estoy más convencido que no solo son de otra especie los peritos sino que además tienen los sentidos diferentes a los humanos. - por eso se hacen cuatro partes.
- Ya pero es que tengo una denuncia de la policía que dice que son del mismo acto - Tengo una denuncia y pienso usarla, no me toquen las narices que estoy mu loco.
- Si no dudamos de su versión - excusatio non petita acusatio manifesta - pero lo que dice el perito - que es un semidios que ha venido a mirar mi coche - es que hay otros golpes que no son del acto.
- Ya, pero es que no es verdad
- No está de acuerdo usted con hacer cuatro partes? - Si que lo estoy pero me gusta tanto oir tu voz que no se como hacerte hablar.
- Pues no estoy de acuerdo.
- Le habrimos una queja y el departamento de calidad se pondrá en contacto con usted
Me daban ganas de preguntar por Carolina, ¿Estaría bien? ¿Sería feliz?
Un día mas tarde recibo un mensaje de Carolina por correo, seco y duro, demasiado escueto para ella (yo es que tengo una imaginación muy viva) "Hemos recibido su queja y le contestaremos cuanto antes". Se que no es ella, se están haciendo pasar por ella. Seguro que ella quería repararme el coche en un solo parte y ahora la tienen retenida.
Vuelvo a llamar al día siguiente. "Su caso lo tiene el departamento de calidad", "Dejeme que tome nota en mi ordenador imaginario de que tiene usted prisa", "Pasamos nota de que es urgente". Todas respuestas a mis llamadas al telefono 902. En breve tendría que comenzar a calcular el coste de las llamadas y ver en que punto me salía más a cuenta comprarme un BMW y dejar de llamar.
Sin esperanzas de hablar con Carolina y ya temiéndome lo peor volví a llamar:
- Mira quiero que me reparéis el coche en un solo parte, sino lo que voy a hacer es emprender acciones legales, os denunciare a consumo, a los mossos de escuadra por incumplimiento de contrato, a la Guardia Civil por secuestro de Carolina, al vaticano porque me estáis haciendo que con los ataques de ira como pecado capital la tenga hiperdesarrollada.
Como en toda relación complicada, llegamos al punto de hacerme el duro. Dos días sin llamarlos me pase. Eso sí miraba el móvil como si me tuviera que llamar la novia. Y me llamaron. No era Carolina. El departamento de calidad diciéndome que como era tan buen cliente y que ellos no eran capaces de ver lo que el perito veía (estaba por decirle que no se preocupara que nadie ve lo que un perito ve) así que habían decidido arreglarlo todo en un solo parte. También me dijeron que solo había que esperar que el perito, allí donde vivan los peritos, escribiera con su pluma de ganso una estimación de coste y entonces darían la orden al taller.
Un desgraciado con la inteligencia de un gusano borracho me ralla el coche, los del seguro me marean durante dos semanas y al final tengo que pagar 150 euros para que me pinten el coche, tengo una plaza de parking ahora que cualquier me encontraré criaturas abisales guardándome el coche pero esto contento. Lo mio es de sicologo.
PS. Carolina, si estas leyendo esto dime algo.
05 junio 2013
Entrevistas...
Me encantan las entrevistas de trabajo (hace ya unos años ya escribí sobre ellas, puedes leerlo aqui) solo podrían ser mejores si las hicieran dentistas, señores de recursos humanos, como idea de trabajo para el futuro, podrían ustedes comprar potros de tortura de esos que utilizan los dentistas y hacer la entrevista poniéndole al entrevistado los tubitos aspiradores en la boca y de fondo el ruido de la broca esa infernal que usan para darle forma a nuestros dientes.
Hace un tiempo me cambié de empresa, aprovechando la excelente situación laboral que hay en España decidí dejar un trabajo fijo en una empresa para probar suerte. Me hicieron varias entrevistas, bastantes entrevistas (creo que si me hubiera presentado al TU SI QUE VALES hubiera pasado un proceso de selección menos exigente) La cosa es que todo fructifico y fruto de nuestro amor nació un nuevo contrato con una compañía internacional con un montón de gente que habla en lenguas.
La gente que me conoce sabe que soy una persona que huye de la confrontación, he hecho hasta cursos para ser mas asertivo, insertivo e incluso divertido pero todo ha sido en valde. Pero cuando te quieres ir de una empresa no sirven de nada las indirectas. Lo bueno es que la charla de despedida fue realmente bien y así que al poco tiempo pude incorporarme en mi nueva empresa.
Quizá pasado algún tiempo hable un poco de la empresa actual, pero ahora quiero viajar en el tiempo hasta llegar a un día en que me dijeron que querían hacerme otra entrevista.
Todas las entrevistas que me habían hecho hasta la fecha habían sido pre contratación post contratación iba a ser la primera. La idea que tenían es que querían cambiarme de departamento y los nuevos jefes querían asegurarse de mi nivel. Así que se concretó una entrevista técnica telefónica con tres amables compañeros de EEUU.
Yo, que soy de natural optimista, ya pensaba que me tocaba recoger las cosas, despedirme de nuevos compañeros, empezar a buscar trabajo ahora ya desde el paro y al no encontrar tener que emigrar a otro país, ya en el nuevo país tendría que ponerme a trabajar de camarero en bares de mala muerte al no dominar el idioma y en unos de esos días en que me quedara para cerrar el bar, unos vándalos chechenos entrarían y me apuñalarían sobre la barra del bar para llevarse la poca recaudación del día. Con este estado mental encare la entrevista.
Desde que me dijeron que tenía esta entrevista empecé a repasar todo lo que sabía, primero relacionado con mi trabajo, después con el ingles, después repase un poco más sobre la informática en general para acabar estudiando un poco de repostería porque a un hombre se le llega por el estomago. Estudié como si me fuera a presentar a la selectividad.
La tarde de la entrevista me encerré en un despacho con mi portátil espere la llamada y por fin llego. La calidad del sonido de la entrevista era tan buena como la ecografía a una ballena embarazada. Gracias a mi estado nervioso cuando intentaba responder a una pregunta de la que no estaba seguro comenzaba a enrollaba a hablar como si quisiera dormirla salmodiando mi vida. Además, no entiendo por que todavía, cuando hablo mucho rato ingles empiezo a meter palabras en catalán, normalmente me doy cuenta de que he metido alguna palabra pero en la entrevista con los nervios es posible que acabara hablándole directamente en la lengua de Ramón Llull.
Acabo la entrevista y salí destrozado. Mi jefe preocupado me preguntó como me había ido e intente ser generoso en la respuesta y le dije "Bueno, yo siempre creo que no me va bien, pero luego...". Pero luego envejezco diez años.
La cosa es que no tuve que sufrir mucho y me confirmaron que la entrevista había ido bien, que mi catalán era bastante bueno y que habían médicos muy buenos que podían tratarme.
Hace un tiempo me cambié de empresa, aprovechando la excelente situación laboral que hay en España decidí dejar un trabajo fijo en una empresa para probar suerte. Me hicieron varias entrevistas, bastantes entrevistas (creo que si me hubiera presentado al TU SI QUE VALES hubiera pasado un proceso de selección menos exigente) La cosa es que todo fructifico y fruto de nuestro amor nació un nuevo contrato con una compañía internacional con un montón de gente que habla en lenguas.
La gente que me conoce sabe que soy una persona que huye de la confrontación, he hecho hasta cursos para ser mas asertivo, insertivo e incluso divertido pero todo ha sido en valde. Pero cuando te quieres ir de una empresa no sirven de nada las indirectas. Lo bueno es que la charla de despedida fue realmente bien y así que al poco tiempo pude incorporarme en mi nueva empresa.
Quizá pasado algún tiempo hable un poco de la empresa actual, pero ahora quiero viajar en el tiempo hasta llegar a un día en que me dijeron que querían hacerme otra entrevista.
Todas las entrevistas que me habían hecho hasta la fecha habían sido pre contratación post contratación iba a ser la primera. La idea que tenían es que querían cambiarme de departamento y los nuevos jefes querían asegurarse de mi nivel. Así que se concretó una entrevista técnica telefónica con tres amables compañeros de EEUU.
Yo, que soy de natural optimista, ya pensaba que me tocaba recoger las cosas, despedirme de nuevos compañeros, empezar a buscar trabajo ahora ya desde el paro y al no encontrar tener que emigrar a otro país, ya en el nuevo país tendría que ponerme a trabajar de camarero en bares de mala muerte al no dominar el idioma y en unos de esos días en que me quedara para cerrar el bar, unos vándalos chechenos entrarían y me apuñalarían sobre la barra del bar para llevarse la poca recaudación del día. Con este estado mental encare la entrevista.
Desde que me dijeron que tenía esta entrevista empecé a repasar todo lo que sabía, primero relacionado con mi trabajo, después con el ingles, después repase un poco más sobre la informática en general para acabar estudiando un poco de repostería porque a un hombre se le llega por el estomago. Estudié como si me fuera a presentar a la selectividad.
La tarde de la entrevista me encerré en un despacho con mi portátil espere la llamada y por fin llego. La calidad del sonido de la entrevista era tan buena como la ecografía a una ballena embarazada. Gracias a mi estado nervioso cuando intentaba responder a una pregunta de la que no estaba seguro comenzaba a enrollaba a hablar como si quisiera dormirla salmodiando mi vida. Además, no entiendo por que todavía, cuando hablo mucho rato ingles empiezo a meter palabras en catalán, normalmente me doy cuenta de que he metido alguna palabra pero en la entrevista con los nervios es posible que acabara hablándole directamente en la lengua de Ramón Llull.
Acabo la entrevista y salí destrozado. Mi jefe preocupado me preguntó como me había ido e intente ser generoso en la respuesta y le dije "Bueno, yo siempre creo que no me va bien, pero luego...". Pero luego envejezco diez años.
La cosa es que no tuve que sufrir mucho y me confirmaron que la entrevista había ido bien, que mi catalán era bastante bueno y que habían médicos muy buenos que podían tratarme.
13 marzo 2013
Parece que nieva en Amberes
Aprovechando que estaba previsto que el norte de Europa sufriera el ataque de un temporal de frío y nieve el lunes tuve que viajar a Bruselas para una reunión de trabajo y volví ayer.
Desde el mismo control de seguridad ya me quedó claro que no iba a ser nada sencillo. El arco detector, con un sentido del humor que yo nunca le habría atribuido, decidió que había sido agraciado con un control de seguridad suplementario. Me explicó un amable chico de americana de un color imposible que la máquina decide que uno de cada montón se sienta por un momento como un stripper en una despedida de soltero. Una pareja de Guardia Civiles se acercó, me preguntaron si tenía algo que pinchara, yo me abstuve de broma alguna y abrí los brazos como me decían. Sus fuertes manos recorrieron mi cuerpo, yo estaba como si en vez de un Guardia Civil fuera un mago que en cualquier momento pudiera hacer aparecer una pistola donde antes había un paquete de kleenex.
Iba con tiempo, así que revisé un poco las tiendas para comprar regalos para la gente que no has recordado en toda tu estancia en el país. Me senté en un cómodo asiento de metal y cojín desgastado y me puse a leer dejando que las dos horas que faltaban hasta el vuelo fueran pasando.
Vueling nos hizo embarcar puntualmente, una amable señorita que no podía tener el pelo más tirante recogido en un moño me valido el billete. Mi asiento, el 4A ventanilla, era ideal para alguien no mayor a 8 años o que careciera de piernas. Pero fallo en los dos supuestos, así que me tocó encajonarme contra el asiento delantero. Entonces se sentó mi vecino de la 3A. Era un hombre de esos que más que sentarse se inserta en el asiento. El asiento hizo todo lo que puedo para acomodarlo y cedió hacía todas las direcciones, incluida hacia atrás y como yo soy de fémur poco flexible era imposible que siguiera sentado recto. Tenía dos opciones o me ponía girado hacía mi compañero del asiento central como si quisiera declararle mi amor incondicional o me giraba hacia la ventana como si tuviera una rabieta, así que me giré hacia la ventana retorciéndome un poco las piernas rezando para el vuelo fuera corto. Estando en esta posición el comandante nos avisó que por el temporal de nieve en Bruselas no tenía permiso para despegar y que teníamos que esperar, esperar una hora entera con todos sus minutos. Ahora ya tenía la rabieta y no me hacía falta disimular, una azafata se acercó y nos ofreció un vaso de agua. "No gracias generosas".
Tres horas más tarde andaba por el aeropuerto de Bruselas con un juego de piernas digno de Bambi en sus primeros pasos. En el vestíbulo un simpático hombre, de mejillas sonrojadas y bigote de esos con las puntas retorcidas y que miran al cielo me estaba esperando. Sólo hablaba neerlandés, pero aún y así conseguimos entendernos un poco.
Del hotel poco que comentar, un típico hotel de las afueras de todas las ciudades, con sus tristes ejecutivos de corbatas destensadas. Como la cocina ya estaba cerrada cuando llegue mi cena de esa noche fue un sándwich de pollo y unas galletas TUC.
A la mañana siguiente estaba nevando, estaba nevando como si alguien hubiera aprendido a hacer que nevara el día de antes y quisiera demostrar que se sabía bien la lección. Nevaba como si quisieran enterrar a Amberes en nieve. Vino a buscarnos un taxi. La cara del conductor era del que sabe que tiene que cumplir órdenes que le parecen tan inteligentes como ponerle calcetines a un pulpo vivo. El pobre hombre no paraba de murmurar en neerlandés mientras el coche iba perdiendo tracción hasta en la rueda de repuesto mientras íbamos atravesando carreteras y autopistas. Si alguna vez escucháis murmurar en neerlandés no os asustéis, por lo que se sólo están enfadados no es que estén invocando al maligno. Si el neerlandés no sería ya un idioma que escogería yo para una canción de amor, el neerlandés cabreado es digno de un comandante orco.
El chico que tenía que reunirse conmigo había tenido un problema con la nieve y no sabían si podría llegar, así que mientras esperaba me colocaron un despacho vacío. Para ir adelantando algo un compañero vino a ver si podía enseñarme algo y me pidió que lo acompañara a su mesa. Este pobre chico, demasiado joven y demasiado tímido, no estaba para negarme nada. Así que cuando le dije si podía dejar mis trastos y abrigo en ese despacho me dijo que sin problema. Comencé a seguirlo por pasillos y salas y más pasillos. Hasta que llegamos a la puerta de la calle, yo iba en camisa y pantalón de pinzas. Abrió la puerta de la calle. Diez grados bajo cero había, nevaba y hacía viento. No es que solo quisiera enseñarme que nevara, sino que callado como iba se abrochó su abrigo y comenzó a caminar. Así que allí estaba yo, caminando bajo la nieve a diez bajo cero en busca de la mesa de ese hombre.
- Perdona el wc - le pregunté ya en su mesa.
- Tienes que salir y ...
- Es igual no salgo más
- No, solo al pasillo y giras a la izquierda, al final de la sala.
En el pasillo de la oficina me encontré a unos seres con unas botas de goma dura hasta las rodillas, una especie de chubasqueros hechos de lona que se quedaban de pie cuando los colaban en el suelo, unas gafas de protección, cascos negros y mascaras antigás. A punto estuve de decirles "pues yo he salido en camisa". Uno aprende a no hacer preguntas y si en el pasillo de la empresa se encuentra a unos que parecen sacados de la Umbrella corporation pues que estén, luego ya nos preocuparemos cuando vengan los zombis.
Durante ese día se iba alternando la cancelación de vuelos y la posibilidad de volar. Al final se confirmó que el vuelo saldría. Esta vez no hubo suerte y no me tocó el cacheo gratis. Incluso el tiempo mejoró, ya subimos de los diez bajo cero a casi uno bajo cero, los lugareños ya estaban celebrando la llegada de la primavera.
El vuelo duró justo lo que duró el partido del Barça, así que casi pude escuchar el primer gol y los ecos del último.
Desde el mismo control de seguridad ya me quedó claro que no iba a ser nada sencillo. El arco detector, con un sentido del humor que yo nunca le habría atribuido, decidió que había sido agraciado con un control de seguridad suplementario. Me explicó un amable chico de americana de un color imposible que la máquina decide que uno de cada montón se sienta por un momento como un stripper en una despedida de soltero. Una pareja de Guardia Civiles se acercó, me preguntaron si tenía algo que pinchara, yo me abstuve de broma alguna y abrí los brazos como me decían. Sus fuertes manos recorrieron mi cuerpo, yo estaba como si en vez de un Guardia Civil fuera un mago que en cualquier momento pudiera hacer aparecer una pistola donde antes había un paquete de kleenex.
Iba con tiempo, así que revisé un poco las tiendas para comprar regalos para la gente que no has recordado en toda tu estancia en el país. Me senté en un cómodo asiento de metal y cojín desgastado y me puse a leer dejando que las dos horas que faltaban hasta el vuelo fueran pasando.
Vueling nos hizo embarcar puntualmente, una amable señorita que no podía tener el pelo más tirante recogido en un moño me valido el billete. Mi asiento, el 4A ventanilla, era ideal para alguien no mayor a 8 años o que careciera de piernas. Pero fallo en los dos supuestos, así que me tocó encajonarme contra el asiento delantero. Entonces se sentó mi vecino de la 3A. Era un hombre de esos que más que sentarse se inserta en el asiento. El asiento hizo todo lo que puedo para acomodarlo y cedió hacía todas las direcciones, incluida hacia atrás y como yo soy de fémur poco flexible era imposible que siguiera sentado recto. Tenía dos opciones o me ponía girado hacía mi compañero del asiento central como si quisiera declararle mi amor incondicional o me giraba hacia la ventana como si tuviera una rabieta, así que me giré hacia la ventana retorciéndome un poco las piernas rezando para el vuelo fuera corto. Estando en esta posición el comandante nos avisó que por el temporal de nieve en Bruselas no tenía permiso para despegar y que teníamos que esperar, esperar una hora entera con todos sus minutos. Ahora ya tenía la rabieta y no me hacía falta disimular, una azafata se acercó y nos ofreció un vaso de agua. "No gracias generosas".
Tres horas más tarde andaba por el aeropuerto de Bruselas con un juego de piernas digno de Bambi en sus primeros pasos. En el vestíbulo un simpático hombre, de mejillas sonrojadas y bigote de esos con las puntas retorcidas y que miran al cielo me estaba esperando. Sólo hablaba neerlandés, pero aún y así conseguimos entendernos un poco.
Del hotel poco que comentar, un típico hotel de las afueras de todas las ciudades, con sus tristes ejecutivos de corbatas destensadas. Como la cocina ya estaba cerrada cuando llegue mi cena de esa noche fue un sándwich de pollo y unas galletas TUC.
A la mañana siguiente estaba nevando, estaba nevando como si alguien hubiera aprendido a hacer que nevara el día de antes y quisiera demostrar que se sabía bien la lección. Nevaba como si quisieran enterrar a Amberes en nieve. Vino a buscarnos un taxi. La cara del conductor era del que sabe que tiene que cumplir órdenes que le parecen tan inteligentes como ponerle calcetines a un pulpo vivo. El pobre hombre no paraba de murmurar en neerlandés mientras el coche iba perdiendo tracción hasta en la rueda de repuesto mientras íbamos atravesando carreteras y autopistas. Si alguna vez escucháis murmurar en neerlandés no os asustéis, por lo que se sólo están enfadados no es que estén invocando al maligno. Si el neerlandés no sería ya un idioma que escogería yo para una canción de amor, el neerlandés cabreado es digno de un comandante orco.
El chico que tenía que reunirse conmigo había tenido un problema con la nieve y no sabían si podría llegar, así que mientras esperaba me colocaron un despacho vacío. Para ir adelantando algo un compañero vino a ver si podía enseñarme algo y me pidió que lo acompañara a su mesa. Este pobre chico, demasiado joven y demasiado tímido, no estaba para negarme nada. Así que cuando le dije si podía dejar mis trastos y abrigo en ese despacho me dijo que sin problema. Comencé a seguirlo por pasillos y salas y más pasillos. Hasta que llegamos a la puerta de la calle, yo iba en camisa y pantalón de pinzas. Abrió la puerta de la calle. Diez grados bajo cero había, nevaba y hacía viento. No es que solo quisiera enseñarme que nevara, sino que callado como iba se abrochó su abrigo y comenzó a caminar. Así que allí estaba yo, caminando bajo la nieve a diez bajo cero en busca de la mesa de ese hombre.
- Perdona el wc - le pregunté ya en su mesa.
- Tienes que salir y ...
- Es igual no salgo más
- No, solo al pasillo y giras a la izquierda, al final de la sala.
En el pasillo de la oficina me encontré a unos seres con unas botas de goma dura hasta las rodillas, una especie de chubasqueros hechos de lona que se quedaban de pie cuando los colaban en el suelo, unas gafas de protección, cascos negros y mascaras antigás. A punto estuve de decirles "pues yo he salido en camisa". Uno aprende a no hacer preguntas y si en el pasillo de la empresa se encuentra a unos que parecen sacados de la Umbrella corporation pues que estén, luego ya nos preocuparemos cuando vengan los zombis.
Durante ese día se iba alternando la cancelación de vuelos y la posibilidad de volar. Al final se confirmó que el vuelo saldría. Esta vez no hubo suerte y no me tocó el cacheo gratis. Incluso el tiempo mejoró, ya subimos de los diez bajo cero a casi uno bajo cero, los lugareños ya estaban celebrando la llegada de la primavera.
El vuelo duró justo lo que duró el partido del Barça, así que casi pude escuchar el primer gol y los ecos del último.
08 febrero 2013
Se nos ha roto el frigorifico
Según la Real Academia de la Lengua corrupción es el efecto de corromper que a su vez, en una de sus acepciones signifa pudrir. Así que hablando en propiedad propiedad podriamos hablar de que ultimamente estamos conociendo a bastante gente podrida o presuntamente podrida. Yo que siempre he sentido una especial debilidad por el genero de los zombies me atrae la idea de tener tantos extras de The Walking Dead caminando por las calles españolas. Utilizando la terminología de las peliculas, parece que estemos en la etapa de pandemia.
Todo esto está provocando que los telediarios se hayan convertido en el diario de la podredumbre y futbol. Claro tanto ir juntos en las noticias que al final se han mezclado y todo, así que más que telediarios tenemos el avance del progreso de la podredumbre, siempre presuntamente. Cada vez que escucho la presunto me viene a la mente los paquetes de Jamón Dulce del DIA, he tenido que buscarlo, pero se ve que presunto en portugués significa jamón (como curiosidad Peito de Peru significa Pechuga de Pavo, tenía que decirlo lo siento). Creo que a nivel popular la gente relaciona más a los podridos con el chorizo más que con el jamón, pero como el jamón de siempre ha estado mejor visto en España si no les llamas así es posible que te caiga una denuncia.
De todas formas me tienen asombrado todos estos casos que no paro de oir, todo esto desde mi pobre esquina e iluminado por la más deslumbradora de las ignorancias.
Me sorprende por ejemplo el caso de la ministra Ana Mato. Primero escuché que se había gastado 4000 euros en confetí para el cumpleaños de su exmarido. Creo recordar que solamente una vez he tenido la necesidad de confetí y lo hice con una perforadora y cartulinas. Me he tomado la molestia de buscar el precio de cartulinas fluorescentes (sería la más pija de las cartulinas) y sería unos 50 centimos de euro. Pon que te gastes 10 euros en la perforadora porque quieres una perforadora buena, te da para unas 8000 cartulinas. ¿Sabes lo que es perforar 8000 cartulinas? Se ve que los ricos ya compran el confetí hecho, alguién calculó que serían unos 130 kilos de confetí. Posiblemente haya quien piense que doblar el peso del marido en confeti es una muestra de amor muy original, pero no puedo dejar de pensar en el pobre que haya tenido que barrer eso. Si alguna vez has tenido que barrer esos papelicos sabrás que, gracias a la estática, se quedan pegados al suelo y que pueden pasar meses y siguen apareciendo papelicos. Pues de esta fiesta van a aparecer confetis hasta en el día del juicio final. Como nota aclaratoria, esta mañana escuchaba que se ve que el tema del confeti lo usaron para el ascenso del Getafe. Entiendo que no del equipo de futbol sino de la ciudad, por alguna razón fisica que se me escapa el pueblo debería estar elevandose y temiendo que saliera despedido de España decidieron apuntalarlo a cañonazos de confeti.
Por otro lado escucho asombrado el caso Noos (se que una o lleva acento pero al no ser ni siquiera una palabra en RAE paso de acentuar) Más que preocuparnos por lo que haya podido jamonamente adjudicarse tendriamos que preocuparnos por lo que le está pasando a ese pobre hombre. Un proceso así solo lo he visto en los albaricoques para convertirlos en orejones, lo están deshidratando. El otro día ví unas imagenes recientes y ese hombre se ha olvidado de beber agua, tanto disgusto. Qué alguien se lo diga, hay que beber 2 litros de agua al día.
También tenemos el reciente caso de Barcenas, el ex tesorero del PP. Que de forma jamona estuvo dando sobres con felicitaciones especiales. Este caso estaba cantado, cualquiera que haya visto las noticias en los últimos años sabrá que a partir de cierta edad ese peinado es indicativo de algo. Ese pelo semi largo engominado y peinando canas es indicativo de algo feo. Así que animo a hacer una redada y detener a todos los del mismo peinado y despeinarlos hasta que confiesen. Por no hablar del pobre Bigotes, este es el que más ha perdido. Una persona que posiblemente haya perdido la apuesta que le llevó a lucir tan ridiculo bigote, ahora se ha visto obligado a cortarselo y lleva barba cuidadosamente desaliñada, que por otro lado es mucho destinguida que un buen bigote con sus puntas mirando al cielo como Dalí.
Todos estos casos de jamon podrido me hacen pensar que quizá no es culpa del jamonero sino del frigorifico donde se guardan (se me está yendo de las manos la metafora). Como reflexión final diré que tengo la impresión, por no decir la certeza porque mi ignorancia no es tan atrevida, de que ya no es tanto de que tal o cual politico, empresario, persona, jamonero al fin y al cabo sea corrupto sino de que España esta bien pensada que se no pudra la comida, somos un pais calido y sin buenas medidas acabamos teniendo que tirar la comida (cierto ya se me ha ido).
Se nos ha roto el frigorifico
Todo esto está provocando que los telediarios se hayan convertido en el diario de la podredumbre y futbol. Claro tanto ir juntos en las noticias que al final se han mezclado y todo, así que más que telediarios tenemos el avance del progreso de la podredumbre, siempre presuntamente. Cada vez que escucho la presunto me viene a la mente los paquetes de Jamón Dulce del DIA, he tenido que buscarlo, pero se ve que presunto en portugués significa jamón (como curiosidad Peito de Peru significa Pechuga de Pavo, tenía que decirlo lo siento). Creo que a nivel popular la gente relaciona más a los podridos con el chorizo más que con el jamón, pero como el jamón de siempre ha estado mejor visto en España si no les llamas así es posible que te caiga una denuncia.
De todas formas me tienen asombrado todos estos casos que no paro de oir, todo esto desde mi pobre esquina e iluminado por la más deslumbradora de las ignorancias.
Me sorprende por ejemplo el caso de la ministra Ana Mato. Primero escuché que se había gastado 4000 euros en confetí para el cumpleaños de su exmarido. Creo recordar que solamente una vez he tenido la necesidad de confetí y lo hice con una perforadora y cartulinas. Me he tomado la molestia de buscar el precio de cartulinas fluorescentes (sería la más pija de las cartulinas) y sería unos 50 centimos de euro. Pon que te gastes 10 euros en la perforadora porque quieres una perforadora buena, te da para unas 8000 cartulinas. ¿Sabes lo que es perforar 8000 cartulinas? Se ve que los ricos ya compran el confetí hecho, alguién calculó que serían unos 130 kilos de confetí. Posiblemente haya quien piense que doblar el peso del marido en confeti es una muestra de amor muy original, pero no puedo dejar de pensar en el pobre que haya tenido que barrer eso. Si alguna vez has tenido que barrer esos papelicos sabrás que, gracias a la estática, se quedan pegados al suelo y que pueden pasar meses y siguen apareciendo papelicos. Pues de esta fiesta van a aparecer confetis hasta en el día del juicio final. Como nota aclaratoria, esta mañana escuchaba que se ve que el tema del confeti lo usaron para el ascenso del Getafe. Entiendo que no del equipo de futbol sino de la ciudad, por alguna razón fisica que se me escapa el pueblo debería estar elevandose y temiendo que saliera despedido de España decidieron apuntalarlo a cañonazos de confeti.
Por otro lado escucho asombrado el caso Noos (se que una o lleva acento pero al no ser ni siquiera una palabra en RAE paso de acentuar) Más que preocuparnos por lo que haya podido jamonamente adjudicarse tendriamos que preocuparnos por lo que le está pasando a ese pobre hombre. Un proceso así solo lo he visto en los albaricoques para convertirlos en orejones, lo están deshidratando. El otro día ví unas imagenes recientes y ese hombre se ha olvidado de beber agua, tanto disgusto. Qué alguien se lo diga, hay que beber 2 litros de agua al día.
También tenemos el reciente caso de Barcenas, el ex tesorero del PP. Que de forma jamona estuvo dando sobres con felicitaciones especiales. Este caso estaba cantado, cualquiera que haya visto las noticias en los últimos años sabrá que a partir de cierta edad ese peinado es indicativo de algo. Ese pelo semi largo engominado y peinando canas es indicativo de algo feo. Así que animo a hacer una redada y detener a todos los del mismo peinado y despeinarlos hasta que confiesen. Por no hablar del pobre Bigotes, este es el que más ha perdido. Una persona que posiblemente haya perdido la apuesta que le llevó a lucir tan ridiculo bigote, ahora se ha visto obligado a cortarselo y lleva barba cuidadosamente desaliñada, que por otro lado es mucho destinguida que un buen bigote con sus puntas mirando al cielo como Dalí.
Todos estos casos de jamon podrido me hacen pensar que quizá no es culpa del jamonero sino del frigorifico donde se guardan (se me está yendo de las manos la metafora). Como reflexión final diré que tengo la impresión, por no decir la certeza porque mi ignorancia no es tan atrevida, de que ya no es tanto de que tal o cual politico, empresario, persona, jamonero al fin y al cabo sea corrupto sino de que España esta bien pensada que se no pudra la comida, somos un pais calido y sin buenas medidas acabamos teniendo que tirar la comida (cierto ya se me ha ido).
Se nos ha roto el frigorifico
07 febrero 2013
Mi visita a Suiza. Parte II
El francés es un idioma que me gusta, su entonación, su musicalidad. Me gusta si no tengo que intentar entenderlo pero cuando alimentarse depende de él se convierte en odioso. Si tuviera que comparar el idioma francés con algo lo haría con la reina del baile del año pasado que ve a la reina de este año como un pendón (5 acepción de la RAE) que no tiene ni la clase ni el estilo que ella deja. Cuando vas hablando inglés a un francofono (palabra que cuando la escucho me imagino a un tocadiscos con un embudo gigante reproduciendo discos de Edith Piaf) se les nota ese resquemor de "yo antes molaba".
Los suizos pueden hablar alemán o francés, los de la zona donde yo estaba hablaban francés. Yo en francés se pedir agua (se escribe Eau y se prouncia con la vocal que no aparece O), se disculparme, se saludar (sobre saludos hablaré más tarde) y despedirme. Vamos que si supiera decir mi edad podría tener conversaciones con niños de 2 años.
Un frío que haría que los pingüinos fueran con botas no ayuda a que la gente sea abierta. Cuando vas por la calle abrazandote como si te fueras a abrochar el abrigo en la espalda no facilita las conversaciones, la gente no paseaba por las calles, yo mismo iba a toda la velocidad que me permitían mis zapatos de suela lisa sobre las placas de hielo (Niños si algún dia vais a Suiza en enero nada de zapatos bonicos, zapatos con un suela de goma de mínimo un par de buenos centimetros).
El primer día intente cenar en algún restaurante de la zona, serían las siete de la tarde. Los bares y restaurantes desiertos parecían sacados de una mala novela negra. El barman bayeta en mano limpiando la barra, algún despistado apurando su bebida y al entrar en el bar las miradas al nuevo que, con cara de haberse escapado del depósito de cadaveres, intentaba buscar un sitio entre las sillas que ya comenzaban a estar apoyadas invertidas sobre las mesas. Me di media vuelta y acabé en un McDonalds a las 19.30h comiendome un McAlgo mientras fregaban el suelo bajo mis pies en una clara insinuación de que lo mismo podía habermelo pedido para llevar.
La cena del día siguiente intenté que no fuera tan triste así que me fui al Migros, lo que sería aquí nuestro Mercadona. Me compré varios quesos, un pan gourmet a un precio con el que aquí te podrías alquilar a Ferran Adriá para que te hiciera pan, una navaja y algo para beber. Me dirijo a la caja a pagar.
- Bon jour
- Bon suar - Nota mental. Es por la tarde. Hay que decir Bon Suar.
Me pasa todas las compras por la maquina, me pasa la bolsa también.
- Voug dans gaaldvo goud fgvig ggog aggoul gqggv- Sonaba como cuando intentas hablar mientras te lavas los dientes. Era una orgia de de fricativas y Gs.
- Pardon, I don´t speak french - Esto junto con los colores entra en todos los temarios de Ingles internacionales.
- Voug dans gaaldvo goud fgvig ggog aggoul gqggv.
- Sorry
- Voug dans gaaldvo goud fgvig ggog aggoul gqggv, si vu ple, gvgvffof
- Cobrame, cobrame. Tengo dinero
- Voug dans gaaldvo goud fgvig ggog aggoul gqggv
- ¿Quieres otra tarjeta?, tengo otra tarjeta, yo la meto en el datafono
- Voug dans gaaldvo goud fgvig ggog
- No se, Oui? No? Ne pas? Alors? Fenetre? O? Take my money? ¿Cual es la palabra clave?
- Te está diciendo si te quieres hacer la tarjeta de puntos del supermercado para tener descuentos en el futuro - Oigo una voz detrás mio. Era como una voz divina, una voz salvadora. Una mujer mayor enviada para salvarme.
- Muchas gracias - le digo a la mujer - Je ne pas, ne vol. - Le digo a la cajera lamentando el día en que se golpeo tan fuerte en la cabeza que quedó tarada para siempre.
La noche siguiente decidí ir primero a merendar a una Boulangerie. Me pedí un chocolate que resultó ser un colacao al precio de una plantación mediana de cacao en Brasil y un tiramisú realmente bueno. Hice las compras en otro supermercado y me fui corriendo al hotel a curarme de la hipotermia y comer viendo mis series.
De mi experiencia con el trato con los franco parlantes me he dado cuenta de que tienen una clave para dejarnos siempre en evidencia, el saludo. Si es por la mañana no hay problema, siempre es Bon Jour. Pero si es por la tarde... ay si es por la tarde. Si tu dices Bon Jour ellos responden Bon Suar, si te le dices al siguiente Bon Suar el te responde Bon Jour. A ver si algun francofono me ayuda: ¿Es por fastidiar o hay una regla que marca como saludar dependiendo si el minuto es par o impar?
Me gustó Suiza, lo único que espero es que la próxima vez (si hay próxima vez) es que no nieve, aprenda algo de francés y que pueda ir en familia.
Los suizos pueden hablar alemán o francés, los de la zona donde yo estaba hablaban francés. Yo en francés se pedir agua (se escribe Eau y se prouncia con la vocal que no aparece O), se disculparme, se saludar (sobre saludos hablaré más tarde) y despedirme. Vamos que si supiera decir mi edad podría tener conversaciones con niños de 2 años.
Un frío que haría que los pingüinos fueran con botas no ayuda a que la gente sea abierta. Cuando vas por la calle abrazandote como si te fueras a abrochar el abrigo en la espalda no facilita las conversaciones, la gente no paseaba por las calles, yo mismo iba a toda la velocidad que me permitían mis zapatos de suela lisa sobre las placas de hielo (Niños si algún dia vais a Suiza en enero nada de zapatos bonicos, zapatos con un suela de goma de mínimo un par de buenos centimetros).
El primer día intente cenar en algún restaurante de la zona, serían las siete de la tarde. Los bares y restaurantes desiertos parecían sacados de una mala novela negra. El barman bayeta en mano limpiando la barra, algún despistado apurando su bebida y al entrar en el bar las miradas al nuevo que, con cara de haberse escapado del depósito de cadaveres, intentaba buscar un sitio entre las sillas que ya comenzaban a estar apoyadas invertidas sobre las mesas. Me di media vuelta y acabé en un McDonalds a las 19.30h comiendome un McAlgo mientras fregaban el suelo bajo mis pies en una clara insinuación de que lo mismo podía habermelo pedido para llevar.
La cena del día siguiente intenté que no fuera tan triste así que me fui al Migros, lo que sería aquí nuestro Mercadona. Me compré varios quesos, un pan gourmet a un precio con el que aquí te podrías alquilar a Ferran Adriá para que te hiciera pan, una navaja y algo para beber. Me dirijo a la caja a pagar.
- Bon jour
- Bon suar - Nota mental. Es por la tarde. Hay que decir Bon Suar.
Me pasa todas las compras por la maquina, me pasa la bolsa también.
- Voug dans gaaldvo goud fgvig ggog aggoul gqggv- Sonaba como cuando intentas hablar mientras te lavas los dientes. Era una orgia de de fricativas y Gs.
- Pardon, I don´t speak french - Esto junto con los colores entra en todos los temarios de Ingles internacionales.
- Voug dans gaaldvo goud fgvig ggog aggoul gqggv.
- Sorry
- Voug dans gaaldvo goud fgvig ggog aggoul gqggv, si vu ple, gvgvffof
- Cobrame, cobrame. Tengo dinero
- Voug dans gaaldvo goud fgvig ggog aggoul gqggv
- ¿Quieres otra tarjeta?, tengo otra tarjeta, yo la meto en el datafono
- Voug dans gaaldvo goud fgvig ggog
- No se, Oui? No? Ne pas? Alors? Fenetre? O? Take my money? ¿Cual es la palabra clave?
- Te está diciendo si te quieres hacer la tarjeta de puntos del supermercado para tener descuentos en el futuro - Oigo una voz detrás mio. Era como una voz divina, una voz salvadora. Una mujer mayor enviada para salvarme.
- Muchas gracias - le digo a la mujer - Je ne pas, ne vol. - Le digo a la cajera lamentando el día en que se golpeo tan fuerte en la cabeza que quedó tarada para siempre.
La noche siguiente decidí ir primero a merendar a una Boulangerie. Me pedí un chocolate que resultó ser un colacao al precio de una plantación mediana de cacao en Brasil y un tiramisú realmente bueno. Hice las compras en otro supermercado y me fui corriendo al hotel a curarme de la hipotermia y comer viendo mis series.
De mi experiencia con el trato con los franco parlantes me he dado cuenta de que tienen una clave para dejarnos siempre en evidencia, el saludo. Si es por la mañana no hay problema, siempre es Bon Jour. Pero si es por la tarde... ay si es por la tarde. Si tu dices Bon Jour ellos responden Bon Suar, si te le dices al siguiente Bon Suar el te responde Bon Jour. A ver si algun francofono me ayuda: ¿Es por fastidiar o hay una regla que marca como saludar dependiendo si el minuto es par o impar?
Me gustó Suiza, lo único que espero es que la próxima vez (si hay próxima vez) es que no nieve, aprenda algo de francés y que pueda ir en familia.
05 febrero 2013
Mi visita a Suiza Parte I
He cambiado de trabajo. Tenía un buen compañero que decía que hay dos tipos de personas: los seguros y los libres y que yo era del tipo de los seguros, amantes de su rutina, quien soy yo para llevarle la contraria. Reafirmando su teoría decidirme a cambiar de trabajo me costó mis buenos días de desarreglos intestinales pre y post decisión. No ayudó a tranquilizarme el que me dijeran que la primera semana me tenía que ir a Suiza, busqué la calle en Barcelona pero me dijeron que no, que era el pais de los chocolates con nata arriba.
Preparé el viaje como si me fuera a ir a la Antartida a investigar el deshielo de los polos, cogí hasta unas gafas de repuesto por si las moscas. Vamos que no me clone para tener un David de repuesto porque no tenía a mano la tecnología.
Mi intención era dar una imagen lo más profesional posible: traje, corbata, mirada de George Clooney comprando cafe, abrigo en el brazo. Como llegué al aeropuerto con tiempo como para que montaran el avión como si fuera un mueble del Ikea me fui a uno de esos bares de desayunos de plastico. Me cogí un zumo (+1 en persona saludable) un sandwiche de pavo (+1 en persona ocupada) y un cafe. Abrigo en eel brazo, cartera de mano, bandeja con todo lo anterior no es la mejor combinación si solo tienes dos brazos así que decidí lanzar el zumo por encima de la mesa mientras llegaba. De todas formas tampoco tenía tantas ganas de zumo.
Volaba con EasyJet, una compañia que se ve que para vuelos cortos utiliza autobuses modificados, vaya una carraca de avión. Las azafatas tenían ese aire de mujer de plastiquete que te mira sin verte. En un perfecto francés me dieron las instrucciones para salvarme en caso de accidente y pasaron a intentar venderme algunos productos estos ya si en varios idiomas.
Llegue a Ginebra sin mas percances y fui a coger el tren. La estación de tren estaba tan concurrida como si fuera un escenario de pelicula apocaliptica. Nadie en los andenes, solo un tres y a lo lejos un hombre con gorrica de operario ferroviario. Mi maleta que contenía todo tipo de cosas duplicadas por si las moscas tenía el peso de un hipopotamo mediano. Arrastrandola llegué a donde el hombre:
- Excuse me sir, Is this the train to Morges?
- Excuse moi
- Train Morges
- Morges
- Train
- Oui
Perfecto, sin saber bien bien a que me estaba contestando me subi al tren.
Morges es un pueblo bastante bonico a orillas del lago Leman, que como los suizos son asi como de no pelear la mitad del lago es suizo y la otra mitad frances.
Morges en enero es frio. Es frio como para que el Yeti se busque una rebequita. Como si el frio no fuera suficiente al poco de estar por esas tierras comenzó a nevar. La primera nevada de la temporada me dijeron. "Pues ahora que he llegado yo esperate que no sea la mas fuerte de los ultimos cincuenta años". La nieve es muy bonita. Cuando un manto de nieve empieza a cubrir los tejados del pueblo y suaves copos de algodon caen danzando empujados por un suave viento como no queriendo llegar al suelo. Los colores son más intensos y todo parece más silencioso, más puro. Es como si la vida se parara a ver como todo queda acolchado, es como si te fueras a matar cuando se congela el suelo y cada paso que vas parece que estes haciendo un homenaje al nacimiento de bambi, como si no hubiera bufanda suficiente para taparte la cara que se te corta cuando el viento te da en la cara. No hay quien te cubra de la nieve que cae en todas las direcciones y al rato parece que salgas de rodar La Cosa. La gente huye a sus casas, pero yo al no tener me resistía a meterme en el hotel a las seis de la tarde, pero una vez más la vida doblegó mi voluntad.
Dejaré para el próximo escrito mis relaciones con los lugareños.
Preparé el viaje como si me fuera a ir a la Antartida a investigar el deshielo de los polos, cogí hasta unas gafas de repuesto por si las moscas. Vamos que no me clone para tener un David de repuesto porque no tenía a mano la tecnología.
Mi intención era dar una imagen lo más profesional posible: traje, corbata, mirada de George Clooney comprando cafe, abrigo en el brazo. Como llegué al aeropuerto con tiempo como para que montaran el avión como si fuera un mueble del Ikea me fui a uno de esos bares de desayunos de plastico. Me cogí un zumo (+1 en persona saludable) un sandwiche de pavo (+1 en persona ocupada) y un cafe. Abrigo en eel brazo, cartera de mano, bandeja con todo lo anterior no es la mejor combinación si solo tienes dos brazos así que decidí lanzar el zumo por encima de la mesa mientras llegaba. De todas formas tampoco tenía tantas ganas de zumo.
Volaba con EasyJet, una compañia que se ve que para vuelos cortos utiliza autobuses modificados, vaya una carraca de avión. Las azafatas tenían ese aire de mujer de plastiquete que te mira sin verte. En un perfecto francés me dieron las instrucciones para salvarme en caso de accidente y pasaron a intentar venderme algunos productos estos ya si en varios idiomas.
Llegue a Ginebra sin mas percances y fui a coger el tren. La estación de tren estaba tan concurrida como si fuera un escenario de pelicula apocaliptica. Nadie en los andenes, solo un tres y a lo lejos un hombre con gorrica de operario ferroviario. Mi maleta que contenía todo tipo de cosas duplicadas por si las moscas tenía el peso de un hipopotamo mediano. Arrastrandola llegué a donde el hombre:
- Excuse me sir, Is this the train to Morges?
- Excuse moi
- Train Morges
- Morges
- Train
- Oui
Perfecto, sin saber bien bien a que me estaba contestando me subi al tren.
Morges es un pueblo bastante bonico a orillas del lago Leman, que como los suizos son asi como de no pelear la mitad del lago es suizo y la otra mitad frances.
Morges en enero es frio. Es frio como para que el Yeti se busque una rebequita. Como si el frio no fuera suficiente al poco de estar por esas tierras comenzó a nevar. La primera nevada de la temporada me dijeron. "Pues ahora que he llegado yo esperate que no sea la mas fuerte de los ultimos cincuenta años". La nieve es muy bonita. Cuando un manto de nieve empieza a cubrir los tejados del pueblo y suaves copos de algodon caen danzando empujados por un suave viento como no queriendo llegar al suelo. Los colores son más intensos y todo parece más silencioso, más puro. Es como si la vida se parara a ver como todo queda acolchado, es como si te fueras a matar cuando se congela el suelo y cada paso que vas parece que estes haciendo un homenaje al nacimiento de bambi, como si no hubiera bufanda suficiente para taparte la cara que se te corta cuando el viento te da en la cara. No hay quien te cubra de la nieve que cae en todas las direcciones y al rato parece que salgas de rodar La Cosa. La gente huye a sus casas, pero yo al no tener me resistía a meterme en el hotel a las seis de la tarde, pero una vez más la vida doblegó mi voluntad.
Dejaré para el próximo escrito mis relaciones con los lugareños.
15 noviembre 2012
La reconstrucción de una muela
Normalmente una muela no se parte. Si la muela ya está empastada es más fácil que se parte por el rencor que te guarda por el mal rato que pasó cuando la empastaron. Pero si una muela decide partirse lo hará un viernes por la noche para que puedas disfrutar de todo un fin de semana de sensibilidad como si tus encías estuvieran viendo un maratón de peliculas de Disney.
Una muela ha de ser fuerte, una muela ha de romperse sólo si abres cámaras acorazadas con tus mandibulas... la mía se rompió comiendo fuet.
Pase un fin de semana como pocos y cuando llegó el lunes fui a un dentista de mi barrio. Los dentistas van como con prisa, te hacen sentarte en el potro ese que utilizan para sus torturas y mientras tu comienzas tu monologo de como se partió la muela (obviando lo del fuet) ellos se ponen los guantes esos de latex. Yo soy mucho de contar historias y si encima tengo un público entregado me crezco, pues antes de que llegara a la mejor parte ya tenía parte de la mano del dentista en la boca, el tubo aspirador sostenido por una bella señorita, un gancho, un espejo y un pequeño palito separamofletes. El recuento de cosas dentro de mi boca y las manos disponibles no cuadraba, pero son dentistas, gente especial. Resultado de la exploración: hay que matar el nervio, empastar y poner una funda con un coste aproximado de lo que me costaria hacerme una piramide como panteon familiar.
Me recomiendan otro dentista, trabaja muy fino, es muy barato. Alla que voy. Este buen hombre tenía la consulta en una de esas calles que se repiten en varias ciudades y el primer día yo me fui a la ciudad equivocada. En realidad no era un fallo, era una señal para que no fuera. En la segunda visita ya acerté con la ciudad. Me abren la puerta y nadie en la consulta y "nadie" en el sentido más literal. Al poco aparece una mujer de unos cincuenta años."Fulano (se han cambiado algunos nombres) te atenderá ahora mismo" Iba a sentarme en la silla cuando un hombre de unos sesenta años aparece y me hace pasar.
Me señala el potro y sin hablarme me mete tubitos, ganchos y tubos aspiradores.
Le llaman por telefono.
El tubo aspirador esta pensado para aspirar baba, saliva. El cuerpo no esta preparado para fabricar baba a la velocidad que eso chupa. Cuando se acaba la saliva empieza empieza a chuparte la humedad de la boca. Pero hasta eso también se acaba con la duración de llamada suficiente. El tubito empieza a chupar la humedad corporal, notas como los ojos se resecan y la piel se acartona. Es cuando sabes que vas a morir en un potro de dentista. Pero como si fuera una mala pelicula de domingo de Antena 3 aparece justo en el último momento.
- ¿Que te ha pasado?
Yo no puedo hablar, tengo la boca como si hubiera estado lamiendo bacalaos en salazón. Le doy al botón del agua y tras beber unos cinco litros le explico que la muela se partió, que duele y que quiero que la tape.
El hombre repasa un poco la muela con un torno chiquitin y mete una especie de estaca chiquitita como para matar un mini vampiro que se hubiera escondido allí. Al sacarla la huele. LA HUELE. De todas las pruebas que me podría imaginar que me olieran una muela no entraba en ellas.
"Se te ha podrido el nervio" Me dice. Esta debe ser la explicación cientifica. "No hace falta matar el nervio porque está podrido" ¿De verdad hacía falta repetirlo? Se que no es culpa mía pero me sentía un poco culpable. "Te voy a poner un perno y empastar, pero antes hay que limpiar la porquería" Culpable del todo, estaba a punto de pedirle perdón y hacerle un bonito entierro a mi nervio. "Te voy a colocar antibiotico y cerrare hasta la semana que viene". Me colocó una estaca roja y tapó con un empaste pequeñin.
ALERTA quizá lo que venga a partir de aquí no sea del agrado de todo el mundo, pero si estás aquí ya dice mucho de tu persona, así que sigue leyendo que nos conocemos.
La muela no estaba en sus mejores momento, la infección tenía que salir, en su camino de salida había un tapón de empaste, pero la infección tiene que salir y si no puede salir por arriba saldrá hacia abajo. Al día siguiente tenía un pequeño flemón que dolía como si me estuvieran arrancando la mandibula. Primero fui a la farmacia a buscar Ibuprofenos, al rato Noloties para acabar suplicando que me sedaran o que me mataran ya. Me informe en que paises estaba permitida la eutanasia activa.Me dieron un esprai maravilloso, te duerme lo que toca. La primera vez como tengo una puntería digna de un arquero ciego con parkinson me dispare en la lengua, pero después ya acerté y conseguí dormirme media boca.
Quince veces, quince tuve que ir al dentista para que me limpiara la infección que me había llegado al hueso. Nunca me encontré a nadie en la sala de espera. Todas la veces me fueron dejando el tubo aspirador a la boca mientras atendían a los otros clientes imaginarios, con la confianza ya me quitaba yo el tubo, me llenaba el vaso de agua, hacía girar los tornos. Vamos que estuve a punto de emular al gran Mr. Bean.
La muela está bien ahora, tiene un tornillo dentro y si una enseñanza he sacado de todo esto es que hay que comer fuet con cuidado.
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